Brigadistas listos para entrar en acción en la Segunda Jornada Nacional de Lucha contra el Dengue

Aconsejan seguir muy alertas frente a nuevos virus

Aunque ahora podrían parecer lejanos, no se puede descartar la llegada a la Península de Yucatán de los virus usutu, mayaro y de la fiebre amarilla, subraya Carlos Machaín Williams, profesor investigador del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).

“Si llegaron zika y chikungunya de otro continente, entonces no debemos bajar la guardia”, recalca el especialista. “En Brasil hay brotes de fiebre amarilla”.

Un factor que refuerza esa amenaza es que en esta región se ha asentado un vector de esos virus: el mosquito Aedes aegypti.

Ayer publicamos la primera parte de una entrevista con el doctor Machaín Williams, en la que hace un llamado a no caer en exceso de confianza después de que en 2017 fue mínimo el impacto de las infecciones transmitidas por el Aedes aegypti, como dengue, zika y chikungunya.

Esa baja, de acuerdo con el investigador, tiene su explicación en varios factores, pero de ninguna manera es señal de que el peligro sea menor y por eso no se debe bajar la guardia.

Al ampliar sus conceptos, el doctor en Infectología indica que en su momento hay que retomar los trabajos de combate y la vigilancia no sólo de las enfermedades ya conocidas, sino de aquellas patologías que se puedan adquirir más adelante.

El principal riesgo, apunta, es que llegue a esta zona una persona con un nuevo virus, aunque no tenga manifestaciones clínicas, y tenga contacto con los mosquitos locales.

“Una vez que eso suceda será una cuestión explosiva y la situación se complicará si no estamos preparados para atacarla”, enfatiza.

El investigador del Laboratorio de Arbovirología del “Hideyo Noguchi” reitera que sería un error bajar la guardia en los programas de control. Por el contrario, dice, deben ser permanentes para actuar en forma rápida cuando aparece un brote.

“Si la vigilancia es laxa, cuando surgen los brotes de manera explosiva vamos y atacamos el problema, pero resulta que éste ya brincó a otro lugar”, agrega. “Así sólo vamos de las enfermedades, detrás del mosco”.

“Cuando se te presenta un cuadro clínico quiere decir que el mosquito te picó una semana antes”, continúa. “Entonces, ese mosquito ya voló, puso sus huevos y se fue a alimentar de otra persona en otro lugar. Cuando es así nosotros vamos detrás y surgen problemas al momento de controlar los brotes”.

Cuando se le pregunta qué hacer ante esa situación, el académico señala:

“Lo que nos queda es continuar con las acciones, continuar con la información, continuar con la educación a la población y hacerle notar con énfasis que estos virus, aunque ahora no los veamos, llegaron para quedarse, ya no se van a ir. Es lo primero que tiene que entender la población, para que sea la misma comunidad la que participe. Este tipo de situaciones se tiene que combatir con ayuda de la gente. Como siempre lo he mencionado, si la sociedad no participa no hay presupuesto que aguante para estar pagando acciones de control de vectores”.

El entrevistado indica que por lo general la sociedad no participa por falta de información, porque hasta cierto punto ignora muchas situaciones que le competen.

“Si no estamos informados ni nos educamos sobre estas situaciones, difícilmente podemos entender el alcance de los programas y de las enfermedades”, abunda. ¿Cuánto nos cuesta estar dos o tres días tirados en la hamaca porque no nos podemos mover? ¿Cuánto nos cuestan las medicinas?”

Añade que las enfermedades no sólo tienen impacto en la economía familiar, sino también en la productividad de las empresas. Cita como ejemplo un problema que afectó a la Cervecería Yucateca: trajo a empleados de muchas partes de México, y muchos de ellos probablemente no habían estado en contacto con virus transmitidos por mosquitos, como los que hay en Yucatán.

Como la mayoría de esas personas era susceptible a las infecciones, vino una infección inmediata a causa de los mosquitos y resultó “un golpe tremendo” para la empresa el hecho de que muchos trabajadores se enfermaran al mismo tiempo.

La enseñanza de esa situación, prosigue el doctor Machaín, permitió que los encargados de esa área asumieran una visión distinta y tomaran medidas permanentes para que no se repita el caso.— ÁNGEL NOH ESTRADA

 

El mosquito Aedes aegypti Una jeringa con alas

El Aedes aegypti es definido por el doctor Carlos Machaín como una jeringa con alas.

Los que ya están

Ese mosquito es transmisor de los virus de dengue, chikungunya y zika, que han ocasionado grandes estragos en la zona.

Otros tres en fila

Hay tres amenazas latentes sobre la Península: los virus usutu, mayaro y de la fiebre amarilla, que también son transmitidos por el mosco Aedes aegypti.

Llegaron para quedarse

En el caso de dengue, zika y chikungunya, el investigador de la Unidad de Ciencias Biomédicas de la Uady subraya que no se debe bajar la guardia, ni siquiera cuando se vea una disminución estadística de casos, porque esos virus llegaron para quedarse.

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