Foto: Megamedia

 

Gabriel “Mojarra” Ferráez, boxeador en sus años mozos, perdió por nócaut la última pelea de su vida.

El cadáver del expugilista, quien tenía 60 años, fue hallado con la cara destrozada y las manos atadas dentro de una bolsa de plástico en una casa de la avenida Itzaes que compartía con un sobrino, quien a la postre resultó ser el asesino.

Ferráez y su sobrino solían beber y drogarse juntos. Al parecer, el homicidio se cometió en la madrugada del martes 3. Según trascendió, el presunto homicida tiene 31 ingresos al penal meridano.

Otro pleito de borrachos con un final trágico ocurrió en una casa en construcción de la colonia García Ginerés. El martes 1, el velador Eduardo Ku Mena fue encontrado sin vida por su mujer, quien lo fue a buscar a la obra cansada de esperarlo. Días más tarde fue detenido en Kanasín el presunto asesino. Según la policía, víctima y victimario se emborrachaban en la obra cuando comenzaron a discutir, de las palabras pasaron a los golpes y René aprovechó que su rival cayó al suelo para, literalmente, machacarle la cabeza con una piedra.

 

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