Contra lo que presumen las autoridades de que promueven la cultura de la denuncia, al parecer la desalientan pues para muchos es un calvario acudir a querellar, como le sucedió a una señora de más de 70 años que el viernes 15 pasado acudió a levantar un acta por una agresión que sufrió en su casa.

De acuerdo con el relato de la denunciante, todo se inició a las 22 horas cuando su vecino Luis Alberto Baas Aragón, intoxicado con alcohol y al parecer con mariguana, protagonizaba un escándalo familiar, lo que motivó la llegada de tres patrullas de la SSP.

Como suele ocurrir, dijo la quejosa, el papá de Baas Aragón intercedió por él ante los policías, quienes optaron por retirarse sin detenerlo; luego de que la policía se fue, el joven siguió el escándalo e incluso trató de agredir a sus papás y a un hermano.

Entonces la madre del escandaloso fue a casa de la denunciante a pedirle que llamara a la policía, lo que enojó al joven que aprovechó que la señora quitaba el pasador de la reja para dejar entrar a la madre afligida y de una patada la abrió y se fue sobre la señora.

El sujeto derribó a su vecina en la terraza y trató de agredirla en el suelo, pero otros vecinos intervinieron, detuvieron al joven y lo sacaron de la casa.

Mientras calmaban y verificaban que la agredida no tuviera ninguna lesión grave, llegaron de nuevo dos patrullas que se dirigieron a casa del agresor, donde los familiares pedían que ya lo detuvieran.

Según los vecinos, fueron los policías quienes le sugirieron al rijoso que se retirara y regresara al día siguiente, cuando estuviera más calmado, y pidiera perdón a quienes agredió.

El sujeto tomó el consejo de los policías quienes, dice la mujer, ni se molestaron en ver cómo estaba ella. El intoxicado joven se retiró caminando tranquilamente.

La señora acudió con su hija a la Fiscalía de la colonia Fidel Velázquez a la medianoche, pero no le permitieron que su hija la acompañara en la diligencia.

Según la mujer, no sólo discutió porque intentaron omitir hechos en la demanda, sino que hizo el trámite con dolores, producto de la violencia que sufrió.

La quejosa señala que Jorge Luis Polanco Patrón, agente que levantó la demanda, se negaba a poner todos los hechos y no había médico legista de guardia.

Al revisar el documento, la septuagenaria se percató de que Polanco Patrón no apuntó que los policías dejaron ir al agresor porque, según él, “no tenía caso”, y sí en cambio le exigía que firmará el documento como estaba.

La mujer acudió a otros funcionarios de la Fiscalía y ante la advertencia de que firmaría el oficio agregando que lo haría bajo protesta porque se negaron a incluir todos los hechos denunciados, el agente del Ministerio Público optó por corregirlo.

La denunciante se quejaba de dolor en un hombro y en la cabeza, e incluso dijo que se sentía mal, pero al parecer el agente le dijo que no se podía retirar para ir a un médico, sino hasta que la valorara el legista.

“El problema era que el médico no estaba en la agencia y se esperaba que regresara a las 2 ó 2:30 de la mañana; ni siquiera tenían botiquín para buscar algo que me calmara el dolor, por lo que uno de mis familiares fue a comprar alcohol para aliviar mi malestar”.

A las dos de la madrugada la denunciante vomitó y se desmayó; en ese momento llegó el médico legista, quien luego de ayudarla a reponerse y tras un rápido reconocimiento le dijo que sólo se veía conmocionada y le sugirió que acudiera a un particular para unos Rayos X, “y si aparecen lesiones, se anexa al expediente”.

Cuando solicitó copia de la denuncia se la negaron porque, dijeron, primero debía firmarla el titular de la agencia, quien no estaba, por lo que le pidieron que regresara al día siguiente, lo que hizo pero de nuevo se la negaron porque el papel seguía sin la firma y de nuevo le indicaron que regresara, pero la próxima semana.

Finalmente, a la mujer la atendieron a las tres de la mañana en la Cruz Roja, donde le aplicaron una inyección para el dolor; las placas de Rayos X arrojaron que no tenía lesiones graves.— David Domínguez Massa

 

De un vistazo

Incomprensión

A pesar de que la denunciante es una mujer de más de 70 años, en la agencia al principio no le permitieron que la acompañara su hija para la diligencia, ni siquiera le permitieron el acceso, por lo que fue necesario hablar con otros funcionarios de la Fiscalía para que autorizaran el acceso de la hija.

Oficio incompleto

Al revisar la denuncia, la querellante observó que el agente que le tomó los datos no incluyó que los policías dejaron ir al agresor porque, según el ministerial, no tenía caso.

Con dolores

Durante la diligencia la señora se quejaba de dolores en un hombro y en la cabeza, incluso dijo que se sentía mal y necesitaba ir a consultar con un médico, pero el agente del ministerio público le dijo que no se podía retirar hasta que la valorara el legista que no estaba.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán