Apoyo, no la solución
Tercera y última entrega de un trabajo elaborado por el ingeniero Juan de Dios Bustos Torres, exfuncionario jubilado de la Comisión Federal de Electricidad y profesor de Termodinámica del Instituto Tecnológico de Mérida:
En el ramo de la generación de energía en Yucatán, en los últimos 12 años solo se han construido la Central Eólica de 70 megawatts (MW) de Dzilam de Bravo, con una inversión de 90 millones de dólares, y la Central Solar de 18 MW en Progreso, que han entrado en servicio recientemente y son muy benéficas por tratarse de energías limpias o no contaminantes, pero no son suficientes para resolver el problema actual.
Hay otras centrales eólicas y solares en proyectos de construcción en Yucatán, que en conjunto aportarán unos 300 MW al sistema peninsular pero están retrasados o se han cancelado algunos, por diversas causas. Conviene que se les brinde apoyo y se eliminen las trabas para contar con esta capacidad en plazo de 2 años, aunque no se debe olvidar que será intermitente, no continua, ya que así es la naturaleza de los vientos y rayos solares.
Una ventaja adicional de estas nuevas centrales es que en caso de un apagón general en la Península o black out, en el que todas las máquinas paren y se pierda el enlace de la línea de transmisión y el sistema quede muerto, las turbinas eólicas pueden ser vitales como unidades de arranque negro para proporcionar energía a las grandes centrales que no puedan arrancar solas o en forma autónoma por el gran tamaño de sus motores.
Así, las turbinas de gas o eólicas dan energía a las centrales grandes para que puedan arrancar e iniciar la recuperación del sistema. Actualmente las centrales de turbinas de gas pueden utilizarse para arranques negros porque pueden arrancar solas o autónomamente, pero por su antigüedad y estado no son plenamente confiables.
Proyecto anunciado
Recientemente en Yucatán se han recibido visitas de altos funcionarios de la CFE para estudiar la posibilidad de construir una gran central de ciclo combinado de unos 500 MW que opere con gas natural, lo cual será una gran aportación para resolver el problema actual.
La ventaja de las centrales de ciclo combinado es que primero se instalan una o dos turbinas de gas de unos 300 MW en conjunto. Esta instalación lleva poco tiempo, de unos 4 a 6 meses porque estas turbinas son compactas y se fabrican completas para que al llegar al sitio se monten rápidamente. Después se instala el resto del equipo como el recuperador de calor y la turbina de vapor para completar los 500 MW del ciclo combinado, lo cual requiere de un tiempo mínimo de 2 años más. Si la decisión se toma de inmediato por la situación apremiante, se podría disponer de 300 MW en diciembre de este año, operando con gas, si se normaliza el suministro o bien con combustible diésel.
Al estar elaborando este escrito nos enteramos que en la visita del 22 de junio el presidente López Obrador anunció que se va a construir una nueva central eléctrica en la Península que, de ser de las características mencionadas, requerirá de una inversión de unos 350 millones de dólares que ojala se tengan disponibles o se busque un plan de financiamiento.
Esperamos que este proyecto se convierta en realidad y una vez que se resuelva el desabasto de gas natural y se tenga mayor capacidad en las centrales de CFE, entonces se tendrá en el próximo año una capacidad aproximada de 3,800 MW, contra una demanda esperada de unos 2,300 MW, que garantizará un suministro continuo y confiable a la Península de Yucatán.
También la CFE tiene planes de construir una nueva línea de transmisión de enlace entre el sistema nacional y el peninsular, lo cual reforzará aun más el suministro.
Recomendaciones
Finalmente dos recomendaciones a los habitantes de la Península. Una es que se debe disminuir la dependencia de la CFE en el suministro eléctrico, mediante la instalación de sistemas fotovoltaicos de paneles solares en residencias y comercios, los cuales han ido bajando de precio paulatinamente. Como un ejemplo, para una casa habitación típica de clase media, cuya demanda máxima sea de 2 a 2.5 KW, actualmente una compañía local ofrece un sistema completo con 7 paneles solares de 330 watts cada uno y elementos de conversión y control para una capacidad de 2.3 KW, en $60,000. Complementando el suministro normal de la CFE, este sistema puede disminuir el consumo y hasta en un 60% lo que se paga a la Comisión Federal de Electricidad.
Además, el sistema fotovoltáico o FV se puede conectar a la red de la CFE mediante un sistema con medidor bidireccional con el que, cuando se tiene excedente de energía fotovoltaica en el día, se le transmiten KWH a la CFE, y en la noche ésta le devuelve igual cantidad de energía a la casa, sin costo.
En cada caso, se debe hacer un estudio técnico económico para saber qué tanto conviene instalar un sistema FV, y en cuánto tiempo se puede recuperar la inversión inicial con el ahorro en los pagos a la CFE.
También se puede instalar en una casa un sistema independiente de unas 10 o más lámparas led de muy bajo consumo, que se enciendan automáticamente cuando falle el suministro de la CFE por las noches, tomando la energía fotovoltáica almacenada en una batería o un pequeño banco de baterías, que pueden durar 4 o 5 horas sin agotarse y tal vez otra batería para accionar un ventilador durante 2 o 3 horas, mientras vuelve el suministro de CFE.
En mi apreciación personal, hay una revolución silenciosa en nuestra ciudad, ya que muchas casas y comercios y hasta industrias están instalando sistemas de paneles fotovoltaicos, suministrados e instalados por más de 20 compañías locales especializadas en energías fotovoltáicas.
En el financiamiento para la construcción y venta de casas en nuevos fraccionamientos o de interés social, se deben ya incluir los sistemas fotovoltáicos para que su pago se incluya en los pagos mensuales del préstamo hipotecario y no se tengan que desembolsar fuertes cantidades.
Planta de emergencia
Una segunda recomendación para esta temporada de posibles apagones o restricciones y posible llegada de huracanes es la de adquirir una planta de emergencia de gasolina o diésel de unos 3 KW con un precio de 6 a 8 mil pesos, para suministrar energía a la bomba de agua para baños e inodoros y a un refrigerador para conservar fríos la carne y otros alimentos, por si la falta de suministro eléctrico dura varios días como ya ocurrió con los huracanes “Gilberto” e “Isidoro”.
