La cruz, de hojas de palma, y el cartel en el que se pide la intervención divina para detener la pandemia.- Foto de J.S.

Las hojas de palma que forman una rústica cruz, aún conservan el verdor. Es como si los gajos se resistieran a secarse y morir a pesar del tiempo transcurrido desde que fueron arrancados de la planta, y por el intenso calor que cae como candela.

En una barda de una casa, en la confluencia de las calles 53 con 48 del fraccionamiento Francisco de Montejo, a partir del pasado Domingo de Ramos, algún vecino colocó las ramas para recrear el símbolo católico donde Jesucristo fue crucificado.

Debajo de la cruz, un pedazo de papel con una súplica, una petición que surge en momentos en que la pandemia del Covid-19 se propaga, al igual que en muchas partes del mundo, también en Yucatán.

El muro, en la calle 53 con 48 de Francisco de Montejo, donde se colocó la cruz y una veladora para pedir que el Señor ayude a detener el brote del coronavirus.- Foto de J.S.

“Señor detén la epidemia con tu mano” se alcanza a leer en la cartulina azul que también ya resiste la inclemencia del tiempo y el clima.

Ayer, Viernes Santo, el mismo vecino u otro, le añadió a la ofrenda para el Creador una veladora, con una llama que inexplicablemente también se mantiene viva, a pesar del viento cálido que sopla por instantes en el rumbo.

Las escasas personas que cruzan por el sitio, la mayoría empleados que acuden a sus centros laborales, hacen alguna reverencia, se persignan o simplemente contemplan el ofrecimiento, quizás también con la esperanza que la plegaria que alguien dejó impresa sea escuchada, y los habitantes del complejo habitacional, los meridanos, y los residentes de Yucatán salgan bien librados de la batalla contra la emergencia sanitaria más grave y mortal del siglo XXI.- Carlos F. Cámara Gutiérrez