Resultado de una “ocurrencia impuesta”
En el noveno aniversario de la agresión a los ciudadanos que se oponían a la construcción del “paso deprimido” en el Paseo de Montejo, ante esa obra inundada y cerrada, integrantes del Colectivo 4 de Julio demandaron ayer el cierre de esta obra que calificaron como el resultado de una “ocurrencia impuesta” del entonces gobierno priista en turno.
“El tiempo nos da la razón, véanlo, como lo advertimos es una obra con el diseño y el lugar no óptimos, que no vino a resolver los problemas de vialidad que planteaban y sí, por el contrario, causó problemas y daños económicos, además de dejar a sus alrededores como una zona de guerra, no vale la pena invertir un solo peso en rescatarla, hay que cerrarla”, expresó David Sosa Solís, del Colegio de Arquitectos e integrante del colectivo.
El arquitecto agregó que lo sucedido en el “paso deprimido” que hoy está cerrado, debería también servir de experiencia y ejemplo de lo que no se debe hacer, para el Fonatur que planea hacer un túnel de cuatro kilómetros como parte del proyecto del Tren Maya, que esté consciente de que corren el riesgo les suceda lo mismo, pues también pareciera ser otra obra por ocurrencia.
Al filo de las 11 horas, ocho integrantes del colectivo, de pie dentro del “paso deprimido”, donde se inicia la parte inundada, y por lo mismo cerrada al paso de vehículos desde hace ya varias semanas, recordaron la artera agresión como ellos lo calificaron, de porros, golpeadores protegidos por la autoridad, hacia ciudadanos que pacíficamente protestaban y trataban de impedir el inicio de esta obra, en un día como ayer.
Patricia McCarthy Caballero hizo una relatoría de los hechos ocurridos en aquel entonces, cuando Angélica Araujo Lara, quien era la alcaldesa de Mérida, se impuso con violencia para hacer el “paso deprimido” con el apoyo de la también gobernadora en ese tiempo Ivonne Ortega Pacheco.
Como parte de la relatoría la también dirigente del Frente Cívico Familiar recordó que desde el principio con estudios y argumentos bien fundamentados de Asociaciones de Profesionistas, cámaras empresariales y organizaciones de la sociedad civil plantearon al Ayuntamiento que no era viable, además de innecesaria esa obra, que al final de cuentas fue impuesta, y hoy como se puede observar no sirve, no funciona.
“Ya no se puede gobernar al margen de la sociedad, y como tal hoy pedimos a las autoridades municipales que nos escuche, que tome en cuenta nuestros planteamientos, y cierre este ‘paso deprimido’”, afirmó.
Los otros participantes en este evento fueron Alberto Arjona Ordaz, exconsejero electoral federal; José Luis Sierra Villarreal, José Gutiérrez López, notario público y cónsul, así como Luis Fernando Quintal Flores y los hermanos Pilar y Alfonso Peniche Manzano.
Patricia McCarthy recordó que desde antes de iniciada la obra, hasta después de las agresiones con las que empezaron los trabajos, se han presentado denuncias, hecho gestiones ante las autoridades municipales, estatales y federales, como el oficio entregado el pasado 27 de junio de 2011 al entonces delegado de la Conagua Sergio Chan Lugo, solicitando su urgente intervención para intervenir e impedir la obra, pero todo fue inútil, esta finalmente se hizo.
Sosa Solís expuso que este “paso deprimido” es una herida abierta a la sociedad, un agujero que debe ser cerrado, aunque deje cicatriz, para dar paso a una vía con un carril exclusivo mejor aprovechado y más árboles en la zona.— DAVID DOMÍNGUEZ MASSA
Los manifestantes insistieron en pedir al Ayuntamiento de Mérida los escuche y cierre este paso deprimido, que lo rellene, no le invierta más dinero a una obra que al final le podría salir mucho más cara, y recuerden que es dinero del pueblo el que se gastaría en ello, y es la ciudadanía la que hoy les pide la escuchen.
De un vistazo
Gestiones
Patricia McCarthy recordó que desde antes de iniciada la obra, hasta después de las agresiones, se presentaron denuncias y se hicieron gestiones ante las autoridades municipales, estatales y federales, como el oficio entregado el 27 de junio de 2011 al entonces delegado de la Conagua Sergio Chan Lugo, solicitando su urgente intervención para intervenir e impedir que se realizara la obra, pero todo fue inútil, ésta finalmente se hizo.
