Parte de los empleados del Incay que ayer realizaron un plantón afuera del Palacio de Gobierno para denunciar irregularidades

Ayer unos 100 trabajadores del Instituto de Infraestructura Carretera de Yucatán (Incay) se manifestaron frente al Palacio de Gobierno para pedir que las autoridades solucionen problemas laborales que enfrentan desde hace varios meses.

Los manifestantes dijeron que el actual director del Incay, Felipe Alberto Canul Moguel, despidió en diciembre pasado a entre 300 y 400 empleados, lo que trajo como consecuencia una mayor carga de trabajo para los empleados, así como jornadas de horas extras, situación que se agravó cuando les quitaron el pago de ese lapso de trabajo y los viáticos.

La disminución en sus ingresos representa un serio problema para los empleados, quienes ganan 500 pesos por trabajar jornadas de 16 horas al día, lo que implica desembolsar de sus recursos para comprar comida, agua y transporte, ya sea de madrugada o a altas horas de la noche, debido al “toque de queda”.

Los manifestantes aseguraron que trataron de plantear su situación al director Canul Moguel para encontrar una solución, pero él les respondió: “las puertas están abiertas y se pueden ir”.

Los empleados del Incay se dijeron cansados de los malos tratos del funcionario y del mal salario que les pagan; uno de ellos explicó que hicieron del conocimiento de los directivos de la dependencia su temor a contagiarse de Covid-19 y el mismo director les dijo que si querían podían hacer la cuarentena, pero sin goce de sueldo.

De acuerdo con un comunicado oficial, Silvia Bolio López, de la Subsecretaría de Asuntos Religiosos, escuchó las inquietudes de los trabajadores, comprometiéndose a hacérselas llegar a las autoridades correspondientes para su atención.

Felipe Alberto Canul Moguel, director del Incay, indicó que está en plena disposición de atender a todos y cada uno de los trabajadores para escuchar sus planteamientos.— Gabriel Chan Uicab

Indicó que así ocurrió el 23 de julio, cuando recibió a un grupo de 10 trabajadores de campo y al jefe de departamento operativo, el Ing. Jorge Arturo Medina Hernandez, quienes manifestaron el miedo a contraer el virus Covid-19.

Entonces solicitaron permiso de terminar su jornada laboral más temprano los viernes, ya que muchos pertenecen a municipios del interior del estado y, derivado de la pandemia, el transporte redujo su operatividad.

Canul Moguel explicó que se llegó a un consenso de reducción de horario los viernes para que los trabajadores afectados para su traslado logren retornar con bien a sus hogares.

En cuanto al tema de contagios, se hizo de su conocimiento el protocolo a seguir en caso de presentar síntomas y se les exhortó al uso de elementos de seguridad que se les proporcionó (cubrebocas, lentes y gel antibacterial que se les da de manera semanal) a fin de evitar la propagación del virus.

Luego de esa reunión los trabajadores y jefe de Departamento aceptaron dar buen uso a todos los implementos que se les proporcionan para el cuidado de su salud.

Y se acordó que Medina Hernández acondicionaría los horarios para poder resarcir la petición de los trabajadores.

De un vistazo

Delegación

Una comisión de tres manifestantes fue recibida por Silvia Bolio López, de la Subsecretaría de Asuntos Religiosos.

Reunión

El 23 de julio hubo un reunión de los quejosos con el director del Incay y el jefe de departamento operativo, Jorge Arturo Medina Hernández, en la que acordaron la reducción del horario los viernes.

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