El uso de cubrebocas en sitios públicos es obligatorio en la India. No respetar esta disposición se sanciona con multas y castigos físicos

“Atrapada” en Bombay por la epidemia, una investigadora yucateca compara las respuestas al Covid-19 en la India y en México.— Consecuencias de los errores del gobierno mexicano

La antropóloga yucateca Beatriz Castilla Ramos llegó a Bombay en las primeras horas del viernes 31 de enero de 2020 en un viaje que iba a durar 90 días. Menos de dos meses después, el 24 de marzo, el gobierno de la India decretó el mayor confinamiento jamás visto, al ordenar a sus 1,352 millones de ciudadanos que se quedaran en sus casas. Y el país quedó cerrado a cal y canto.

Ha pasado prácticamente un año desde entonces y la investigadora de la Universidad Autónoma de Yucatán sigue allí. Desde su “encierro” en una torre de departamentos en el barrio de Dharavi, el contrastante, agitado corazón de la cuarta ciudad más poblada del mundo, ha podido atestiguar la lucha titánica del país asiático contra la epidemia que ha sacudido al mundo y se ha llevado por delante 1.7 millones de vidas.

El primer caso de Covid-19 en la India se reportó un día antes de la llegada de la Dra. Castilla Ramos en su sexta visita al país asiático, donde residen su hija, su nieta y su yerno. De hecho, esa circunstancia familiar le ha permitido realizar sus estancias anuales de investigación, enfocadas en rastrear la ruta del capital en dirección de los mercados emergentes. La intención, dice, es “posibilitar un comparativo de modelo económico entre México, neoliberalismo extremo, y la India, con un mercado interno articulado entre producción y consumo”.

Lucha imparable

El coronavirus no ha dado tregua a la India, cuenta la investigadora por teléfono desde el otro lado del mundo. El gobierno prometió que la cuarentena sería de 21 días, pero la fue extendiendo hasta que, asfixiada la economía del país, en junio tuvo que permitir la reapertura de algunas actividades con estrictos protocolos.

A diferencia del gobierno de México, las autoridades del país asiático han sido directas en su gestión de la pandemia y han puesto en práctica una serie de medidas radicales y estrictas que no han frenado en seco el avance del virus, pero han evitado una tragedia mayor. Hoy, con más de 10 millones de casos confirmados, es el segundo país con mayor número de contagios, sólo detrás de EE.UU., que tiene alrededor de 19 millones de infectados confirmados.

Y aunque el gigante asiático no ha podido frenar la incidencia, sí ha conseguido reducir el ritmo de expansión del virus y ha evitado que arrase con su población.

Según datos de la Universidad Johns Hopkins, la India es el país con la menor cantidad de muertes por cada 100 casos confirmados de Covid —apenas un 1.45%— dentro de las 20 naciones más afectadas por esta enfermedad. La tasa de letalidad de México es de 8.8%.

El combate a este enemigo común ha sido diferente en ambos países, con diferentes resultados. La comparación de varios indicadores permite ejemplificar esa dicotomía.

Aunque la nación asiática tiene 10 veces más población (1,350 millones e habitantes contra 124.7 millones), al 30 de diciembre sólo tenía 22,931 más fallecimientos (148,738 contra 125,807) que México.

Además, mientras su cifra de muertes por Covid-19 por cada millón de habitantes es de 109.6, la de México alcanza los 1,008.57 decesos.

Y en los últimos 14 días la India ha registrado sólo 21.23 contagios nuevos por cada 100,000 habitantes, mientras en nuestro país el ritmo es de 109.67.

La forma como la India ha logrado mantener la tasa de mortalidad en niveles muy bajos es un misterio que intriga a los expertos y que parece desafiar la tendencia mundial de la pandemia.

Para la antropóloga yucateca, doctora en Sociología por la universidad francesa de Perpignan, las caídas dramáticas en las tasas de mortalidad que se han registrado en varias regiones del territorio hindú y que a la fecha siguen manteniendo una propensión descendente, tienen su explicación, principalmente, en el férreo bloqueo nacional.

“India ha hecho un buen trabajo, México no y está pagando las consecuencias. Aquí el primer ministro Narenda Modi implementó una serie de medidas de manera repentina y agresiva. Apelando a la religiosidad de la población, se dirigió a los ciudadanos en un tono de súplica y de oración: ‘Para salvar a la India, para salvar a todos, a usted, a su familia… cada calle, cada vecindario está siendo clausurado’”.

“’Este es un toque de queda. Tendremos que pagar un gran costo económico, pero es por el bien de todos’, dijo Modi”, recuerda la Dra. Castilla. “Qué diferencia con el presidente López Obrador, quien no sólo no ha hecho nada, sino que incluso se burla de la gente, de las miles de familias enlutadas, al negarse a usar cubrebocas y cambiar su actitud negligente. El resultado es que México es hoy el lugar más peligroso para vivir durante la epidemia”.

Tarea colosal

“La titánica tarea de blindar a la India, un país altamente complejo: superpoblado, multicultural, multiétnico, multirreligioso, extrapolado, con un sistema de castas y subcastas, deviene incomprensible y caótico desde la mirada occidental”, comenta.

Si se considera que la India constituye la democracia censada más grande del mundo, que posee una población “indomable” y que su economía tiene un gran componente e informalidad, se puede comprender que el confinamiento resulta un desafío sin precedentes.

Por el coronavirus, la India se detuvo. Se cerraron las fronteras aéreas y terrestres, los templos, las fábricas. Se canceló todo medio de transporte, lo que impidió a las personas moverse de un lugar a otro al interior del país, continúa.

No ha sido sencillo cerrar la economía en una nación que tiene más de 70 millones de personas que viven en la calle y más de 300 millones que sobreviven por debajo del umbral de la pobreza, de las cuales 64 millones residen en barriadas marginales sin ningún tipo de medidas higiénicas.

Tampoco manejar una pandemia de este nivel en una nación gigante que aunque brinda seguridad social a todos, apenas cuenta con un médico por cada 11,000 habitantes y un hospital público por cada 55,000 personas. “Todos tienen derecho a la salud en los hospitales públicos e incluso los privados son muy económicos en relación con Occidente, sin embargo, por la densidad poblacional el sistema sanitario resulta insuficiente y, como ocurre en México, las capitales de los estados concentran los hospitales”.

Primeras acciones

Cancelación de vuelos, cierre de aeropuertos, suspensión de visas —salvo las diplomáticas— repatriación de connacionales y cuarentena al ingreso al país en centros especiales y hoteles estuvieron entre las primeras medidas establecidas.

“A los repatriados les marcaban con un sello en la mano para distinguirlos”.

Se prohibieron incluso los mensajes de Whatsapp para evitar rumores y los extranjeros que permanecen en el país no pueden opinar públicamente en términos oficiales ni tienen permiso para trabajar, señala la Dra. Castilla, a quien le renuevan mes tras mes su visa de turista. “El castigo de violar las reglas es la deportación inmediata y la prohibición, para siempre, de regresar al país”.

Cero movilidad

Las restricciones para frenar la propagación del coronavirus fueron enérgicas. La política de “Cero Movilidad”, que limitó los desplazamientos en 3 km, impidió a la gente que trabajaba en las ciudades regresar a sus aldeas. Sin medios de transporte disponibles, miles de personas tuvieron que caminar largas distancias —en algunos casos más de 200 km—para regresar a sus casas.

Las medidas, que se difundieron ampliamente a través de campañas de difusión, se impusieron con fuertes sanciones económicas y hasta físicas, como golpes con una vara de bambú que usan los policías.

 “Es importante remarcar que esta agresiva política pública ha permitido evitar una mayor tragedia, pese a que la economía recibió un golpe durísimo y tardará años en recuperarse”.

Caminos diferentes

Pandemia no es destino, pero parecería que la nacionalidad sí, señala la Dra. Castilla, quien critica la “nefasta” gestión de la pandemia en México, sobre todo la incompetencia y pasividad del gobierno de López Obrador.

“En nuestro país no hay política pública para combatir la pandemia”, dice. “La falta de criterio y negligencia de las autoridades siguen matando al pueblo. Por ejemplo, ante la aparición de la nueva cepa inglesa, que encendió las alarmas en todo lados, las autoridades no sólo no prohibieron los vuelos, sino que ni siquiera implementaron algún tipo de protocolo de entrada al país”.

“Es importante que Mexico imponga medidas estrictas. No puede seguir muriendo más gente con el pretexto de que somos democráticos, urge un cambio en la estrategia”.

Por ejemplo, señala, en la India, tras detectarse la nueva cepa en pasajeros que llegaron a Nueva Delhi y Bombay, aislaron a los contagiados y prohibieron de inmediato todos los vuelos procedentes de Inglaterra.

“En el caso de México, declarar la contingencia sanitaria le vino al gobierno como ‘anillo al dedo’, ya que posibilitó la eliminación de fideicomisos para transferirlos, supuestamente, a la atención de la crisis sanitaria”.

“El manejo de la pandemia ha sido vergonzoso y criminal”, concluye la investigadora de la Uady.— D.Y.

 

India y México Comparaciones

India y México son 3° y 4° en muertos por Covid, pero sus realidades son distintas:

India, población

La India, con 1,350 millones de habitantes, tiene una tasa de letalidad de 1.45%.

México, población

Con una población de 124.7 millones, la tasa de letalidad por Covid de México es de 8.8%.

Vacunas

Mientras México está lidiando para adquirir vacunas suficientes, la India se declara lista para fabricarlas masivamente.

Potencia mundial

El gigante asiático fabrica más del 60% de las vacunas vendidas en todo el mundo.

Papel protagónico

Aunque su sector farmacéutico hindú no participa en la producción de las vacunas de Pfizer y Moderna, el país desempeñará un papel fundamental en la inmunización de gran parte del mundo.

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