El uso correcto del cubrebocas es vital para la prevención de contagios

La tasa mortal de Covid en el estado supera a la del país

Ya transcurrieron 11 meses desde el primer caso confirmado de Covid-19 en el Estado, y en ese tiempo la información sobre los síntomas y el riesgo de morir a causa de la enfermedad ha crecido exponencialmente, pero el dato real es que la letalidad del coronavirus es mayor en Yucatán que en México (8.5%) y en el mundo (2.1%) con una tasa de 10.5%, manifestó el doctor Manuel Baeza Bacab, especialista en inmunología clínica.

Ya se sabe que el virus tiene un comportamiento diferente en cada cuerpo o en cada población, dijo, y la mortalidad observada en cada país depende de muchos factores: de los sistemas de salud, la alimentación, los hábitos de vida, la cultura, la geografía y de las políticas públicas de salud de los gobiernos para la contención del virus, entre otras circunstancias.

“Como he señalado en anteriores análisis del Covid-19, en Yucatán hubo un gran incremento en julio y agosto de 2020 con un pico máximo en la semana 30; a partir de ese momento se observó una clara tendencia en la disminución, pero después de septiembre la curva mostró una desaceleración con algunos picos intermitentes de intensidad variable hasta el día de hoy, como sucede en padecimientos endémicos”, explicó el especialista en inmunología clínica y alergias. “Los picos de la enfermedad siempre son precedidos de una gran movilidad poblacional, como el observado en las festividades de fin de año que determinaron un incremento en la segunda semana de enero, que hasta hoy no se controla”.

El doctor Baeza Bacab dice que el incremento de contagios forzosamente se asocia con un aumento en el número de hospitalizaciones. Respecto a este indicador, el promedio de pacientes internados en diciembre era de 146 por día, pasando a más de 200 en las últimas semanas, lo que significa un incremento del 40%. Además, si se considera que los pacientes hospitalizados son los que tienen formas graves de la enfermedad, entonces se infiere que la mortalidad creció.

En diciembre pasado, según la Secretaría de Salud de Yucatán, hubo 208 fallecimientos por Covid-19; en enero de 2021 fueron 253, lo que representa un incremento del 20%.

En este punto es necesario llamar la atención sobre la letalidad de Covid-19. De acuerdo con la Universidad Johns Hopkins de Baltimore, Estados Unidos, en el ámbito mundial se diagnosticaron 105 millones de casos y 2.888,600 defunciones con una letalidad de 2.1%, lo que significa que fallecen 2 de cada 100 enfermos; sin embargo, en México se diagnosticaron 1.900,000 casos y fallecieron 163,000 personas, una letalidad de 8.5%, lo que ubica a México en el tercer puesto de mortalidad en el mundol. Por su parte, las autoridades de salud de Yucatán nos han informado que el número de enfermos es de 30,419 casos con 3,203 fallecimientos, lo que arroja una letalidad de 10.5% durante toda la pandemia.

Hipótesis

Esos datos, dice, son sumamente preocupantes ya que la tasa de mortalidad se mantiene elevada durante toda la pandemia, lo que ha llevado a plantear diferentes hipótesis que tratan de explicar dicha mortalidad. Por ejemplo, se ha dicho que la alta tasa de letalidad se debe a las enfermedades preexistentes que padece la población; es decir, que la diabetes, la obesidad y la hipertensión son las causantes de la alta tasa de letalidad.

Sin embargo, estos padecimientos, que afectan a millones de mexicanos, no parecen ser la causa primordial, pero sí pueden aumentar las complicaciones, sobre todo las respiratorias, al momento de combatir la enfermedad.

Por otro lado, cada persona tiene una evolución particular. En muchas ocasiones los pacientes que sufren de enfermedades preexistentes tienen Covid-19 leve o moderado, y las personas sanas desarrollan una forma grave del padecimiento y fallecen por la enfermedad.

Los datos existentes muestran que la letalidad por SARS-CoV-2 en México, incluyendo Yucatán, es mucho más elevada que la reportada en el ámbito mundial.

Sin embargo, estas cifras podría ser más elevadas, ya que recientemente el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) atribuyó al Covid-19 108,000 decesos en los primeros ocho meses de 2020; es decir, 44,000 más que los cálculos de las autoridades sanitarias del país.

Poco después del inicio de la pandemia de Covid-19 se originó una discusión que es recurrente: el número de defunciones causadas por esta enfermedad y si el número de personas fallecidas representa o no un exceso de mortalidad, o sea, una mortalidad no esperada, ya que este mal infeccioso se ha convertido en la primera causa de muerte en México, por encima de los padecimientos cardíacos, la diabetes mellitus, los tumores malignos e incluso los homicidios dolosos.

“En un principio se pensó que la elevada mortalidad del Covid-19 durante el pico de la pandemia era causada por la saturación de los servicios de salud y la inexperiencia en el manejo de la enfermedad; sin embargo, terminada esta fase crítica, la tasa de mortalidad se mantiene”, señaló. “Esto nos obliga a buscar una respuesta que justifique dicha mortalidad. Encontrar una sola respuesta no es fácil y el análisis sugiere que se trata de un origen multifactorial, ya que el Covid-19 también puede ser fatal para algunas personas que no tienen problemas de salud subyacentes”.

Gran diversidad

“Los estudios tendientes a aclarar la causa de la letalidad por Covid-19 encuentran una gran diversidad de causas. Algunos reportan que la gravedad está asociada a factores sociodemográficos como la edad (más de 65 años) y el sexo masculino, pues la edad avanzada se acompaña de mayor comorbilidades, una defensa inmunológica más débil y niveles más altos de substancias proinflamatorias”, consideró. “En tanto que la diferencia en la gravedad de Covid-19 entre hombres y mujeres se puede atribuir a las hormonas sexuales implicadas en los procesos inflamatorios. Asimismo, la hipertensión arterial descontrolada se puede asociar a un mayor riesgo de gravedad y mortalidad. Se observa que la gravedad del Covid-19 es muy heterogénea y que algunos pacientes no presentan síntomas mientras que otros quedan discapacitados o mueren, y como se ha señalado, los hombres parecen tener un mayor riesgo de morir, lo que sugiere que los factores genéticos del huésped influyen en el riesgo individual de fallecer”.

El médico comparó los fallecimientos en Italia y México donde muchos de los pacientes que murieron por Covid-19 padecían otras enfermedades, lo que propició fuerte debate sobre si el virus era la causa concreta de los decesos. Sin embargo, se ha logrado establecer que el coronavirus fue responsable en forma directa de la muerte de 9 de cada 10 pacientes con Covid-19 (90%) y que las complicaciones más frecuentes que terminaban con la vida del paciente fueron neumonía, insuficiencia respiratoria, choque, complicaciones cardiacas y septicemia.

Para terminar, señaló, vale la pena mencionar que el Grupo Técnico Asesor de Vacuna Covid-19 de México realizó un análisis para priorizar la vacunación basado en el beneficio de la inmunización en relación con el riesgo de morir por Covid-19, identificando que el mayor beneficio se obtenía si se iniciaba la vacunación con trabajadores de la salud y las personas de 60 años o más con o sin comorbilidades, continuando en forma descendente con las personas de 50 a 59 años con comorbilidades y posteriormente la población restante.

Lo que sugiere que la mortalidad está asociada principalmente con la edad y no con las comorbilidades. Además, el personal de la salud es un población de alto riesgo debido a su trabajo. El informe más reciente de la Secretaría de Salud federal indica que se registraron 195,558 empleados con Covid-19 y fallecieron 2,580, de los cuales 40% era personal de enfermería, 26% médicos y 30% trabajadores de otras categorías, lo que confirma su vulnerabilidad.

Además de las variables de salud existen otras de corte social, como la desinformación, el miedo a los hospitales y la desigualdad, que pueden influir en la evolución de la enfermedad y ocasionar el fallecimiento. La pandemia ha enseñado que muchas personas prefieren combatir al virus en sus hogares debido al miedo que tienen de recibir un manejo inadecuado y al temor de no salir con vida del hospital. Por tanto, cuando buscan atención médica sus síntomas son muy graves y podrían perder la vida sin siquiera haber dado la batalla en una unidad médica donde podrían recibir los cuidado que los salven.

También queda claro que el Covid-19 se debe de atender de inmediato; sin embargo, los pacientes afrontan la enfermedad de manera diferente, en algunos casos a causa de la saturación de los servicios de salud con la subsecuente escasez de camas y ventiladores o por falta de recursos económicos que imposibilita sufragar los servicios de salud o los medicamentos necesarios para combatir a la enfermedad.— Joaquín Chan Caamal

“Si bien el gobierno tiene mucha injerencia en cuanto al manejo de la pandemia, nosotros como ciudadanos también somos responsables del número de contagios que se genera día con día”, admitió. “Por lo tanto, es imperativo continuar con las recomendaciones preventivas, como el uso correcto del cubrebocas, lavado frecuente de manos, sana distancia y quedarnos en casa si está dentro de nuestras posibilidades. A pesar de que se ha iniciado la inmunización contra Covid-19, la pandemia está lejos de terminar y debemos ser conscientes de que cada una de nuestras acciones para detener la transmisión del virus implica vidas que pueden ser salvadas. El virus no es selectivo, por lo que todos estamos en riesgo de contraerlo independientemente de la edad y el estado de salud. La mayoría de los jóvenes padecen una forma más leve la enfermedad, lo que los lleva a tener una falsa percepción de seguridad y bajar la guardia, olvidando que las personas mayores con las que conviven son más susceptibles de presentar una forma grave de la enfermedad y fallecer por Covid-19.

Medidas Sanitarias

El doctor Manuel Baeza Bacab aconseja no bajar la guardia y mantener medidas sanitarias.

Cubrebocas

“Es imperativo continuar con el uso correcto del cubrebocas, lavado frecuente de manos, sana distancia y quedarnos en casa si está dentro de nuestras posibilidades”.

Los jóvenes

“Todos estamos en riesgo de contraerlo. La mayoría de los jóvenes padecen una forma más leve la enfermedad, lo que los lleva a tener una falsa percepción de seguridad y bajar la guardia, olvidando que las personas mayores con las que conviven son más susceptibles de presentar una forma grave y fallecer“.

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