Denuncian que los anteriores dueños vendieron la planta
La Juguera de Akil es propiedad de la empresa Arpen, de la Unión de Ejidos Frutícultores del Mayab, una sociedad mixta con capital privado y social a la cual el gobierno del Estado le entregó en comodato por 30 años los terrenos donde se encuentran las instalaciones, informó ayer su director general Arturo Peniche Solís.
“Cuando la Unión de Ejidos Cítricolas la llevó a la quiebra la última vez, la directiva la encabezaba José Ignacio Marave Casanova con quien trabajaba el ‘bandido’ de Lorenzo Alvarado y Sosa, quienes vendieron lo que quedaba que eran sus tierras y su maquinaría que eran ya chatarra a la Financiera Pequeña Australia, donde el empresario Arturo Peniche la rescató”, explicó Freddy Domínguez Ake, presidente del Consejo de la Unión de Ejidos Fritucultores del Mayab.
El pasado domingo informamos por declaraciones de Alvarado Sosa, que el Comité de Lucha por el Rescate de la Juguera de Akil y de la Unión de Ejidos Citricultores, demanda al gobierno del Estado aclare quién es el propietario de esas instalaciones, que han dejado de ser en beneficio de los productores locales de cítricos, ya que contrario a los fines para los cuales se creó, pagan precios demasiado bajos de la producción local y traen de Veracruz.
Entrevistados en las instalaciones de la Juguera de Akil, con documentos en la mano para sustentar sus declaraciones Domínguez Ake dijo que Alvarado Sosa hace afirmaciones sin pruebas, por cierto fue uno de los autores de los tantos quebrantos que ha tenido esta planta, y lo que en verdad quería es quedarse con ella.
El presidente del consejo exhibió el documento donde se confirma que la venta del terrero donde se encuentra la juguera se llevó al cabo del 20 de agosto de 2013. El documento cuenta con la firma de José Ignacio Maravé Casanova.
Indicó que los socios no fueron informados de la venta de la planta a la Financiera Pequeña Australia, únicamente se les indicó se hipotecó para obtener recursos para su funcionamiento.
Peniche Solís añadió que en ese tiempo el principal cliente de la juguera era la empresa “Jugos Delli”, propiedad de su padre Arturo Peniche y Juan Duch Mediz. Indicó que debido a la mala situación económica en la que siempre estaba esa planta, la empresa de su padre le financiaba la producción de concentrados que le vendía, y en esa última ocasión de 2013, ya no le entregaron el producto y tampoco le devolvieron su dinero.
El empresario relata que fue entonces cuando acude al gobierno donde termina hablando el entonces secretario de Desarrollo Rural Felipe Cervera Hernández, quien indica que el gobierno no puede hacer nada, incluso ya no dará más apoyos a esa planta, que siempre está en quiebra, y ya decidieron que se pierda.
Rescate
Sin embargo le sugiere que una forma de rescatar lo que le deben es trabajar la planta y es cuando decide acudir a la financiera a pagar en coordinación con los del ejido de fruticultores, los tres millones de pesos que pagaron por ella. Dialogó con Freddy Domínguez y otros dirigentes ejidales, que siempre estaban reclamando a la juguera el pago a los productores, y se unieron para rescatar la planta.
“De esa manera yo puse el capital para rescatar la juguera que habían vendido los anteriores dirigentes, y para garantizar la materia prima de la producción se asociaron los productores de 10 ejidos (antes eran 12), conformando la Unión de Ejidos Fruticultores del Mayab, que ahora es dueña de la planta y que después de más de 30 años de funcionar con quiebras, porque los dirigentes se quedaban con las utilidades, hoy vive su mejor época”, dijo.
El director general añadió que, para romper el círculo vicioso de tres décadas de desfalcos, donde las directivas de la Unión anterior se turnaban para explotar la empresa, y luego pedir al gobierno que los rescaten, decidieron entregar las tierras que rescató de la financiera al gobierno del Estado, para que sea el garante de que no se repetirán las malas y dolosas situaciones del pasado.
En cuanto a la deuda que dice Lorenzo Alvarado que le deben, Domínguez Ake declaró que es falso, “es una más de sus bandideces”, y su historia es la siguiente; el 10 de mayo de 2013 Miguel Canul López renuncia a la presidencia de la Unión de Ejidos Citricultores y nombra en su lugar al que era su tesorero, Maravé Casanova.
“Quienes vivieron esa época nos comentan que, Alvarado y Canul simularon un préstamo del Consejo Citrícola a la Juguera, ambos estaban de acuerdo para que la Unión no lo pagará ni contestara a la demanda subsiguiente, en realidad tenían el objetivo perverso de adueñarse de la quinta y los mangos”, afirmó mostrando copias del pagare de ese supuesto préstamo que nunca existió.
El presidente del Consejo explicó que, como parte de este fraude elaboran un pagare por millón y medio de pesos, firmado por el nuevo presidente de la Unión, Maravé Casanova, pero en su calidad de tesorero, que era el cargo que tenía en la anterior dirigencia, recursos que nunca llegaron a la Juguera y por lo que ahora Alvarado dice le deben ya más de cuatro millones de pesos que reclama.
Respecto a los 100 millones de pesos que dicen supuestamente le dio el gobierno del Estado a la Juguera, el director general negó de manera enfática la existencia del recurso.
“La Juguera no ha recibido ningún apoyo de 100 millones de pesos, esto es una mentira total y absoluta. En el mejor de los casos los denunciantes están mal informados y en el peor están difundiendo mentiras con pleno conocimiento de causa”, expresó.— DAVID DOMÍNGUEZ MASSA
