Rueda de prensa de personal femenino del Hospital Regional Militar de Especialidades:Evalorena Martínez Hernández

Seis mujeres militares distinguidas en el área de la salud y con alto rango dieron su testimonio sobre el empoderamiento del género femenino en la dura disciplina castrense.

Desde la creación de la Escuela de Enfermería del Ejército en 1938, poco a poco las mujeres han ganado terreno en la milicia y hoy viven una nueva realidad de equidad y género a base de meritocracia, preparación académica continua, colaboración familiar, cultura del esfuerzo y disciplina.

Se trata de la coronel Priscila Vianey Téllez Ruiz, jefa del área de enfermería del Hospital Regional Militar de Especialidades; la mayor médico cirujano Evalorena Martínez Hernández, especialista en medicina interna, y la ingeniera Zeidy Lizbeth Castillo Santiago, del área de informática.

También la teniente enfermera Ana Ruth Coronel Acopa, subjefa del área de calidad; mayor médico cirujano María Isabel Que Salinas, especialista en neumología, y teniente enfermera Brenda Cruz García, jefa de enfermeras del área de terapia intensiva.

Ellas aseguran que las mujeres gozan de reconocimiento por su labor y tienen las mismas oportunidades de ascenso y condiciones de trabajo que los militares varones.

Incluso, hoy es posible que una mujer obtenga el grado de general brigadier y ocupe el máximo cargo de secretario de la Defensa Nacional, algo que no ha ocurrido en la historia del Ejército Mexicano.

Cada una de estas distinguidas profesionales y militares dio su testimonio sobre la forma como trabajan, se mantienen en el Ejército nacional y logran ascensos de jerarquía, como la coronel Téllez Ruiz, quien lleva 37 años en la milicia y está a un escalón de convertirse en general brigadier, pero tiene que competir y aprobar exámenes de conocimientos, médico y físicos.

“Desde los 15 años estoy en el Ejército, antes aceptaban menores con consentimiento de los padres”, contó durante la charla ‘La mujer militar en el Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos’. Ha sido mucho trabajo, esfuerzo, estudios y disciplina para llegar a ser coronel. Soy de una familia humilde, de muchos hijos y cuidaba a mis hermanitos”.

“En esa época las posibilidades de estudio estaban cerradas para mí, no había forma de pensar en una educación superior. Hace muchos años se decía que el Ejército era una opción para tener un futuro, pero para la mujer era la única forma de servir en forma disciplinada. Siempre me gustó el orden y la disciplina del Ejército, eso me motivó a entrar y ahora es un gusto trabajar en el área de salud. Cuando pierdes salud y el personal te da consuelo y te ayuda, no hay dinero que lo compense”.

“Privilegio”

Todas coincidieron en que la disciplina militar forma buenos soldados y apoyar a la población civil o a los propios militares en tareas de riesgo es un orgullo y privilegio.

Por ello el trabajo, aunque difícil, no lo consideran como una obligación, sino como un servicio al pueblo mexicano.

La militar empezó a percibir los beneficios de la igualdad de género en el Ejército Mexicano en 2011 cuando para el género femenino de verdad se abrieron los estudios, cursos y capacitación en la escuela superior de guerra, aviación, fuerzas especiales, artillería, sanidad y transmisiones.

Hoy día en la totalidad de las escuelas militares hay presencia de mujeres y tienen las mismas oportunidades de desarrollo profesional y ascenso jerárquico.

“Es poco el tiempo en que la mujer se ha desarrollado, pero ya hay tres mujeres con grado de general brigadier, nuestra directora del hospital regional (Luz Patricia Gutiérrez) es una de ellas”, informó la coronel, quien por su jerarquía queda como responsable del hospital en ausencia de la directora.

La mayor Evalorena Martínez afirmó que los mandos del Ejército mantiene la equidad de género, las mujeres alcanzan los grados militares por méritos propios, con trabajo codo a codo y sin privilegios, aprovechan las oportunidades de ascenso por medio de la preparación académica.

Actualmente hay 28,000 mujeres militares en la Sedena, saben que les falta mucho camino para tener mayor presencia, falta que siga la apertura del escalafón para que más mujeres ocupen altos mandos.

Sin embargo, ya es posible que una mujer militar ascienda a teniente, coronel, general brigadier y general de división y hasta secretario de la Defensa Nacional.

El Hospital Regional Militar de Especialidades, frente a la expenitenciaría Juárez de esta ciudad, tiene una plantilla de 350 trabajadores, de los cuales aproximadamente 100 son mujeres (72 enfermeras, 18 doctoras y el resto personal auxiliar y operativo), lo que es un buen porcentaje para ellas.

La mayor María Isabel Que, especialista en neumología, relató cómo pueden cumplir su trabajo profesional, sus labores del hogar, la convivencia familiar y su preparación académica continua.

Lo fundamental es el apoyo de la familia. Quien pueda ayudar lo hace. En su caso particular ella proviene de una familia militar, su esposo es militar y ambos se alternan para el trabajo del hogar y el cuidado de los niños.

“Esta situación de la igualdad no se queda aquí en el Ejército, es una formación profesional donde ya sabes que es la igualdad y la equidad, y se aplica en la familia”, relató. “Para mí, el apoyo de mi esposo es fundamental para salir adelante. Un día está de guardia en la casa, al otro yo lo estoy”.

“Tenemos claro que la responsabilidad profesional y el trabajo familiar se pueden, nuestra formación son de principios militares y compaginamos”.

Por ello, invitaron a las nuevas generaciones para que se interesen en el trabajo militar. Hoy ven que la juventud tiene las cosas más fáciles, pero con mucha preparación y trabajo disciplinado y esforzado pueden lograr sus metas y cumplir alguna misión en la vida.— Joaquín Chan C.

Fuerzas castrenses Yucatán

Se distinguió el esfuerzo y la disciplina de varias mujeres y su labor en el Ejército.

Formación

“No es fácil tener logros, desde que iniciamos con una preparación sabemos que es para toda la vida, por lo que hay que seguir estudiando, siempre hay algo por realizar, pensamos que lo más difícil es ingresar a la escuela militar o hacer una carrera, pero lo más difícil no es ingresar, sino permanecer, tener una jerarquía y estar en constante capacitación”, destacó la coronel Priscila Téllez Ruiz, del área de enfermería.

Oportunidades iguales

Las mujeres militares se sienten empoderadas en este corto tiempo de apertura en equidad y género, están satisfechas porque sus salarios están homologados al de los varones y tienen las mismas oportunidades de alcanzar una jerarquía militar porque los exámenes de selección son muy transparentes y obtiene el grado quien tiene el mérito y los conocimientos.

Desayuno

Previo a la plática con las mujeres militares distinguidas y la transmisión de un vídeo de la evolución de la equidad de género en el Ejército, los reporteros fueron convidados con un desayuno en el comedor del hospital.

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