El movimiento comercial de fin de año en el país fue insuficiente para frenar la tendencia a la baja del PIB

Para la economía mexicana, el año que acaba de concluir fue mejor que el anterior, cuando cayó hasta el fondo del pozo. Sin embargo, la realidad es que las expectativas no se cumplieron y muchos factores de inestabilidad siguen vigentes, lo que hace avizorar un 2022 con problemas.

La recuperación económica fue no sólo lenta, sino insuficiente, pese a que a partir de la apertura de las actividades empezó a notarse un movimiento mayor y la producción se incrementó, apunta el analista Álvaro Cano Escalante. En los primeros trimestres el país dejó atrás las tasas negativas de crecimiento, pero a partir de la segunda mitad del año, se estancó.

Dado ese empuje inicial, muchos analistas consideraron plausible cerrar 2021 con un crecimiento anual de más del 6%… pero vamos a quedar lejos”, señala. “Aunque la reapertura fue favorable en términos generales, otros elementos e indicadores llevan a pensar que México apenas está retomando la tendencia que mostraba antes de la pandemia”.

Tendencia recesiva

Por ese motivo la recuperación no fue la esperada y el país no alcanzó a salir del hoyo, como sí lo hicieron otras economías —EE.UU., China, países europeos—, que volvieron a los niveles previos a la pandemia. México, lamentablemente, ya arrastraba una recesión antes de la llegada del virus.

Está llegando a donde estaría si no se hubiera desatado la crisis sanitaria: no hay un desplome como en 2020, pero sí una clara trayectoria a la baja. “La recuperación apenas alcanzó para estar en el sitio que la tendencia negativa le deparaba en 2019. Por eso 2021 no fue tan bueno. Y el nuevo año tampoco se ve muy bien”.

Los datos del tercer trimestre de 2021 —la información del cuarto estará disponible a finales de este mes— certifican la desaceleración. Por sectores, el de mejor comportamiento es el primario, el más pequeño, el que menos peso tiene en la economía. Los otros dos, industrial y de servicios, muestran signos de debilidad.

El sector secundario se está desinflando tras un primer semestre bueno. Incluso en octubre, en términos prácticos, dejó de crecer.

Línea horizontal en 2021

En la línea horizontal que trazó en 2021, al sector industrial de México le hizo falta un 10% de lo que perdió en 2020. O sea, pudo recuperar 90% del valor que había producido en 2019, pero no alcanzó a volver al sitio en el que estaba antes de la pandemia. “Parece poco 10%, pero en términos de producción es una cifra enorme”, apunta el economista.

Aunque el industrial es el que más aporta en términos específicos, el sector más grande, el que integra muchas más actividades y genera más empleos es el sector terciario, que varias veces ha salvado a la economía mexicana de caer en recesión, como pasó a finales del sexenio de Peña Nieto.

Pues bien, actualmente el sector comercial y de servicios no está ayudando. De hecho, mostró una caída en el tercer trimestre de 2021 y en septiembre pasado le faltaba todavía un 20% para alcanzar el nivel previo a la pandemia. “O sea, se está comportando peor de lo que se temía en este proceso de recuperación”.

En resumen, según los últimos informes, los sectores más fuertes de la economía están mal: el secundario está estancado y el terciario en franco retroceso.

Mal fin de año

Los datos que se han ido publicando sobre el último trimestre no son halagüeños. Por ejemplo, aunque las ventas del Buen Fin aumentaron en comparación con la edición de 2020, recientes datos confirman que la temporada de ofertas quedó muy lejos de su meta, considerando además que la economía ya está completamente abierta.

El mayor consumo del año se registra en noviembre y diciembre, pero al parecer el movimiento comercial no fue lo suficientemente fuerte como para revertir la tendencia a la baja del PIB. “Esto ratifica que 2021, que fue un mejor año que 2020, no cumplió la expectativa de recuperación a causa de ese sesgo recesivo que tiene de por sí la economía mexicana y que no ha logrado superar”.

Se esperaba un crecimiento del PIB por encima del 6%, pero por la desaceleración en la segunda mitad del año lo más probable es que ronde el 4%, dice. “No se oye mal, pero hay que dimensionar: estamos comparando toda la actividad de 2021 con la parálisis de 2020. Es un 4% en relación con la tremenda caída del -8.2% de 2020. O sea, no hablamos de un crecimiento, sino de un rebote”.

La tendencia recesiva aparece en los informes de previsiones económicas para 2022 que se han ido publicando. Para empezar, señala el analista y académico, no es un secreto que así como el período de mayor actividad económica es el último trimestre del año, los primeros meses son los de menor movimiento.

“Esta situación estacional —que no es exclusiva de la economía mexicana— va a provocar que los signos de agotamiento se confirmen, con una baja incluso de la producción”.

Esto significa que si se mantiene la actual tendencia, es probable que en el primer trimestre México registre tasas de crecimiento pegadas al 0%. En el escenario más optimista que vislumbra el medio financiero, para 2022 el PIB aumentaría de 2.5 a 3%. “Pero si el sesgo que se observa se confirma, no llegaría ni al 2% y en el peor escenario incluso tendría una tasa negativa”.

Factores de riesgo

En resumen, en 2021 la economía tuvo un buen arranque, con recuperación, pero a mitad del año esa evolución se detuvo y hoy está empezando a mostrar señales de retroceso.

Si se comparan los datos por trimestres, vemos que de enero a marzo de 2021 el crecimiento fue de 1%, de abril a junio mejoró marginalmente —por encima del 1%—, pero en el tercer trimestre cayó -0.4%. Esto es: si la comparación es anual se ve bien, pero si se observa a detalle, la economía mexicana se está desacelerando.

“Nos espera otro año con problemas de crecimiento. Y se acumulan los factores —presión inflacionista, políticas públicas erróneas, falta de inversión, el Covid y sus efectos en la actividad— que incrementan el riesgo de una segunda recesión. Es algo serio”, advierte.

Recuperación Lejana

La economía mexicana se reactivó en 2021, pero sigue lejos del nivel prepandemia.

Crecimiento

El gobierno esperaba que en 2021 el repunte del PIB fuera mayor al 6%, pero el analista Álvaro Cano Escalante cree que no se cumplirá este pronóstico optimista y que rondará el 4%.

Insuficiente

Ese incremento sería insuficiente para contrarrestar la contracción histórica de -8.2% registrada en 2020.

Recesión

La economía sigue arrastrando la recesión que ya padecía antes de la llegada del coronavirus, por lo que Cano Escalante vislumbra para 2022 una economía creciendo a tasas muy pequeñas e incluso pegadas al 0%.

Contracción

Recientes datos del Inegi parecen darle la razón a Cano Escalante: el indicador global de la actividad económica (IGAE) de México cayó un 0.7 % anual en octubre. Con este retroceso, hila tres meses de caídas mensuales.

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