Es común que el 14 de febrero represente un día en el cual la tristeza, nostalgia y melancolía se hacen presentes, principalmente para las personas que tienden a sentirse solas en la cotidianeidad o que no tienen pareja, señaló la psicóloga Flor de María Villegas Ramírez, de la Clínica de Medicina Familiar Mérida del Issste.
En un comunicado indicó que debido a la presión social y las expectativas construidas alrededor del Día de San Valentín hay personas que suelen sentirse tristes.
Pero, comentó, es importante tener en cuenta que la “depresión” en esa festividad no es algo que aparece de la nada; es muy común que existan antecedentes de episodios depresivos para que podamos pensar que es depresión y no simple tristeza o frustración.
“No existe nadie que esté exento de experimentar depresión alguna vez en su vida, ya que su aparición depende de diversos factores que interactúan entre sí y crean el ambiente perfecto para su aparición: factores biológicos (la química del cerebro), psicológicos (pensamientos y emociones) y sociales (las interacciones y relaciones que se tienen con los demás y contigo mismo)”.
La psicóloga explicó que en el Día del Amor y la Amistad se conjugan la frustración de no haber encontrado a una persona (a veces idealizada y poco realista), la presión social que nos determina que “debemos” tener pareja, y esta presión aumenta conforme avanza nuestra edad. Y que este día “debemos” estar acompañados y hacer algo extraordinario para celebrar San Valentín.
“Cambiar la perspectiva es una de las mejores cosas que se pueden hacer, cambiando el punto de vista con el cual enfocamos al pensar en San Valentín como un día para celebrar el amor”.
“El amor no solo viene de las parejas, sino de los amigos, la familia y, sobre todo, el amor y el romance más importante es el que tenemos con nosotros mismos, por lo que tenemos que hacer relevante la construcción nutritiva de la relación que tenemos con nosotros mismos, enfocando nuestra atención en nuestro bienestar y en lo que requerimos para tener estabilidad emocional, equilibrio y felicidad”.
“Solo así podemos sentirnos satisfechos de compartir nuestro ser con los otros, ya que si es en sentido contrario, nuestras relaciones estarán basadas en la carencia y la necesidad, lo que convierte las relaciones en insanas”.
