La colegiación profesional obligatoria y el código de ética que tienen todos los colegios serios de abogados definen el comportamiento de los profesionales del área, y un comportamiento inmoral o contrario al derecho es juzgado por sus pares, en una junta de honor y sometido a una sanción que repercute en el ejercicio profesional, ya que se puede suspender una cédula o anularla.

De ahí la importancia de la colegiación que obliga a los profesionales a mantener una conducta ética.

Así lo señala la maestra Claudia de Buen Unna, actual presidenta de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados, A.C., siendo la primera mujer en ocupar este cargo.

El pasado jueves ella impartió la conferencia “La Colegiación Profesional Obligatoria y Ética Profesional” dentro del Ciclo de Cátedras Primas de la Universidad Anáhuac Mayab.

En entrevista con el Diario, la destacada profesional de la abogacía detalla sobre la importancia de la colegiación, que hasta el momento es voluntaria, pero pugnan por que sea obligatoria.

Asimismo, detalla que los códigos de ética que tienen todos los colegios serios definen el comportamiento de los abogados respecto a la autoridad judicial, los clientes y entre los propios profesionales de la abogacía, que debe ser coherente con su forma de pensar y actuar.

Es decir, no pueden decir que tienen ética y valores y hacer tranzas, pues un comportamiento inmoral o contrario al derecho es juzgado por sus pares, por una junta de honor y sometido a una sanción en la que se puede suspender la cédula profesional o anularla, algo que sucede en todos los países serios.

Sin embargo, en México no se ha querido establecer la colegiación obligatoria.

Claudia de Buen resalta que desde hace unos seis años la Barra comenzó a trabajar en este tema y se envió una ley al Congreso, que ya estaba prácticamente aprobada, pero dos o tres despachos extranjeros decidieron que no era bueno para ellos estar sujetos a un código de ética, no quieren tener límites y cabildearon en contra de esta posible ley.

Después comparte que quizá este momento no sea el mejor para retomar esa obligatoriedad, porque hay muchos intereses de por medio, pero sí para seguir promoviendo la colegiación voluntaria. Estar colegiado obliga al profesional no solo a respetar el código de ética, sino a estar preparado, a recibir una educación continua, necesaria en esta profesión.

Y es que hay muchas ramas de la abogacía, pero en el país son pocos los que estudian a manera de especialización para ejercerlas.

Los colegios promueven la certificación anual por medio de pláticas que ofrecen con especialistas en cada área. La Barra Mexicana, por ejemplo, cuenta con 41 comisiones de estudio y ejercicio profesional.

También promueve para la certificación el trabajo pro bono para la sociedad que no tiene acceso a la justicia, porque no tiene con qué pagarla ni tiene claro cuáles son sus derechos.

Más mujeres

La abogada habla del avance de la mujer en esta profesión y hay un cambio sustancial. Por ejemplo, la Barra dejó de ser androcéntrica y ha evolucionado y cambiado.

“Algunos dicen que se ha roto el techo de cristal (refiriendo a que es la primera mujer en presidir la Barra), pero nos caen los vidrios, hay barristas enojados porque consideran que una mujer no tiene la preparación para presidir la Barra”.

“Mi experiencia personal ha sido dura, me insultan, gritan y denostan, incluso amigos se han hecho a un lado y han publicado notas en mi contra, que son inserciones pagadas de personas que no me querían como presidenta, no son muchos, son pocos, pero hacen ruido y tienen poderío. La mayoría de los barristas está contenta de que sea presidenta, en lo que considera es una evolución natural”.

La profesional recuerda que cuando se postuló para vicepresidenta de la Barra, cargo que se ocupa dos años y de ahí se pasa a la presidencia, sus propias amigas le dijeron que no le correspondía, sino que primero debía ser “fulano” y luego “sótano”, y ella se preguntaba por qué tenía que ser así.

En el momento en que aspiró al cargo, manifiesta que no había otra mujer en la Barra que tuviera los requisitos para ser vicepresidente, ninguna otra entre los 8,000 barristas que la integran.

Además, asegura que es mucho más difícil ejercer la profesión siendo mujer, pues si hay cinco personas para ocupar un puesto, siempre se privilegia al hombre, pues se case o no, tenga hijos o no, sigue teniendo alguien que lo apoya, mientras que la mujer llega a casa cansada, tiene que cocinar en la noche o muy temprano por la mañana, preparar los refrigerios de los hijos, llevarlos a la escuela y correr al trabajo, “estás entre dos mundos y no quedas bien con nadie”.

En relación con la situación de la pandemia y los avances en la tramitología y la digitalización, apunta que estos dos años de pandemia han sido muy duros, sobre todo los primeros meses cuando se cerraron por completo los juzgados, y aún ahora se siguen resintiendo los efectos de la apertura en días alternados.— IRIS CEBALLOS A.