Como en las grandes ciudades con rascacielos, aquí en Mérida ya se ve a hombres colgados a grandes alturas para hacer acabados, dar mantenimiento y limpiar cristales en edificios de hasta 35 pisos, que son los más altos en esta capital.

Lo que para muchos es algo de alto peligro y pocos se atreven a hacerlo, Iván Vallado Ávalos y su cuadrilla de trabajadores ven como algo cotidiano trabajar con su arnés y dependiendo de solo dos sogas, colgados en ocasiones hasta a más de 100 metros de altura, para llevar el sustento a sus familias.

Es lo que ellos mismo llaman “trabajo de altura” o “trabajo vertical”.

“Lo mejor es que tienes excelentes vistas, es otra ciudad cuando estás trabajando arriba en las azoteas y miras hacia abajo, tienes otra perspectiva de dónde vives”, relató Vallado Ávalos.

Hasta donde sabe, solo hay dos o tres empresas que se especializan en estos trabajos de altura en Mérida. La de él y su hermano Luis Alberto es una de ellas, de nombre Cobertura, pero cree que solo él está certificado y avalado para hacer estas faenas.

La certificación se la otorgó la asociación internacional Irata (Industrial Rope Access Trade Association).

Entrevistado en el centro comercial La Isla, donde con su cuadrilla hacía trabajos de reparación y mantenimiento a unos 20 metros de altura en el edificio de Liverpool, Vallado Ávalos comenta que este oficio lo aprendió en Toronto, Canadá.

Ahí vivió dos años, hasta 2021 cuando regresó a su natal Mérida, donde ya lleva seis meses con este trabajo.

“Parece fácil”, señala, “no lo es tanto, pero como en cualquier otro trabajo, lo primero que debes hacer es tener un buen equipo de seguridad, de protección y ayuda para hacer estas faenas, que con el tiempo llegas a dominar y hasta acostumbrarte a estar en lo alto, a mirar desde lo alto lo que ocurre a tu alrededor”.

“Lo vital es tu equipo especializado, aquí no puedes improvisar y debes tenerlo siempre en buen estado, pues sabes que de eso depende tu vida. Aunque parece sencillo, (los implementos) son caros, todo lo que usas para estar colgado y seguro cuesta alrededor de 60 mil pesos, tan solo las sogas, que son especiales, son estáticas y semiestáticas, tienen un precio de 10 mil pesos por 100 metros”, explica.

“Cuando estás arriba debes cuidarte más que nada de los vientos, eso es lo que hace peligroso el trabajo de altura, más cuando trabajas en una silla, la cual cuando pegan las rachas de aire te mecen, te mueven y tienes que mantener el control y el equilibrio”.

Por lo regular, dice, trabajan con arnés armado en el cuerpo, con dos sogas, la de seguridad y la que sirve para subir y bajar con los puños, que es otra parte del equipo.

“Ya el crecimiento de la ciudad y sus modernos edificios hacen necesario nuestro trabajo de altura, antes ni te imaginabas que verías a hombres colgados de grandes edificios trabajando aquí en Mérida, pero ya es necesario nuestro trabajo, y afortunadamente empezamos a tener demanda”, expresa.— DAVID DOMÍNGUEZ M.

David Domínguez Massa, reportero de la Agencia Informativa Megamedia- Tiene 41 años de trayectoria periodística, y es colaborador de Grupo Megamedia desde 2000. Premio Nacional de Periodismo en 2006, se especializa en temas de política, gobierno y electorales.