Nuestro sueño, lo que queremos desde hace tiempo y por ello nos unimos con la Ayerac es rescatar estas nueve estructuras identificadas”, señaló Rolando Quintal, promotor cultural en el marco de un recorrido realizado ayer como parte de una campaña para impulsar el rescate de los leguarios que estaban en la vía de Sisal a Mérida, durante el siglo XIX.
Los directivos e investigadores de la Asociación Yucateca de Especialistas en Restauración y Conservación del Patrimonio Edificado (Ayerac) y del Patronato de Asistencia Social y Cultural de Hunucmá suman esfuerzos para devolver los elementos históricos que enriquezcan culturalmente al Pueblo Mágico del puerto de Sisal.
Directivos e investigadores de la Asociación Yucateca de Especialistas en Restauración y Conservación del Patrimonio Edificado (Ayerac) y del Patronato de Asistencia Social y Cultural de Hunucmá suman esfuerzos y conocimientos para devolver los elementos históricos que enriquezcan culturalmente al Pueblo Mágico del puerto de Sisal.
Ellos quieren rescatar el ancestral sistema de leguarios que sirvieron de marcación de distancias, conocidas como leguas, que construyó a mediados del siglo XIX la administración federal “juarista” a lo largo de la carretera Mérida-Sisal.
Dicho sistema sirvió como guía para el recorrido que realizó la emperatriz Carlota, de Bélgica, en su visita a Mérida y Campeche tras su desembarco en el puerto de Sisal en diciembre de 1865, según recordaron los especialistas en rescate del patrimonio edificado.
Además, informaron que harán gestiones ante las autoridades federales y locales para incorporar al atractivo cultural y turístico de Sisal el edificio del Faro, cuya gestión para convertir esos espacios en un museo histórico del puerto ha fracasado hasta el momento.
Es una lástima que esos espacios desocupados y remozados por el gobierno federal en 2020 estén destinados al deterioro y día tras día se convierta en hábitat de una colonia de murciélagos, cuyo excremento ya manchó las paredes y altos techos.
Otro elemento histórico que ambas organizaciones civiles quieren rescatar, restaurar e iluminar para que sea un atractivo nocturno es un arco de más de 80 años de antigüedad, que está cerca del edificio del Faro.
Ese arco está abandonado, deteriorado y se fracturó en la parte de la bóveda, que amenaza con colapsar y es el único elemento restante de lo que fue la puerta de acceso a una enorme plantación de cocos.
Hoy, ese arco está inmerso en la mancha urbana del puerto y nadie le hace caso “por viejo”, pero para los especialistas en restauración tiene una historia entre los habitantes del puerto que debería prevalecer para el conocimiento de los visitantes y las nuevas generaciones de sisaleños y se convierta en un atractivo turístico del puerto.
Travesía
El presidente de la Ayerac, Jorge Jiménez Ricalde, organizó ayer una expedición integrada por los arquitectos e ingenieros Luis Ojeda Godoy, Héctor Durán Castillo, Cecilia Sánchez Meza, Laura Avilez Tax, Magdiel Cen Chab y el doctor Luis Maldonado López, quien guió la visita de prospección para la localización, evaluación y recopilación de información para el proyecto que presentarán a los ayuntamientos de Mérida y Hunucmá para rescatar las “torres” que forman el sistema de leguarios real de la ruta Mérida-Sisal.
Los integrantes del Patronato de Asistencia Social y Cultural de Hunucmá, Rolando Quintal Castillo y el profesor Nervin Bojórquez Maldonado, se agregaron a la expedición de la Ayerac en el atrio de la iglesia del pueblo.
Bajo la dirección de estos últimos inició la visita y localización de nueve leguarios ya identificados y susceptibles a un rescate arquitectónico para devolver la memoria histórica de lo que en el siglo XIX significaron estas estructuras edificadas a lo largo de los 55 kilómetros de la vía Mérida-Sisal.
El primer leguario está a unos 30 metros del parque principal de la comisaría de Caucel, en Mérida, y está completo.
Aún conserva la placa de piedra que marca 2-1/2 leguas, mantiene su color y la verja de hierro de su más reciente mantenimiento, pero hoy la gente lo usa como depósito de basura porque le amontonaron cuatro sacos de polvo de piedra, cubetas viejas, botellas, le colgaron una maceta que distorsiona el valor histórico del elemento arquitectónico y ya tiene maleza en una parte superior de la estructura.
Aun así, en términos generales está en buen estado de conservación y solo necesitaría “una manita de gato” y la colocación de una guía de información histórica para que la gente conozca lo que representó en siglos pasados.
El siguiente leguario estaba en lo que hoy es un edificio moderno de la farmacia San Rafael, en Ucú. El “monolito” o “torre” fue destruido, por lo que es imposible su rescate y restauración.
El presidente de la Ayerac informó que solicitarán permiso y colaboración del dueño del predio para que coloquen la placa de piedra de la legua que corresponde al lugar, que es la 3-1/2 legua.
Otro “monolito” que desapareció fue el de la esquina “La avestruz” de las calles 26 con 23, en Hunucmá. La placa de piedra que marca 6-3/4 está empotrada en la pared de un antiguo edificio, pero la falta de una guía de información hace que nadie sepa su significado y la historia de la placa esculpida.
La labor más difícil de los expedicionarios fue la identificación de los otros seis “monolitos” a la orilla de los manglares porque están caídos y ocultos por la alta maleza.
El afán de hallar esos vestigios arquitectónicos los incentivó a no desistir en su caminata a la orilla de la carretera y con la vista puesta sobre los montículos de piedras. Cualquier avistamiento de algo parecido al “monolito” inició el chapeo del sitio, la limpieza de la piedra y recolección de evidencias y medición de la estructura para conocer si su dimensión es homogénea a la estructura original que está intacta en Caucel.
Una vez localizada la estructura, Rolando Quintal marcó con pintura de aerosol el poste y el fantasma de la vía para una mejor localización de los “monolitos”.
La primera marca del sistema de legua está a la salida del puerto de Sisal y se conserva intacta con el material de construcción original, pero no tiene la placa de piedra que marca la legua, pero sería la legua 12-1/4 en el trayecto de Mérida a Sisal.
Una legua es el equivalente a 4,175 metros de longitud o 4.175 kilómetros, en el sistema moderno de distancia.
Cuando iniciaron los trabajos de localización de las “torres” del sistema leguario en el gobierno de Ivonne Ortega Pacheco solo localizaron ocho estructuras, con sus respectivas coordenadas mediante GPS.— Joaquín Chan Caamal
De tanta búsqueda de los integrantes del Patronato de Asistencia Social y Cultural de Hunucmá, en especial del doctor Luis Maldonado López y Rolando Quintal, hallaron una estructura más para que el sistema llegue a nueve con posibilidades de restructuración, conservación, homogenización y colocación de guías informativas y gestión.
Esto, a fin de que sean reconocidas oficialmente en el programa itinerarios culturales de la Unesco, pues tienen elementos de los siglos XVI y XIX y pueden convertirse en un producto turístico en el segmento del turismo cultural.
El presidente de la Ayerac, Jorge Jiménez, informó que elaborarán los proyectos de rescate, restauración y mantenimiento del sistema de leguarios y del arco de Sisal para gestionar los apoyos de los ayuntamientos de Mérida y Hunucmá, principalmente de este último porque tiene un gran interés de devolver el patrimonio al pueblo, en especial a Sisal que hoy es un Pueblo Mágico, el cual empieza a destacar en la actividad turística.
