Gracias a su sistema de rastreo, la boya propiedad de la Universidad Nacional Autónoma de México que había sido retirada frente a Sisal ya fue recuperada, informó Alec Torres Freyermuth, investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM e integrante del Laboratorio Nacional de Resiliencia Costera (Lanresc).

Según explicó, mediante el sistema de rastreo se ubicó el aparato en una casa del fraccionamiento Flamboyanes, en el municipio de Progreso, a donde se trasladó un colaborador de la UNAM. Logró la devolución sin resistencia.

Previamente, como informamos anteayer, el equipo de localización arrojó que la boya fue trasladada en una embarcación que ingresó al puerto de Yucalpetén.

El doctor Torres, quien desarrolla sus trabajos en la unidad de la UNAM en Sisal, recordó que la boya tiene relevancia científica porque aporta datos sobre el oleaje, el viento y la temperatura del agua del mar. Hay planes de colocarle más sensores con el propósito de medir, por ejemplo, la calidad del agua, pero requieren certeza de que no será retirada de nuevo.

Indicó que se hacen pocas mediciones de oleaje en el país y hay pocos instrumentos como el que se utiliza en Yucatán. La información que se obtiene es libre para cualquier persona, usuarios de la zona costera y universidades, y se le difunde mediante la aplicación de mensajería de WhatsApp. Son mediciones en tiempo real.

También enfatizó que el aparato no tiene utilidad para los particulares y tampoco hay riesgo de que sea colisionado por alguna embarcación, pues se mueve con el desplazamiento del agua al aproximarse una nave. Solo está anclada en el fondo del mar con una cuerda ligera, que incluso se puede cortar con unas tijeras.

El investigador indicó que por esa razón es fácil retirar ese equipo, pero la cuerda ligera tiene una explicación:

“Como mide el oleaje, tiene que estar libre en la superficie y por eso la atamos con algo ligero. Si le ponemos una cadena no va a arrojar una medición exacta”.

Más adelante recalcó que hay que estar conscientes de que ese aparato no le pertenece a un particular sino que es propiedad de la UNAM, de manera que se trata de recursos públicos con utilidad científica.

La boya es poco más grande que un balón de básquetbol. Tiene paneles solares y luces de señalización.— ÁNGEL NOH ESTRADA