En México el 67% de las empresas familiares desaparecerá en la transición de la misma del padre a los hijos y de las que logren superar este momento solo siete sobrevivirán para ser administradas por una tercera generación de la familia, señalaron especialistas que ofrecieron la conferencia “La importancia de la institucionalización de la empresa familiar”, organizada por la Secretaría de Fomento Económico y Trabajo del Estado (Sefoet).
A decir de los expertos en la materia, las empresas familiares representan la gran mayoría de los negocios y la actividad empresarial en el estado.
Tan solo en Mérida, según un estudio reciente realizado por la Facultad de Contaduría y Administración de la Uady, de 108 empresas familiares afiliadas a la Canacintra 55 no consideraron necesario contar con un plan estructurado para una eventual sucesión del control de la empresa de una a otra generación.
En contraparte, 38 ya cuentan con él y el resto van desde no saber qué es esto hasta quienes ya se encuentran en proceso para incorporar esa figura a la empresa.
La mañana de ayer se llevó al cabo en la sede de la Sefoet la conferencia sobre este tema a cargo del contador Juan Manuel Ferrón Solís y el maestro Juan Carlos Simón Baqueiro, ambos de la firma PWC de México, así como el notario yucateco Bernardo Rivadeneyra Pérez.
Previamente se llevó al cabo una rueda de prensa en la cual se dieron a conocer los detalles de esta conferencia, la cual fue seguida de manera presencial y virtual por numerosos empresarios locales interesados en conocer más sobre el tema.
En la rueda de prensa estuvieron el titular de la Sefoet, Ernesto Herrera Novelo; el subsecretario de Inversión, Desarrollo Económico y Financiamiento, Gerardo Díaz de Zavala; la directora de Fortalecimiento Empresarial, María Fernanda Molina Patrón; y el presidente de la Canaco y del Consejo Coordinador Empresarial, Iván Rodríguez Gasque.
Según explicó Díaz de Zavala, la sucesión del control de las empresas familiares de una generación a otra es un proceso muy importante para la continuidad de la misma, de ello depende no solo el bienestar de la familia propietaria de la empresa, sino el empleo que da sustento a su fuerza laboral.
Es fundamental dejar en claro el proceso por el cual un predecesor cederá el control de la empresa a un sucesor consanguíneo, sobre todo tomando en cuenta que hay ocasiones en que los hijos no desean participar en el negocio o darle otro enfoque.
“No es justo que muchas empresas familiares, e intrínsecamente el esfuerzo de un emprendedor, se pierdan en los primeros 45 años de existencia. Son pocas las empresas familiares que logran llegar hasta una tercera generación, esto se debe a que muchas veces no existe una adecuada planeación”.
“De ahí la importancia de esta conferencia, cuyo objetivo es ir acercando a los empresarios ese interés por saber qué será de sus empresas el día de mañana cuando tengan que retirarse y ceder el control a sus herederos”.
“Sin un plan adecuado, sin reglas claras, sin la conformación de un consejo que defina el rumbo del negocio, la empresa familiar está condenada a desaparecer en el tránsito de la primera a la segunda generación”, advirtió.— Emanuel Rincón Becerra
