La Arquidiócesis de Yucatán y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) signaron ayer un convenio de colaboración con el que buscan estrechar los lazos para salvaguardar el patrimonio cultural que tiene bajo su resguardo la Iglesia y realizar exposiciones conjuntas, trabajos de investigación y promover talleres de restauración, entre otros.
El convenio fue firmado ayer en la tarde por el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega; el director general del INAH, Diego Prieto Hernández; el obispo auxiliar, monseñor Pedro Mena Díaz, y José Arturo Chab Cárdenas, director del Centro INAH Yucatán.
El acto que se realizó en el Museo de Antropología Palacio Cantón.
El titular del INAH recordó que el Episcopado Mexicano firmó un convenio con el instituto desde hace algunos años, y lograr que la Arquidiócesis de Yucatán y la dependencia establezcan ahora un mecanismo jurídico de colaboración, cooperación académica y cultural representa un parteaguas en la relación entre ambas instituciones.
Chab Cárdenas dijo que el convenio firmado ayer permitirá atender de manera más expedita la parte que tiene ver con el día a día, las autorizaciones de obra que se tienen que hacer para la conservación de los inmuebles, la documentación de todos los acervos de los bienes que se encuentran en uso por parte de la Arquidiócesis de Yucatán, y el establecer mecanismo en los cuales puedan cooperar y colaborar de manera conjunta.
En 1871, recordó, el entonces sacerdote Crescencio Carrillo y Ancona fue nombrado como primer director del Museo Yucateco, por lo que crear esta oportunidad de trabajo es acercarse a esta labor que inició hace más de 100 años.
A su decir, el INAH es resultado de una serie de esfuerzos, de yucatecos prominentes en ese caso, y de la propia Iglesia para conservar el patrimonio cultural, artístico e histórico y no solo bienes inmuebles, sino los objetos que tienen un sentido relacionado con el culto.
Chab Cárdenas resaltó que el convenio dará pie a un mayor acercamiento y al establecimiento de mecanismos de colaboración, para realizar, por ejemplo, exposiciones coordinadas, la formación de profesionales por medio de talleres de restauración y trabajos de investigación.
El arzobispo indicó que el convenio es un motivo de esperanza, ya que es necesario hacer alianzas para custodiar los tesoros que pertenecen a la humanidad, no solo a la Iglesia o Yucatán, porque en realidad pertenecen a todos.
“Gracias a Dios en Yucatán hay grandes tesoros de cultura. La Iglesia se vuelve responsable de custodiar el canto litúrgico, las pinturas y la arquitectura, sobre todo, que son los elementos que nos corresponde custodiar, y que mejor que tener la ayuda de instituciones como el INAH para llevar adelante nuestra gran responsabilidad”, indicó.
Monseñor Rodríguez Vega contó que donde él nació no hay los tesoros que hay en el Estado, pues hasta en los pueblos más humildes de Yucatán se encuentran en cada uno de los templos, por lo que siente el peso de la gran responsabilidad sobre él y sobre cada uno de los sacerdotes en las parroquias que les toca también custodiar materialmente los templos, estar al pendiente y solicitar permisos, que a veces no llegan a tiempo, o ayudas que no llegan a tiempo, tristemente.
“Eso ha hecho que algunos techos se caigan y es lo que se quiere evitar, no solo para el mejor servicio de la comunidad católica, sino para preservar estos grandes tesoros, porque la Iglesia no puede hacerlo sola”, dijo.Por su parte, en su intervención Diego Prieto dijo que el convenio refleja el compromiso y la disposición de ambas partes para estudiar, defender, difundir y poner a disposición de la feligresía, visitantes y la humanidad los valiosos tesoros patrimoniales que la nación ha encomendado a la Iglesia Católica.Aunque México es un Estado laico, señaló, no por eso hay que disminuir la importancia de la dimensión religiosa en la vida de los grupos humanos.
Después resaltó que hay que darle una enorme importancia al arte sacro histórico y cuidar este patrimonio como de todos, y si bien son las asociaciones religiosas las que lo tienen bajo su custodia, cuidado, conservación y atención, el Estado tiene también la obligación de apoyar, en este caso a la Arquidiócesis de Yucatán para que este patrimonio se conserve, porque “es extremadamente valioso”.
Luego de externar sus puntos de vista se dio paso a la firma del convenio de colaboración.— Iris Margarita Ceballos Alvarado
