Movido por la desesperación y el coraje, Pedro Morales Gómez se quitó la camisa frente al Consulado de los Estados Unidos de América.
“¡Desde hace 10 años tengo un marcapasos! Di 39 años de mi vida para trabajar a favor del Estado mexicano que hoy quiere matarme, ¡me han dejado sin atención médica!”, expuso con mucho enojo frente a reporteros y rodeado de agentes de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) que ayer trataron de evitar que un grupo de pensionados y jubilados de Pemex, una vez más, bloquee parte de la calle 60 Norte de Mérida.
Pocos minutos faltaban para las 11 de la mañana cuando decidieron tomar la avenida. Los dimes y diretes entre manifestantes y autoridades no se hicieron esperar.
Algunos adultos mayores se tiraron al piso mientras otros trataron de colocar unas lonas con las peticiones al gobierno federal.

La situación se puso más tensa cuando los agentes de la SSP comenzaron a jalar las lonas o a pisarlas para evitar que los manifestantes las pusieran. Después de “dialogar” de manera áspera, la insistencia de los adultos mayores pudo más, lograron colocar sus quejas ante los uniformados que no podían hacer nada más que mirar para ya no entrar en conflicto con ellos.
Bloqueos por el Grito sí, por manifestarse no
“Lo que queremos es garantizar el libre tránsito. Hay quejas de trabajadores y estudiantes que se ven afectados con su bloqueo”, expuso el comandante Miguel Suaste, encargado del operativo, a los quejosos.
“Comandante, hace unos días la SSP bloqueó un día completo calles del centro de Mérida —por la ceremonia del grito de Independencia — y también hubo quejas de ciudadanos”, se le recordó.
“Ese es otro tema que no me interesa, yo estoy aquí por este asunto”, señaló el director del Sector Centro.
Bajo el fuerte sol, apoyados con un par de paraguas, el grupo de extrabajadores de Pemex se plantó y bloqueó otra vez parte de una de las más importantes vías de la ciudad. El operativo de la Policía no funcionó.
“¡Un paramédico!”, dijo uno de los quejosos de repente, la exaltación que tuvo el señor Antonio asustó a más de uno de sus compañeros, quienes temerosos de que sufriera un infarto pidieron ayuda médica.

Un par de socorristas de la SSP que llegaron en la ambulancia Y-27 atendió al señor y le indicaron que todo estaba bien, no tenía presión alta ni nada que en ese momento ponga en riesgo su vida, pero le recomendaron calmarse.
El señor Antonio, de 85 años de edad, fue apoyado por sus compañeros y lo llevaron a descansar bajo la sombra de un árbol, donde permaneció un largo rato.
Todo esto sucedió a la vista de dos visitadores de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). Uno de ellos, de nombre José Jesús Canul Alcocer, señaló que ante ese organismo hay varias quejas interpuestas por los petroleros acusando a Pemex de vulnerar su derecho a la salud y a la vida, como lo han venido manifestando públicamente.
Pero de todas esas quejas, cuyo número no se precisó y tampoco las fechas en que se recibieron, de ninguna se ha desprendido alguna recomendación hacia la autoridad competente.
“Se están trabajando”, dijo el visitador para luego expresar que los manifestantes estaban afectando el derecho al libre tránsito de otras personas.
