Yucatán llegó al Día Mundial Contra la Obesidad con estadísticas nada halagüeñas: sigue ocupando el primer lugar nacional en obesidad infantil y el número de habitantes que padece esa enfermedad se disparó en el último año.

Se trata, de acuerdo con especialistas, de una epidemia paralela a la de Covid-19, pero también muy relacionada con ésta porque constituye un factor de riesgo y de agravamiento en caso de contraer el virus.

Nuevos casos de obesidad: ¿a quién afecta más?

De acuerdo con el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Sinave) de la Secretaría de Salud, en 2021 se diagnosticaron 10,872 nuevos casos de obesidad en las instituciones públicas de salud de Yucatán, cuando en 2020 fueron 7,733.

La mayor parte de los nuevos obesos de 2021 fueron mujeres: 7,125, contra 3,747 varones.

En lo que va de este año se han contabilizado 935 yucatecos más en esas listas. De nuevo, la mayoría (571) son mujeres.

En estas cifras, como hemos señalado, no se incluyen los casos atendidos en la medicina privada, que también son elevados. Muchos más son los de personas que no acuden al médico en situaciones de esta índole.

En su más reciente boletín epidemiológico semanal, con estadísticas del Sinave, la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud recuerda que cada 4 de marzo se celebra el Día Mundial contra la Obesidad.

El propósito, recuerda la dependencia, es generar conciencia en las personas sobre el grave daño que conlleva para el organismo una dieta alta en grasa y azúcares.

¿Qué se entiende por obesidad?

También subraya que la obesidad y el sobrepeso se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.

“Una forma simple de medir la obesidad es el índice de masa corporal (IMC)”, añade la publicación. “Se calcula dividiendo el peso de una persona en kilogramos por el cuadrado de la talla en metros. En el caso de los adultos, una persona con un IMC igual o superior a 30 es considerada obesa, y con un IMC igual o superior a 25 es considerada con sobrepeso”.

Edgar Daniel Beytia Uuh, licenciado en Nutrición del Hospital General “Agustín O’Horán”, considera que el aumento de la obesidad está vinculado con la pandemia de Covid-19, pues el confinamiento propició que muchas personas cambiaran sus hábitos, redujeran los tiempos de caminata en sus actividades diarias y, en muchos casos, comenzaran a comer productos no recomendables.

“Al no utilizar energía el organismo, y al comer más estando encerrados, la gente va almacenando más grasa corporal y eso conduce a la obesidad”, señala.

Y en el caso de las personas que no tenían buenos hábitos alimenticios, añade, con la pandemia se acentuó ese problema.

El especialista del Hospital O’Horán hace notar otro factor clave en la expansión de la obesidad en estos tiempos de pandemia: el aspecto psicológico.

“A muchas personas el encierro las deprime y esto hace que coman más”, apunta. “Y así pueden venir otros trastornos, pues hay quienes asumen sentimientos de culpa y con una fuerte ingesta de calorías puede venir, por ejemplo, la bulimia. Otros, por el contrario, dejan de comer y entonces viene la anorexia”.

La obesidad, una epidemia mundial

Edgar Beytia añade que la obesidad es otra epidemia que azota al mundo entero, y México y Yucatán no son la excepción.

Hace notar que en México el 30% de la población es obesa. En obesidad infantil el país ocupa el primer lugar mundial, y dentro de esta posición Yucatán sigue como el número uno entre las entidades federativas.

“Esto nos muestra que el problema está en nuestra población infantil”, apunta. “Por eso es importante la prevención. Todos los profesionales de la salud debemos trabajar en forma conjunta para atacar esta epidemia, comenzando desde la educación básica y continuando hasta la educación superior”.

Con la prevención desde la escuela, apunta, se puede impulsar un mejoramiento de hábitos. Para esto el nutriólogo debe tener un papel importante en las escuelas.

Infancia, primordial en la nutrición

El licenciado Beytia Uuh recalca que es más fácil educar en nutrición a un niño y evitar que caiga en sobrepeso. En la etapa adulta es más complicado, porque cuando se diagnostica obesidad el cuerpo tiende a subir y subir más de peso, además de que es más difícil lograr que un adulto cambie de hábitos.

Más adelante reitera que la obesidad es una enfermedad, una malnutrición, y durante la pandemia de Covid-19 es uno de los factores de riesgo para quien contrae la infección, al igual que otras comorbilidades como la diabetes y la hipertensión.

El entrevistado reitera la importancia de la prevención, pues de esa forma se pueden abatir también los altos costos que representan para el sector salud las epidemias como la obesidad, pues se gasta más en el tratamiento de las enfermedades.