¿Cuál es el secreto del amor? Doña Sheila Ruby Lara Palma dice casi de inmediato: “Hay que ser pacientes, tolerantes, compresivos, perseverantes”. Mario Alonso Trujeque Franco comenta que “es una mezcla de todo”.
Y quiénes mejor que ellos para saberlo: llevan 60 años como esposos, a los cuales hay que sumarles siete de noviazgo.
“Sigo enamorada, lo amo, lo quiero, lo admiro y lo respeto”, afirma Sheila Ruby.

El matrimonio Trujeque Lara celebró en familia sus Bodas de Diamante el 30 de diciembre pasado y, con motivo del Día del Amor y la Amistad, Diario de Yucatán los contactó para saber cuál es su secreto para permanecer juntos tantos años.
“Es una mezcla de todo, admiración, tolerancia… La admiré a ella porque era muy guapa, es la admiración primero y después la tolerancia”, explica Mario Alonso.
“Él ha sido mi compañero, es bueno, tiene sus cositas, pero es un hombre bastante bueno, como padre, como abuelo, como esposo, gracias a Dios estoy con él”, complementa Sheila.
Amor de verano
Su historia de amor comenzó como muchas. Se conocieron en vacaciones, sin saber que era el comienzo de una relación que iba a pesar de los vaivenes de la vida.
“Yo estudiaba con una de sus primas, que me invitó a pasar unas vacaciones en Sisal. En esa época no había camiones para Sisal”, recuerda Sheila.
“Su prima María Esther me insistió mucho para que vayamos, pero no me dejaban ni a sol ni a sombra, tuvo que ir una tía (de María Esther) a hablar con mis papás (para que le den permiso)”.
“Hasta cierto punto éramos amigos en esa época. Y en Sisal (Mario) empezó a hablar mucho conmigo”, continúa Sheila, quien recuerda que un día él encontró (unos) lirios, los juntó y se los dio. “Desde entonces veía que era muy atento conmigo”.
Un buen muchacho
Pero no fue fácil comenzar una relación de novios. Para que los hermanos de Sheila acepten a Mario tuvieron que intervenir amigos comunes, quienes los convencieron de que él era un buen muchacho y la quería bien.
El papá de Sheila fue otra aduana difícil de sortear.
“Mi papá lo cuestionó, (le dijo) ‘vas a visitar a mi hija, pero óyelo, aquí nada de (ir a) un parquecito, (o) ir al cine; tú vienes a ver a mi hija aquí en la casa, de 8 a 10 de la noche’”.
“Y no vayan (los dos) a tener otros pensamientos, porque ella primero me enseña su papelito (su título de graduada en la Normal) y tú les enseñas tu papelito (el título de doctor) a tus papás. Del resto no piensen en (nada) más. Así era mi papá”, comenta Sheila.
Ambos tenían 18 años de edad cuando comenzó su noviazgo, que duró siete años, hasta que, después de cumplir todos los requisitos antepuestos, llegaron al altar el 30 de diciembre de 1962.

Para ese entonces ya sabían cómo era cada uno y que tenían que poner de su parte para que funcione el matrimonio.
“Cuando nos casamos ya sabíamos cómo íbamos a reaccionar. (Ella) sabía prácticamente (todo) de mi vida, mis condiciones económicas, mis aspiraciones, y así fue a través del tiempo”, dice Mario, quien es médico de profesión con especialidades en Medicina General y Nutrición.
“La vida de la esposa de un médico es difícil, porque sale (de casa) cuando lo necesitan”, sin importar día y hora.
Además, añade, “él tenía aspiraciones de (estudiar) dos especialidades, tomaba muchos cursos (y) ha ocupado puestos muy buenos”.
El secreto de un longevo matrimonio
Entonces ¿cuál es su secreto para permanecer juntos hasta ahora que ambos tienen 85 años de edad?
“Hay que ser pacientes, tolerantes, compresivos, perseverantes, todo eso es lo que exige un matrimonio y lo tenemos”, responde Sheila.
“Cualquier cosa que sucedía en la relación, (en lo) personal, lo tolerábamos, nos platicábamos (todo); como no teníamos tiempo, desde que llegamos (a casa) estamos platicando, nos poníamos al corriente. Eso es muy importante, pero lo más importante es la tolerancia”, añade Mario.
Para ambos su familia, conformada por tres hijos y siete nietos, es su “más grande orgullo”. Ver crecer a cada integrante ha sido una dicha para ambos.
Y el abuelo Mario no deja pasar la oportunidad de darles un consejo:
“A mis nietos les quiero decir que traten, como nosotros, de encontrar una pareja que los comprenda, que piensen que es para toda la vida, busquen a alguien que admiren para que sean felices como nosotros”.
