Las políticas del gobierno de la 4T para el campo son erróneas y no resuelven el problema de la pobreza, porque están basadas en migajas y dádivas, afirma la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA) en Yucatán.

La agrupación deplora que grandes extensiones de tierra se hayan cedido a megaproyectos, lo cual deja a los productores del campo en complicada situación, sin apoyos más que los considerados en estrategias populistas.

Los campesinos siguen siendo utilizados únicamente en tiempos de elecciones, como carne de cañón, puntualiza.

“Si la idea de transformar al campo se limita a una estrategia de migajas y dádivas , entonces estamos en un grave error”, manifiesta Guillermo Cauich Durán, representante de la UNTA en la entidad.

El campo, añade, necesita de manera urgente cambios profundos, estructurales, y con seriedad en su desarrollo para sacar de la pobreza a miles de productores agrícolas, apicultores, acuicultores y demás sectores.

De largo plazo

El dirigente señala que las estrategias de impulso al campo deben ser de largo plazo, para que fortalezcan a cada rama y “la ansiada revolución alimentaria sea un hecho”.

“Debería revisarse otro aspecto importante, que es el de destinar recursos de manera equitativa a los miles de trabajadores del campo. Se sabe que siempre han sido las megaindustrias las beneficiarias del presupuesto destinado a este sector productivo”, apuntó.

Indicó que durante este sexenio de la llamada Cuarta Transformación la UNTA ha reiterado al presidente Andrés Manuel López Obrador que se necesitan estrategias y no más recorte al presupuesto del campo.

También se le ha manifestado, continuó, que programas como Sembrando Vida no están funcionando bien y que sigue la corrupción en este tipo de esquemas.

Acuerdos olvidados

“Con todo y estas denuncias de corrupción en los programas del campo y los señalamientos sobre las nulas estrategias para sacar del abandono al campo mexicano, le pedimos al presidente que no olvide el pacto que realizó con miles de campesinos, entre ellos la UNTA”, añadió. “Hoy en día, los acuerdos que firmamos no son respetados… Más bien, han sido arrojados a la basura, pero aun así tenemos la esperanza de la firma de un nuevo pacto rural y de una nueva reforma agraria”.

Según dice, con esa nueva reforma agraria se podrá fortalecer la propiedad social y los ejidatarios, pequeños propietarios rurales, jornaleros y posesionarios serían sujetos de derechos para que mejoren sus condiciones de vida y las de sus familias.

“Hoy en día la inflación es una realidad, y parece que el campo mexicano, a falta de recursos, no podrá sostenerse por más tiempo”, enfatizó. “Los precios de productos de la canasta básica, los combustibles, la electricidad y demás insumos, como las semillas, suben como espuma y prácticamente estamos en serios aprietos ante la escasez de apoyos”.

En su opinión, con migajas y dádivas “el campo no aguantará más”.

Ante tres problemas

También hace notar “una tristísima realidad” que se vive en las comunidades y el campo: como consecuencia del abandono de tierras, grandes extensiones se han cedido a megaproyectos que no benefician a los campesinos.

“Ahora, los campesinos empiezan a descubrir que tienen tres problemas: no cuentan con milpa para sembrar y cosechar el maíz, ya no tienen monte para cortar leña y se ven en la necesidad de recurrir al gas, y lo peor es que no tienen dinero para comprar la tortilla ni el gas, aunque estén “Sembrando Vida”, ironiza.

“Los campesinos, los jornaleros agrícolas y los pequeños productores son abandonados a su suerte. Solo son utilizados como carne de cañón en tiempo de elecciones”.

Deplora que políticos “sin escrúpulos” utilicen la demagogia para engañar a los campesinos y solo vean por sus intereses personales.

“De discursos y promesas no puede vivir el pueblo”, recalca.

Más adelante dice que a los jóvenes hay que enseñarles y darles acompañamiento, “no solo darles una beca”.

“También necesitan más y mejores oportunidades de superación y de bienestar. Hay que impulsarlos”, enfatizó.