El cierre de calles, el polvo, los problemas de tránsito en horas pico y las maniobras que se realizan para la construcción del Gran Parque La Plancha no representan mayor molestia para los vecinos de la zona.

Algunos incluso dicen estar felices de saber que tendrán un parque que será de beneficio de toda la ciudad y que ese terreno ya no será hogar de “ratas de dos y cuatro patas”.

También señalan que el ruido de las maniobras no se compara en nada con el de los trenes y para el polvo que generan los materiales de la construcción tienen escobas y hasta optan por cerrar sus ventanas.

Los vecinos de la calle 46 del rumbo de La Plancha tienen a la vista todo el movimiento que se está realizando para el nuevo parque, ya que solo una reja de malla delimita el terreno.

En cambio, los pocos vecinos que viven en la calle 48, a partir de la calle 51, no pueden ver los trabajos ya que se colocaron láminas para delimitar el predio.

Ayer se pudo ver que se estaba trabajando en el área, de modo que la conmemoración del natalicio de Benito Juárez no paró las labores.

Se pudo ver algunos vagones que están colocados con buena distancia entre ellos, también había una mezcladora de cemento en movimiento y el ingreso de una pipa, entre otras labores del proyecto. Además hay montículos polvo y de piedra, entre otros materiales.

Ven favorable futuro en parque de La Plancha

Geny Peraza, vecina de La Plancha desde hace 67 años, comenta que no le afecta en nada la construcción.

“Me afectaba cuando el terreno estaba abandonado. Había animales, ladrones y veinte mil cosas. La construcción no me perjudica en nada y sí me va a favorecer el día de mañana”.

Además, dice que ya no tendrá que dar la vuelta al terreno para ir a buscar a su nieto a la escuela, ya que cruzará por el parque, donde quisiera abrir una cafetería americana.

Comparte que le gustaría saber a quién dirigirse para conocer todo lo alusivo al permiso para este tipo de negocio.

“Quiero y espero en Dios que si se pueda. Fui al Ayuntamiento y me dijeron que todavía no, otros me dicen que ya los dieron”.

Reitera que se siente muy contenta con el nuevo parque y desea que se termine lo más rápido posible. Comenta que han dicho que en junio estaría listo.

Polvo en la construcción, la única molestia

El polvo es lo único que molesta, pero es natural, “no se puede detener, pero paso la escoba y ya”.

La vecina de La Plancha considera que lo único que lo tendrían que efectuar más seguido es recolectar la basura.

Recuerda que en la puerta de su casa pasaban los trenes, veía como bajaban ganado, la báscula, y el horario de las locomotoras.

“Sabía a qué hora me podía levantar y a qué hora me podía acostar con el ruido de los trenes. Me acostumbré al ruido, así que ésto no es ruido para nosotros.

“Me acostumbré a los choques de los carros, el movimiento de los trenes y recuerdo que cuando estaban saliendo estaban pitando. A mi me gustaba mucho, viaje en tren muchas veces. Ahí en medio del terreno había casas hechas de madera con huano y los trenes pasábamos a los lados. Andábamos dentro de los trenes, era una vida muy bonita”, recuerda

También dice que cuando se enteró de que iban a hacer el parque en el terreno baldío empezaron a recoger firmas con el difunto Felix Rubio y que se pelee que no sea para el Ejército.

Recuerda que después del concierto de Shakira no se abandono el terreno enseguida, se ponían juegos y ellos lo disfrutaban pero después quedó baldío.

Comenta que con el parque ese terreno ha no será nido de “ratas” de dos y cuatro patas.

Un recuerdo familiar

Roberto Israel Méndez Acosta, otro vecino de la zona, asegura que está muy contento con la obra.

Recuerda que su papá Anastacio Méndez y Méndez, fue invitado a sembrar árboles y fue un gran entusiasta de la actividad entre los vecinos.

Los árboles se sembraron hace unos años a poca distancia del terreno donde se construye el parque, por eso desea que esos ejemplares no sean retirados del lugar.

Comenta que su padre hizo las gestiones para que se ponga una toma de agua para regar los árboles.

También dice que a su papá le regaló dos árboles de “lluvia de oro” y son parte de las especies que se pueden ver en la calle 46.

Comparte que sus padres estaban muy contentos e ilusionados con el Gran Parque La Plancha y que él no tenía inconveniente con el movimiento de los trenes.

“Las maniobras de la construcción del parque sí implican una molestia, pero a sabiendas de lo qué va a ser no significa nada.

“El problema mayúsculo es el polvo porque genera mucha alergia. Las lluvias de ayer (por el domingo) significan para nosotros que no habrá polvo. Entonces no hay algo que no tenga solución. Tenemos temporalmente las ventanas cerradas que miran al Poniente”.

No tenemos ningún inconveniente, al contrario es una dicha y esperamos que se abran las puertas del parque para que ya podamos seguir disfrutando sobre todo de la sombra de los árboles, aire limpio, espacios agradables.

Calles cerradas, un precio ciudadano

El vecino señala que el cierre de vialidades sí significó una molestia, pero “tenemos que pagar un precio los ciudadanos y en lo personal tenemos que emplear nuestro sentido común. Es como decir qué prefieres, una cosa o la otra y yo prefiero éste y pagar el precio correspondiente y levantarme un poco más temprano para llegar a mi trabajo”.

Comenta que algunas vialidades son un caos en las mañanas para ir al sur o el centro, debido al cierre de las calles por la construcción del parque.

Creo que tenemos que agradecer lo que nuestros gobiernos están haciendo por esta comunidad y toda la ciudad porque esto es para beneficio de propios y extraños”, dice.