MÉRIDA.— Rosaura Chan Ic viaja desde Teabo a esta capital los lunes, miércoles y jueves para vender hipiles y ternos que ella misma borda con la técnica de hilo contado.
Aunque no logra vender alguna prenda todos los días, no pierde el ánimo, pues estas prendas típicas del Estado, que aprendió a elaborar gracias a su madre, le han dado el sustento familiar desde hace varias décadas y con el dinero que obtiene ha podido sacar adelante a sus seis hijos, tres hombres y tres mujeres.
Rosaura Chan continúa la tradición, pues les ha enseñado a sus hijas y a sus nietas a bordar hipiles y ternos con hilo contado.
La mujer cuenta que emplea unos cuatro meses para confeccionar cada prenda, dependiendo del dibujo, y en un día deshila el canevá.
Cada prenda se vende entre $1,500 y $2,500.
Explica que antes pasaba de casa en casa vendiendo sus diseños, pero por la pandemia la gente dejó de comprarle; es por eso que desde hace un tiempo decidió sentarse bajo un árbol que se ubica en el cruce de la calle 27 con 22 del fraccionamiento Monterreal, para vender sus productos.
Asegura que en su natal Teabo la gran mayoría de las personas borda y es una de las principales actividades económicas de ese municipio, pero algunas personas venden a través de terceros y otras, como ella, deciden viajar a Mérida para vender sus creaciones.
“Gracias a Dios es mi trabajo, no te voy a decir que vendo mucho, pero con uno que yo venda me ayuda un poco.
“A veces las personas me lo piden en dos pagos y si la conozco se lo doy, pero es raro que llegue a vender dos en un día y así, sí sale”, concluye.— Gabriel Chan Uicab
DiariodeYucatán
