Mientras el gobernador Mauricio Vila Dosal continúa su gira por Asia, en Mérida se realizaron dos protestas en contra de las acciones que el gobierno del Estado ha realizado.
En primera instancia, y como se había anticipado, un grupo de trabajadores activos, jubilados y pensionados estatales se plantó frente al Palacio de Gobierno para recordar que hace un año entró en vigor la nueva Ley del Isstey propuesta por el Ejecutivo estatal.
La maestra Emy Sosa Novelo, representante del Movimiento Hormiga, recordó que su lucha se inició en 2019, cuando a los jubilados y pensionados les descontaron parte de su sueldo.
“En 2020 el gobernador comenzó a mencionar el quebranto y hace un año, en un día como hoy, estábamos en el Congreso tratando de impedir la reforma del Isstey”, señaló.
También recordó que entre las modificaciones está el alza a las cuotas para “aumentar las arcas del Isstey”, mismas que cada año serán mayores hasta llegar al 15%. Enfatizó que esto es en perjuicio de quienes contribuyen con su aportación, ya sea personal antiguo o de nuevo ingreso.
“Ese dinero que nosotros aportamos se las comenzaron a llevar las financieras y nadie dijo nada, no supimos levantar la voz y tomar las calles. ¿Dónde están los sindicatos?”, se preguntó la maestra, quien en su discurso calificó a los legisladores del Partido Acción Nacional (PAN) de traidores y títeres del gobernador.
“En Yucatán ni un voto al PAN”, gritaron los manifestantes en ese momento.
En su intervención Luisa Inés Martín Puc, secretaria general del Sindicato Progresista del Poder Judicial del Estado, resaltó la falta de apoyo al movimiento por parte de los sindicatos “charros” como el SNTE o el Sindicado de los Burócratas.
“Aquí deberían haber más de 40 mil trabajadores y sus familias. Faltan también los líderes del magisterio, el líder del Poder Ejecutivo y de los burócratas. El gobierno apuesta a que la gente se canse, que piense que esto es un caso perdido, pero aunque seamos pocos, aquí vamos a seguir luchando contra una ley que atenta contra los derechos laborales y humanos”, dijo.
Cierre de calles en Mérida por manifestación
La manifestación duró aproximadamente dos horas, tiempo en el que la Policía Municipal tuvo que cerrar la calle 61 con 60 para evitar algún accidente de tránsito.
La segunda protesta la realizaron vecinos de la colonia Máximo Ancona, en el oriente de Mérida, quienes aseguran que el llamado “nuevo sistema de transporte ecológico” Ie-Tram les provoca y provocará más perjuicios que beneficios.
“Estamos pidiendo que la vialidad se quede como estaba”, comentó José Francisco Espinosa Pacheco, vecino de la calle 39.
Protesta contra el Ie-Tram
El ingeniero explicó que desde que comenzaron las obras del Ie-Tram todo ha sido malo para los vecinos.
“Nos quitaron la avenida, nos quitaron los árboles, ahora no podemos ni estacionarnos en la puerta de nuestras casas, pues llega la Policía y nos quita porque no hay espacio para que pasen los autos”, denunció.
Otro de los cambios en la zona es el sentido de las vialidades. Originalmente en el lado norte de la avenida, los vehículos transitaban de Oriente a Poniente, pero ahora es a la inversa con la construcción de la zona que será exclusiva de tránsito para el Ie-Tram.
El problema, explicó el ingeniero, es que el lado que iba de Poniente a Oriente se convirtió en un espacio donde apenas cabe un auto y los vecinos ya no pueden estacionarse en las puertas de sus casas.
“Uno del Imdut (Instituto de Movilidad y Desarrollo Urbano Territorial) me dijo que si eso no me gusta, que venda mi auto, que es capricho de nosotros querer estacionarnos en la puerta de nuestras casas”, comentó una mujer.
Perjuicios para vecinos
“Les explicas las cosas y te responden tonteras. Uno me dijo que por qué me quejo si ya puedo ir a Kanasín a comer panuchos”, comentó la señora Dalia Franco. “Me dijo ‘no hemos tenido problemas con otra gente’ y le respondí: ‘no, porque les da miedo salir a decirlo, se quedan callados”. Estamos aquí no porque seamos revoltosos, es porque lo que están haciendo nos va a perjudicar”.
El ingeniero Espinosa Pacheco dijo que se han quedado hasta tres semanas sin servicio de recolección de basura a causa de los trabajos, además que consideró que no hay un plan de trabajo correcto, pues ponen banquetas y a los tres días las destruyen para hacer pozos o colocar postes.
“¿Quién vigila las obras? Cierran calles para destruir banquetas y las vuelven a hacer, luego esas que acaban de hacer las rompen para poner postes. Les dices que hay gente en sillas de ruedas que no podrá pasar y dicen que en las esquinas tendrán espacio, pero las banquetas son agostas y con postes ¡no da ni una silla de ruedas!”, comentó el ingeniero.
