La vista cansada y el uso de lentes, la pérdida de fuerza y la imposibilidad de cargar grandes pesos, cubrir menos distancias a pie y requerir más tiempo para ello, perder capacidad auditiva y reflejos, más canas, menos cabello y hasta olvidar algunas cosas.

Todo esto va llegando con la edad y no necesariamente por enfermedad, sino como una condición propia del metabolismo que se va adaptando a una nueva etapa de la vida.

Envejecer es un proceso natural. El cuerpo sufre cambios, los cuales no son propiamente enfermedades, sino ajustes de las facultades propias del individuo.

Sana alimentación, actividad física, estabilidad emocional y afectiva para el adulto mayor resultan de gran ayuda para sobrellevar esta etapa de su existencia que comienza a los 60 años.

La expectativa de vida en nuestro país es de 73 a 75 años en los hombres, mientras que en las mujeres está entre 78 y 80.

“Difícil es hablar de tres padecimientos focalizados que incidan en la salud del adulto mayor, pues existen conjuntos de síndromes geriátricos cardiovasculares, osteomusculares, neumológicos, endocrinólogos, cognitivos, etcétera, que pueden generar una gran diversidad de padecimientos que se agudizan al paso de los años, causando varias patologías”, afirma el doctor Gonzalo Esquivel Martínez, especialista geriatra, profesor y coordinador de posgrado de la Escuela de Medicina de la Universidad Anáhuac Mayab.

En entrevista, el doctor Esquivel Martínez explica que como un proceso natural el cuerpo va experimentando cambios que se manifiestan de diversas formas, pero todas responden a una madurez física y emocional que no implica estar enfermo, simplemente se tornan diferentes.

El impacto de la vejez en el individuo tiene mucho que ver con el estilo de vida de cada persona: dieta, hábitos, ejercicio, estar activo, estabilidad emocional, todo abona para una vejez más llevadera, indica.

Con la edad, añade, las funciones del organismo y las capacidades físicas se tornan más frágiles, se deben incrementar los cuidados y ponerse en manos de un especialista para lograr una aceptable calidad de vida.— Emanuel Rincón Becerra

“Los pulmones pierden capacidad, el estómago resiente algunos alimentos que antes disfrutábamos, los riñones no trabajan igual, los músculos se cansan, se pierde la agudeza visual y la capacidad auditiva. Sin embargo, nada de esto puede ser visto como una enfermedad mientras no impida que la persona realice su vida normal por sí sola”.

Hay quienes les llaman achaques, pero los síndromes geriátricos son todos aquellos cuadros patológicos que afectan el funcionamiento de una parte del cuerpo o de un órgano; así los síndromes geriátricos se cuentan como cardiovasculares y están asociados a hipertensión, insuficiencia cardiaca y arritmias; los óseo musculares están ligados a la densidad ósea, desgaste de articulaciones, artritis; los metabólicos con la diabetes; los neurológicos en los casos de pérdida de memoria, concentración, depresión, ansiedad; de la vista, del oído, odontológicos, neumológicos, capilaridad, piel, etcétera. Muchas veces se pueden presentar más de uno de estos síndromes en la persona.

Se dice que con la edad el cerebro humano pierde peso y se cree que esto podría generar condiciones para una serie de problemas neuronales o cognitivos, pero también es importante destacar que una buena salud mental comienza con un buen equilibrio emocional y ese se logra cuando el adulto mayor no deja de formar parte del núcleo familiar o afectivo en el que se desarrolla.

El entrevistado explicó que la depresión y la ansiedad en el adulto mayor puede tener graves efectos en su salud, es por eso que las personas mayores deben estar integradas al núcleo familiar y social, fortalecer sus lazos afectivos y emocionales, mantenerse activos en lo físico e intelectual, deben sentirse acogidas, valoradas y respetadas, objeto de toda consideración y empatía, en una palabra: personas.

Algo que es muy común en los adultos mayores es el síndrome de la Polifarmacia, una condición en la cual la persona está sometido a tantos tratamientos que, sin un meticuloso cuidado del especialista, podría causar serios problemas a la salud de la persona, una suerte de hacerse más daño que curarse o estar controlado.

Según se explicó, los adultos mayores pueden padecer diversos trastornos a la vez y en ello el uso de una gran diversidad de medicamentos a consumir en cantidades predeterminadas a horarios preestablecidos por tiempo indefinido, lo que hace a la persona rehén del síndrome de polifarmacia (Muchas medicinas a tomar).

El geriatra es el profesional que puede ayudar al adulto mayor a organizar mejor y efectivamente el uso de los medicamentos adecuados sin que suponga un daño mayor a la salud.

“Una buena dieta en cantidades suficientes, cero vicios, actividad física constante, ejercitarse en la práctica del tai chi o yoga, supervisión médica periódica, pero más que nada un claro equilibro emocional y afectivo, son fundamentales para una vejez más llevadera”, comentó el especialista.

Emanuel Rincón Becerra, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM). Es licenciado en Ciencias de la Comunicación con 32 años de trayectoria en periodismo; ingresó a Grupo Megamedia en 1994. Se especializa en turismo, arqueología, vida empresarial, historia, arte, cultura y fotografía.