La intervención en los monumentos a Felipe Carrillo Puerto y Justo Sierra O’Reilly en el Paseo de Montejo, vandalizados con pintas desde hace más de año y medio, debe ser más profunda y compleja de lo que se esperaba.
Esto es resultado de los diagnósticos que los especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia han realizado en los últimos meses, aseguró Anna Goycoolea Artis, directora del Centro INAH Yucatán.
Además de su estado evidente, ambos inmuebles presentan signos de deterioro que es necesario atender, derivados de las afectaciones propias del tiempo y del clima, refirió la arqueóloga.
La titular del INAH en el estado habló respecto a los monumentos que han permanecido vandalizados desde el 8 de marzo de 2022, cuando un grupo de manifestantes que participaban en la marcha del Día Internacional de la Mujer (8M) los hizo blanco de pintas.
Anna Goycoolea explica que para llegar al diagnóstico del estado que guardan los dos monumentos se realizaron tareas como la identificación de los materiales y la naturaleza de la piedra que conforma cada uno de los inmuebles.
Particular fue la identificación de la piedra del pedestal del monumento Justo Sierra, la cual fue traída de San Luis Potosí y que en la actualidad genera uno de los principales problemas, dado el extenso deterioro que ostenta.
“La Secretaría de Cultura federal y el INAH llevamos a cabo un sólido trabajo de colaboración con el gobierno del Estado de Yucatán y el Ayuntamiento de Mérida”, explicó la funcionaria.
“Con reuniones periódicas, trabajamos en la planeación y ejecución de proyectos integrales de conservación de obras representativas de la ciudad, como por ejemplo los monumentos a Justo Sierra O’Reilly y a Felipe Carrillo Puerto”.
También precisó que estos bienes inmuebles poseen un carácter patrimonial y están protegidos por el INAH, de acuerdo con lo establecido en la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, dado su simbolismo y por encontrarse en el emblemático Paseo de Montejo, el cual forma parte integral de la declaratoria de Zona de Monumentos Históricos de la Ciudad de Mérida, emitida en 1982.
“Los proyectos de conservación van más allá de la limpieza superficial. Un trabajo integral plantea una intervención compleja, de acuerdo con los criterios y lineamientos de conservación existentes, y que se basan en un detallado trabajo de registro, documentación, investigación y análisis”, expuso la titular del INAH local, quien ostenta el cargo desde mediados de junio pasado.
“Para ello, los tres órdenes de gobierno hemos efectuado diversas labores para generar diagnósticos completos, recuperar la historia de los monumentos, realizar levantamientos arquitectónicos y elaborar propuestas de intervención que resuelvan las necesidades de conservación de cada uno de ellos.
Para estos proyectos de intervención se han considerado tanto las piezas escultóricas como los elementos metálicos y pétreos que las conforman.
Lo anterior es producto de trabajos multidisciplinarios en los cuales participan conservadores, restauradores, arquitectos, geólogos y químicos, entre otros especialistas.
Llama la atención que entre las acciones planteadas está el registro detallado de los monumentos, así como de las demandas que se expresan en las consignas que actualmente los cubren.
Lo anterior, se dijo, permitirá tener un registro integral de los inmuebles, que hasta ahora no ha existido, además de construir la memoria de los movimientos sociales que transitan en torno a estos relevantes espacios públicos, con un profundo respeto a los reclamos de los cuales emanan.— Emanuel Rincón Becerra
