En la calle de las piñatas los locatarios ofrecen figuras del viejo para rellenar con “bombitas” y quemar, a fin de recibir el Año Nuevo
En la calle de las piñatas los locatarios ofrecen figuras del viejo para rellenar con “bombitas” y quemar, a fin de recibir el Año Nuevo

La quema del viejo es una tradición de Año Nuevo que aprovechan los artesanos para confeccionar piñatas con esa figura, las cuales ya están listas para rellenarse de “bombitas” y quemarse al recibir el nuevo año.

En la calle de las piñatas del Centro de la ciudad hay para todos los gustos, desde los viejitos pequeños de $80 hasta las más grandes de 180 pesos.

“Esta baja (la venta), para finales de año empiezan a comprar”, indicó Alberto Herrera, vendedor de piñatas.

Algunos vendedores consideran que las ventas no repuntan debido a que muchos no saben dónde comprar las “bombitas”.

“Creo que esta baja la venta porque muchos ya no saben donde adquirir las ‘bombitas’”, indicó Marimar Chalé, vendedora.

Muchos optan por lo tradicional, fabricar el viejo con trapos y ropa, para quemarlo a las 12 de la noche en familia o incluso entre vecinos, ya que suelen reunirse para armar y quemar un solo viejo en su calle.

“Lo hacemos desde hace unos 50 años, el proceso es que desde el 28 de diciembre se pone una silla que diga ‘año viejo’ y los vecinos a manera de cooperación van regalando los petardos, las ‘bombitas’ y luces. El 31 a las 12 de la noche se quema”, dijo Pedro Bolio Novelo.

Adaptan la tradición

Gisselly Bolio Rodríguez señaló que el viejo tendrá un relleno diferente.

Mi hijo tiene autismo y le tiene miedo a los juegos pirotécnicos, por ello este año va a ser de puras luces, lo que son huevitos, abejitas y ‘bombitas’ sin sonido, pero sí con muchas luces”.

“Invitamos a las personas a que lo hagan de manera diferente para que todos los puedan disfrutar”, dijo.