Colocación de claveles rojos en un cuadro con follaje verde para formar con flores la palabra Líbano
Colocación de claveles rojos en un cuadro con follaje verde para formar con flores la palabra Líbano

El cónsul honorario de Líbano en Mérida, Ricardo Dájer Nahum, recordó que durante la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del XX muchos ciudadanos libaneses dejaron a sus padres, hermanos, esposas, hijos y salieron de su país en busca de nuevas y mejores oportunidades de vida.

En el marco del Día Mundial del Emigrante Libanés, agregó que “buscaban un lugar donde pudieran trabajar y ofrecer a sus familias mejores condiciones de vida, algo que cualquier ciudadano de cualquier país aspiraría, pero que no podían alcanzar en su propia tierra”.

“Emigraron a muchos países y en ese proceso se dividió a muchas familias, no sólo por los parientes que se quedaron en el Líbano, sino porque no todos llegaron al mismo país a instalarse.

“Hoy nos encontramos descendientes de esos migrantes en casi todos los países del mundo”, afirmó.

Dájer Nahum señaló que los que llegaron a México lo hicieron por los puertos de Veracruz, Tampico y Progreso, después de una difícil y penosa travesía por barco, con las maletas llenas de sueños y esperanzas y con un corazón rebosando de entusiasmo.

“Así comenzó nuestra historia. En este día de celebración recordamos con emoción la odisea de la migración libanesa y los valores que con ella trajeron”, recalcó.

“Hoy recordamos con orgullo la fortaleza y templanza de nuestros abuelos, que fueron verdaderos ejemplos del trabajo honrado, inmersos a plenitud en la cultura del esfuerzo”.

El cónsul honorario añadió que también recuerdan con sentimiento la historia de vida de hombres y mujeres cuyos nombres, como ejemplo de muchos más, han quedado grabados para la historia en las placas que se encuentran alrededor del Monumento al Emigrante, que significa la gesta histórica de la migración libanesa, y a los que sus descendientes manifiestan su profundo agradecimiento.

“Pero la gratitud de nuestra comunidad se debe manifestar de muchas maneras. Trabajando honrada e intensamente para retribuir a la sociedad mexicana las puertas que le abrieron a nuestros antepasados, creando muchas más oportunidades de trabajo y bienestar para nuestros conciudadanos mexicanos, y participando intensamente al interior de nuestra comunidad con nuestro esfuerzo y la permanencia de nuestra identidad”, dijo.

“Les invito a que el orgullo de pertenecer a esta valiosa comunidad no concluya con transitar por la avenida Líbano, entrar en el Club, ver una estatua o con disfrutar la vida de hombres y mujeres de nuestra comunidad que han sido debidamente acreedores del Premio Cedros o los reconocimientos Orgullo Libanés o Legado”.

“Esos ejemplos de vida no existirían sin el esfuerzo, trabajo, sacrificio y dedicación que nos regalaron estos emigrantes y sus descendientes”, aseveró Dájer Nahum.

“Recordemos el pasado, vivamos el presente y sigamos construyendo juntos el futuro”, indicó.

Gran valor heredado

Con una ofrenda floral y emotivos discursos que recordaron a sus antepasados, los valores heredados y el espíritu de fortaleza y trabajo que perdura hoy en sus descendientes, ayer se conmemoró en Mérida el Día Mundial del Emigrante Libanés.

La ceremonia se realizó al pie de la Rotonda del Emigrante que se encuentra en el Club Libanés, con la presencia de integrantes de la comunidad.

Ricardo Elías Dájer Lixa, presidente del Club, pronunció un mensaje en el que señaló: “Estamos aquí para honrar a nuestros antepasados. Es fundamental para nosotros, las nuevas generaciones, estar conscientes de nuestra gran herencia”.

“Es vital para fortalecer esta casa y continuar siendo una comunidad unida y solidaria”, dijo Dájer Lixa.

Por eso, agregó, el Club preparó una exposición, inaugurada el sábado, donde se ven plasmados los valores del trabajo, el esfuerzo y el espíritu de triunfo de los emigrantes, así como el máximo valor que les heredaron: la unidad familiar.

La exposición es un reconocimiento a quienes arribaron hace 140 años.— Iris Ceballos Alvarado