Hay que cambiar ahora la mentalidad de cómo ver los fenómenos climáticos, señaló el meteorólogo Juan Vázquez Montalvo, del Comité Institucional para la Atención de Fenómenos Meteorológicos Extremos de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).
En el pasado decían que ante una depresión o tormenta no hay que preocuparse, indicó.
“Ahora estamos ante un fenómeno llamado calentamiento global que ha provocado un cambio climático“, indicó el meteorólogo.
“Fenómenos meteorológicos como un huracán (categoría) 5 pueden toparse con una corriente de aire cortante, desbaratarse y todos las alarmas dadas en determinada zona de nada sirvieron porque al final se ‘ponchó’, sólo llegó un poco de lluvia y viento”, explicó.
Vázquez Montalvo advirtió que puede pasar lo contrario, “que una cosa muy pequeña se topa con una corriente de agua caliente y agarra una fuerza descomunal que fue el caso de ‘Otis’, que ningún modelo matemático de los que ahora están vigentes en el Centro Nacional de Huracanes podría prever esa intensificación”.
Cambio climático requiere medidas preventivas “extremas y muy cuidadosas”
Las medidas preventivas de los ciclones tropicales deben ser extremas y muy cuidadosas tomando en cuenta que pueden repetirse el evento de “Otis”.
En Monterrey estaban pronosticadas tormentas eléctricas y éstas traen viento, muchas lluvias y mucha carga eléctrica, pero también se puede formar un fenómeno llamado “downburst”.
De momento está el sistema de tormentas y se topa con una corriente de aire caliente y asciende con toda velocidad y libera energía, que formará viento que empieza a girar como remolino y la otra parte de la energía hace que las nubes se formen más rápido, más gruesas y más intensas.
Ese “downburst” no es exclusivo de lo que pasó en Monterrey. En una tormenta que estaba amenazando esta zona se formó este llamado remolino.
Aquí en Yucatán ya se dio, recordó. Se ha estado dando últimamente a partir de una lluvia y ha tirado árboles y postes en una zona determinada. No es amplio, es una zona de dos kilómetros que destruye y luego se calma.
“Ha habido cada año, en los pueblos se ha observado”, dijo.
Luego recordó que en Valladolid, hace unos años, un “downburst” tiró una palma real sobre un taxi y murió el taxista.
El año pasado, con la primera lluvia de la temporada, de Motul a Telchac Pueblo ocurrió un “downburst” y tiró árboles y postes en la carretera. Ahí pasó el remolino.
También el año pasado se formó un remolino por City Center hacia las residencias y en el camino que va a La Isla cayeron árboles y postes.
Entonces este fenómeno “downburst” no es predecible. Tiene que haber el componente de lluvia y tormenta eléctrica y toparse con una corriente de aire caliente para que ocurra, aclaró el profesionista.
Cuando haya aviso de tormenta eléctrica puede darse el “downburst”, subrayó. Eso pasó en Monterrey, por eso se cayó el escenario durante un evento con el candidato presidencial Jorge Álvarez Máynez en Monterrey.
Fenómenos climáticos más peligrosos
El huracán “Otis”, que creció rápidamente y devastó Acapulco; la tormenta que dejó víctimas fatales en el mitin de Movimiento Ciudadano y la granizada que cayó en Puebla recientemente son fenómenos meteorológicos extremos.
Este es un término que nació con el cambio climático y al que Yucatán no está exento, dijo el meteorólogo.
El experto indicó que los fenómenos extremos destruyen la infraestructura y propiedades de las personas y las ciudades, y pone en peligro las vidas.
“Estamos siendo testigos de muchos fenómenos que ya son históricos, como la severa sequía en Yucatán y todavía falta”, dijo.
Agregó que no se debe menospreciar una depresión tropical o una tormenta eléctrica, porque pueden causar mucho daño.
Vázquez Montalvo indicó que la región está expuesta a fenómenos como el huracán “Otis”, que se fortaleció rápidamente y dejó destrucción y muertes.
Así como la tormenta ocurrida en San Pedro Garza García, Monterrey, la semana pasada durante un mitin de Movimiento Ciudadano, que dejó muertos y heridos.
El meteorólogo recordó que “Otis” tuvo una rápida intensificación y agarró a todos descuidados con los preparativos.
El experto señaló que con el cambio climático, los fenómenos meteorológicos están teniendo comportamientos muy agresivos.
“Por lo tanto, aunque digan que nada más es una simple tormenta o una depresión tropical, cualquiera nos puede hacer daño por pequeño que sea”.
“La depresión tropical y la tormenta tropical no tendrán vientos fuertes pero tienen lluvias muy fuertes, sobre todo si va muy despacito”, dijo.
“Puede ser que en un momento dado estos sistemas se pueden intensificar rápidamente y ningún modelo puede predecir eso. No podemos luchar ante eso. La única lucha es la preparación extrema”.
Indicó que desde que exista el aviso de una depresión tropical, los ciudadanos deben tomar medidas como si de un huracán se tratara.— Claudia Sierra Medina
