Los cartoneros desempeñan un papel crucial en el ecosistema urbano: recorren la ciudad desde las primeras horas del día en busca de materiales reciclables, principalmente cartón, para venderlos o reusarlos, contribuyendo al cuidado del medio ambiente y generando ingresos para sus familias.
A pesar de las precarias condiciones en las que trabajan, los cartoneros de Mérida se caracterizan por su espíritu emprendedor y su fuerte sentido de comunidad.
Enfrentando desafíos como la discriminación social y la falta de oportunidades laborales formales, han desarrollado estrategias de organización y cooperación para mejorar sus condiciones de vida.
Oriunda de Michoacán, una de estas personas desde 1984 llegó a Mérida y hace tres años que se dedica a la recolección de cartón.
“Tenía un puesto de tacos con la familia en el Centro, pero nos quitaron y dijeron que regresaríamos cuando estuviera lista la central de autobuses, cuando llamaron nos dijeron que ya no podíamos regresar. Hemos vivido con el apoyo social y con la venta de cartón”, expresó la cartonera, quien prefirió el anonimato.
Con un objetivo
Su sueño, dijo, es terminar sus estudios, cree que la edad no tiene límites, desde temprano sale en su diablito visitando casi 32 cuadras para recolectar materiales que pueda vender.
Actualmente por la temporada de lluvias tiene que ser más rápida para evitar que el cartón se moje y tener pérdidas.
“Tengo 67 años, me siento bien, la caminata ayuda. Me han gritado basurienta, mugrienta, me ven con lástima, pero a mí, no me da pena, tranquila y con la frente en alto. Salimos adelante, es un trabajo honesto”.
Otro ejemplo de la labor son Rosario de Guadalupe y Omar. Ellos son amigos que trabajan como equipo en la recolección de cartón.
“Mi discapacidad intelectual provocó que no tuviera trabajo, así que decidí empezar a colectar cartón, toda mi familia trabaja y no quiero estar de floja”, expresó Rosario, quien se dedica también al cuidado de su mamá.
Omar, se quedó completamente solo y sin ingresos, así que Rosario de Guadalupe lo invitó a que trabajaran juntos.
“Los caballeros de Colón me han ayudado mucho, pero también tengo que hacer mi esfuerzo. Llevo 14 años recolectando cartón, el triciclo me lo regaló un padre de la iglesia a la que asisto”.
“El triciclo ha sido una gran ayuda, actualmente es difícil estar en el diablito y recorrer todas las calles para buscar cartón”, comentó Rosario. Ella desde las 10 de la mañana se levanta para hacer sus rondines.
Montserrat Martínez lleva 17 años en la recolección de cartón, desde los 19 años empezó.
“Me gusta este trabajo, gracias a esta labor tengo para mis gastos de la casa, apoyando a mis dos pequeños y a mi esposo. Empecé con un diablito, junté un poco y compré mi triciclo”, explicó la también madre de familia.
Montserrat hace tres viajes que termina hasta la noche, sola lleva el triciclo juntando casi 70 kilos, hay días con poca cantidad y hay otros días con más. Aproximadamente gana $150 al día.
Los peligros que recorre son varios, sobre todo con los automovilistas y aún más con las calles inundadas, ahora que las lluvias de los últimos días han sido intensas.
“Se ha volteado mi triciclo, pero la gente me ha ayudado, trato de ser muy cuidadosa. Ahorita lidiamos con lluvias, pero con el calor es más conflictivo”.
“Aquí seguimos trabajando, es un trabajo que deja comida en la casa y quisiera que mis hijos se sintieran orgullosos de su mamá”, explicó la mujer.
Las mujeres recolectoras recorren las calles de la ciudad, yendo de puerta en puerta y recogiendo los cartones que los comercios y vecinos tienen acumulados.
Más allá del aspecto económico, la recolección de cartón también les brinda a estas mujeres un sentido de independencia y orgullo, al contribuir de manera activa al sustento de sus familias.
La resiliencia y el trabajo incansable de estas recicladoras de Mérida son un claro ejemplo del ingenio y la fortaleza de las mujeres yucatecas.
Los cartoneros comentan que es peligroso andar con el triciclo o diablito por las calles durante el transcurso del recorrido de recolección de cartón, ya que los automovilistas pasan sin respetarlos.
Trasladarse de calle en calle con una cierta cantidad de cartón no es nada fácil, a cierta vista parece que no es frágil y no pesa, pero al juntar cierta cantidad de cartón, empieza a ser un poco complicado andar en el camino cargando.
Recolectar y vender cartón es una manera de generar ingresos extra en forma sencilla y sostenible.
El cartón es un material reciclable que se puede encontrar fácilmente en los hogares, oficinas y comercios, y se cotiza a un precio razonable en los centros de reciclaje.
“Este trabajo ayuda a no tener miedo”
Antoni Parra lleva 15 años juntando cartón, desde los 12 años empezó junto con su padre. Por el momento trae su diablito para juntar el cartón, ya que su camioneta se descompuso.
El negocio, ya de familia, les ha ayudado mucho para salir adelante.
“Ahorita con las ganancias logramos apoyar a mi hermana a terminar la universidad y a mi sobrina a terminar los estudios, ahora le diré a mi papá que me toca estudiar a mí, quiero ser chef”, expresó Antoni.
Su familia sale todos los días a diferentes colonias de Mérida a juntar cartón, durante la noche pueden captar unos 40 kilos.
“Llegando a casa separamos el cartón y lo acomodamos, lo aseguramos bien para evitar incidentes como incendios o que se moje durante las lluvias”, relató.
“Es un trabajo honrado, pero ya es momento de seguir una carrera, este trabajo forma el carácter y te ayuda no tener miedo en las circunstancias de la vida. Y lo más importante, también ayudamos con el medio ambiente”.
Su labor, aunque a menudo subestimada, es vital para el funcionamiento de la ciudad. Al recolectar y reciclar materiales, los cartoneros contribuyen a reducir la cantidad de residuos que terminan en los vertederos, fomentando así un modelo de desarrollo más sostenible.
En este contexto, resulta fundamental reconocer y apoyar a los cartoneros de Mérida, valorando su contribución a la sociedad y promoviendo iniciativas que mejoren su calidad de vida.
Su historia es un testimonio de la capacidad humana para superar las adversidades y construir un futuro más próspero.
Su ejemplo nos invita a reflexionar sobre la importancia de reconocer y apoyar a aquellos que, con su trabajo diario, contribuyen a construir un mundo mejor.— Sofía Vital Chablé
Sustento Materiales reciclables
Samuel Koh lleva unos 10 años en la recolección de cartón para tener un ingreso extra.
Impacto
En entrevista con el Diario, Samuel comentó que este material bajó mucho su precio desde la guerra de Ucrania con Rusia.
Ayuda a los “peluditos”
“Poco a poquito voy recolectando botellas, pero más cartón. Con las ganancias compro alimento para los animalitos de la calle, soy rescatista. También sirve para los medicamentos y otros gastos que salen, hace unos días tuve un gasto fuerte con la veterinaria y gracias a lo que gané con el cartón pude pagarlo”, dijo.
Aporte ambiental
Samuel opinó que la recolección de cartón es un oficio que no tiene fin y es noble, no hay razón por la cual uno deba sentirse incómodo o con pena porque son parte del cuidado del medio ambiente al reciclar el cartón.
