Erika Contreras Pérez dio a conocer el caso de Lucía, su hija, menor de la que se desconoce su paradero.
Ayer en rueda de prensa, la afectada narró que el pasado 3 de julio la pequeña se encontraba en su tiempo de convivencia con su padre, pero éste no regresó a la menor con su madre.
En la rueda de prensa la acompañaron Víctor Chan Martín, presidente de Hogares Maná, e Irian Erica Canto Rosales, presidenta de la organización Amori, Amor Incondicional.
Erika fue al domicilio donde vivía el padre con la niña, pero comentó que guardias de seguridad privada le negaron el acceso.
La mujer buscó la forma de ingresar a la casa de manera pacífica y después de muchas horas el padre llamó a la Policía. Ya con las autoridades presentes, la madre pudo ver a su hija y pasar unos momentos con ella.
Erika precisó que todo esto sucedió el pasado 8 de agosto y desde entonces no supo más de la menor.
El 9 de agosto Erika acudió al Juzgado Segundo de Oralidad Familiar, en el turno vespertino, para exigir al padre que se presentara con la niña, lo cual no sucedió en dos ocasiones.
En primera instancia la madre interpuso la denuncia por sustracción de menor, pero ante la reincidencia del padre de no acudir a las citas, las autoridades emitieron la Alerta Amber para la búsqueda de la menor Lucía.
Erika solicitó un amparo ante el juzgado familiar, después de 20 días se lo concedieron y acudió al domicilio donde vivía la niña, pero se topó con que la casa ya había sido abandonada.
Fue hasta el 27 de agosto cuando el padre argumentó que de casualidad estaba en los juzgados, escuchó sus apellidos y tuvo conocimiento de todo lo que sucedía.
De acuerdo con Erika, el padre, ayudado de denuncias falsas, se amparó para suspender provisionalmente la recuperación de la menor.
Erika pide a las autoridades que ya no permitan la violencia vicaria, han pasado 25 días de no saber nada de su hija, por lo que recurrió a los medios para que su caso sea visibilizado y de alguna forma las autoridades puedan dar con el paradero de la menor para que sea entregada a su mamá, quien clama por abrazarla.— Megamedia
