Recibimos de Susana Gamboa Salazar, abogada y militante de Morena, una carta dirigida a la regidora Georgina Piña Acosta, que en sus partes medulares dice lo siguiente:
En la pasada toma de protesta de la alcaldía de Mérida se dieron dos vergonzosos hechos que solamente puedo interpretar como fanatismo, de parte tuya y del gobernador electo Joaquín Díaz Mena, ambos morenistas.
Durante la sesión solemne decidiste colocarte el chaleco guinda de Morena, pasando por alto que eres una funcionaria o servidora pública, que no estás en campaña y que les debes respeto a todos los ciudadanos de esta capital, los cuales no todos pertenecen o simpatizan con Morena.
En primer lugar, demostraste falta de educación y de oficio político. Eres regidora de Mérida, ¡no de Morena! Tu sueldo sale de todos los ciudadanos, no de tu partido. Tienes la obligación de servir a todos los meridanos, sean o no de Morena.
Siendo sincera, esta capital, nos guste o no, no es de Morena, hay miles de ciudadanos militando en otros partidos a los que les debes respeto.
Ninguno de los demás concejales portó prenda alguna en referencia a su partido. Optaron por vestir de blanco. ¿Te preguntaste por qué? ¡Porque ellos seguramente sí respetan la diversidad de partidos y a los militantes de cada uno de ellos!
Debes entender que en el Cabildo no puedes cometer el mismo fraude que hiciste en el Infonavit. Aquí no te van a pagar casi medio millón de pesos por 11 meses de trabajo y después te van a reinstalar por intercesión divina ante Rogerio Castro, que además sabes, como lo sé yo, que tampoco fue intercesión divina.
En segundo lugar, eres una servidora pública y te está prohibido por ley electoral hacer proselitismo a favor de tu partido. Deberías saber que portar tu chaleco de Morena, siendo funcionaria pública, es proselitismo puro y además ni siquiera estás en tiempos de campaña.
Para muchos de los presentes en la sesión solemne tu actitud te convirtió en un hazmerreír. Se notó que te trataron con deferencia, pero con pena. ¡A la militancia nos avergüenza tu ignorancia!
Debo decir también que el gobernador electo mostró total falta de cortesía y de oficio político al hacer un desaire público no sólo a la nueva alcaldesa, sino a una mujer. No acudió a la toma de protesta de Cecilia Patrón y podrá presentar muchas excusas (que se fue a México, que fue a ver al presidente, etcétera), pero ninguna es válida.
¡Estaba obligado a ir! Es la capital del estado que gobernará, así que debió superar sus miedos y reticencias, incluyendo el temor de una rechifla, y cumplir con su deber como político, no mandar a un supuesto representante que todavía no tiene cargo alguno y no representa nada, ni siquiera a él como gobernador electo.
Son dos casos, dos situaciones. De verdad que me causan pena ajena.
