MÉRIDA.- El doctor en arquitectura Marco Tulio Peraza Guzmán, jefe de la Unidad de Posgrados y de Investigación de la Facultad de Arquitectura de la Uady, afirmó que las autoridades deben de tener reglas claras para que no haya obras que generen problemas.
Como lo ocasionó la remodelación de la Plaza Grande.
“Esta obra debió tener estudios imparciales que dieran fe que el retiro de árboles antiguos era necesario”, aseveró.
Por ello insistió en que es necesaria la participación ciudadana porque es la que vigila y exige calidad.
“De nada sirve una cosa, si empeoras otra. Tiene que haber un equilibrio, que es la clave más importante de todo. El equilibrio significa que las cosas deben de tener una escala suficiente para que sea positiva y evitar problemas asociados”.
Mercado San Benito, evidencia de flagelo
El experto puso el ejemplo del mercado San Benito, que genera problemas desde su inauguración, porque se juntó con otro mercado grande rompiendo la escala urbana.
Por ello es muy difícil sanear el entorno de la zona de mercados en pleno Centro por el tránsito peatonal y vehicular.
“El problema en la regeneración urbana es que es muy difícil lograrlo. Lo logró Barcelona, que es un ejemplo mundial, porque aprovechó los recursos destinados para las Olimpiadas. Creó un ente público, privado y social para organizar las inversiones”.
“Barcelona logró incluso el apoyo financiero de bancas privadas, pero con una organización y un plan en el que todos aportaron y todos estuvieron de acuerdo. Eso es muy difícil de lograr”, dijo.
“No quiere decir que no se pueda, pero tiene que ver mucho la gestión de las autoridades”.
Falta un plan a largo plazo en Mérida
“En Mérida sí nos hace falta un plan a largo plazo, autoridades que gestionen los recursos y la participación privada y social”, indicó el especialista.
Dijo que se podría poner de plazo al menos dos sexenios para una regeneración urbana integral, pero requiere una política que sea clara, que vaya por el mismo rumbo de la mejora y que los gobiernos dejen de mal utilizar el dinero público.
En términos sencillos: sí se puede, pero no es fácil.
¿Cómo encajaría el transporte urbano en una estrategia de regeneración urbana?, se le preguntó
“Es una cosa fundamental porque es evidente que la movilidad es un factor determinante en lo que son la satisfacción de las necesidades”, dijo.
“Por muchísimo tiempo había una centralización muy grande del transporte urbano en el Centro, que llegó a los límites máximos. El transporte público nos puso en una situación de crisis, sobre todo en el Centro Histórico porque allí estaba todo concentrado.
“Viene el nuevo sistema de transporte y el gobierno anterior aplica una política de emergencia para desconcentrar el Centro porque era demasiada la concentración poblacional y vehicular”, señaló.
“De forma seria empezó la política de desconcentración. Primero fueron medidas temporales, pero se fortaleció durante el tiempo que duró el Covid y ahora está en proceso de consolidación”, agregó.
Había experiencias en Ciudad de México con el Metrobús, en Colombia con el Transmilenio, y muchas otras ciudades latinoamericanas, donde la prioridad era evitar que haya tanto autotransporte en las calles.
Esto para que haya mayor fluidez para los camiones urbanos.
Planeación urbana requiere fondos internacionales
Los proyectos de regeneración urbana en las ciudades tienen fuentes de financiamiento internacional, pero lo difícil es que los gobiernos locales cumplan las condiciones.
La estricta vigilancia y que la obra esté libre de corrupción, afirmó el doctor en arquitectura Marco Tulio Peraza.
En una primera parte de la amplia entrevista con el experto, se refirió a la necesidad de una regeneración urbana en Mérida y que las autoridades han dado pinceladas en ese rubro a lo largo de los años.
Pero la ciudad ya requiere una planeación a largo plazo para combatir el rezago urbano, la desigualdad y la visión social del sur pobre-norte rico.
El doctor Peraza Guzmán recordó que el Banco Interamericano de Desarrollo es una fuente de recursos para la mejora urbana de las ciudades, pero tiene requisitos muy difíciles de cumplir.
Además ejerce una estricta vigilancia del desarrollo de la obra y la aplicación de los recursos, pide el aval del gobierno subnacional y exige garantías de que el proyecto que financiará se realizará sin corrupción.
Y este último punto es el que no logran cumplir cabalmente los gobiernos subnacionales (estatal y municipal). Pero también hay financiamiento en las administraciones públicas mediante ramos específicos para este tipo de inversiones.
“El problema es, insisto, que exista una demanda organizada de parte de la sociedad de que determinada zona requiere una regeneración urbana y le dé seguimiento”, señaló.
“Cada proyecto requiere solidez jurídica, solidez técnica, que haya un acompañamiento que permita que esas demandas se canalicen de acuerdo a las condiciones de operación de esos fondos”.
“Entonces, no es que no se pueda tener financiamiento, sino que es más difícil obtenerlo, pero en este proceso hay un aprendizaje para la gestión de recursos”, sostuvo.
Centro Histórico de Mérida, ejemplo de éxito
Reconoció que la regeneración urbana tiene un impacto positivo en lo histórico, cultural, medio ambiente y calidad de vida de las personas.
Puso como ejemplo la regeneración del Centro Histórico de Mérida que empezó a fines de los años del siglo pasado.
Cada gobierno municipal realiza una obra de mejora, planea una desconcentración del comercio y transporte urbano, pero también hay obras mal planeadas como la construcción del mercado San Benito, que se unió innecesariamente al Lucas de Gálvez.
El San Benito, dijo, debió de construirse en otro sitio y mejorar su entorno para su buen funcionamiento.
“Cuando sanas los ambientes con infraestructura pública, creas mejores condiciones fisonómicas y paisajísticas, promueves mejores condiciones para el uso del suelo, desconcentras el comercio con la construcción de plazas comerciales, se obtiene un comercio heterogéneo”, señaló.
“Antes el centro de la ciudad tenía puro comercio doméstico. Hoy hay restaurantes, otros tipos de negocios, hay gente que quiere vivir en el Centro, principalmente los extranjeros y mexicanos de otras entidades”, indicó.
Es sitio de paseo del turismo, esto lo ha ayudado a tener un mayor dinamismo, a la mejora de las condiciones de vida y poco a poco se evita la saturación de las calles con el transporte urbano”, manifestó.
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