Elaborar las tortillas a mano y venderlas con ese sabor casero es una costumbre que mantiene Fausta Cocom Tec, quien a los 11 años de edad se inició en esta labor.
Proveniente de una familia tradicional, Fausta Cocom platicó en una entrevista con el Diario que esta enseñanza viene de generación en generación desde sus tatarabuelos.
También recordó cómo aprendió de su mamá a hacer las tortillas para la comida.
“Preparamos la masa, usamos agua, el fogón con piedras y leña, cal, lavamos y molemos a mano el maíz, preparamos hasta 10 kilos”, explicó la señora sobre el método de elaboración.
“A fuego lento para que no quede como pozole la masa, tiene un espesor particular, movemos el nixtamal con un jujuy, un palito que usamos como cuchara. Eso lo preparamos un día antes, al siguiente día hacemos las tortillas a mano”.
Al día elabora un aproximado de 350 tortillas.
“Con el paso del tiempo la palma de la mano se acostumbra y ya no sientes que te quema el comal, pero también depende de la mano, hay manos frías y calientes, mientras sean manos calientes es mejor la cocción”, indicó.
Su esfuerzo ha sido apaciguado por la tecnología, las máquinas que hacen posible una producción mayor y más rápida de las tortillas, aunque cantidad no suple calidad, ya que el sabor de las hechas a mano es único y esto tiene su razón de ser.
“No es como antes para algunos, para los campesinos la tierra ya no es fértil, nos han perjudicado las máquinas porque venden un kilo a $24 y nosotras a $30, pero es diferente por el sabor y porque no le ponemos harina”, confesó.
Actualmente muy contadas personas realizan esta práctica como oficio y más siendo algo que hoy día lo llaman artesanal cuando debe ser llamado como lo que es, la forma tradicional.
Para la sociedad actual es algo tan cotidiano que las personas no se fijan en el esfuerzo y el sabor que trae consigo el trabajo local.
Quienes aprecian todavía estos oficios son los turistas, pues para ellos es algo majestuoso y digno de admirar, ya que la cultura y la tradición hablan por sí solas.
Por ello, la señora Fausta invita a la sociedad a consumir local y visitar las comunidades donde están orgullosos de conservar las tradiciones como lo es en el Jardín Alak, en el municipio de Tekom.
