“La violencia no debe ser tolerada, si somos testigos de situaciones de maltrato debemos denunciar; no se trata de aguantar, sino de alzar la voz para evitar que lleguemos a casos extremos”, afirmó María Fernanda Carvallo Coronel, maestra en política social y desarrollo.
La también consultora en Primera Infancia consideró que de esa forma tal vez se podrían evitar tragedias como la muerte de un niño en el fraccionamiento Cielo Alto de Kanasín.
“Muchas veces los papás y las mamás carecen de los métodos adecuados para corregir de manera respetuosa y amorosa”, dijo.
Entrevistada sobre este caso, en su calidad de experta consultora en temas de Primera Infancia informó que lamentablemente cinco de cada 10 niños en el país y en Yucatán son criados con alguna forma de violencia, es un problema que se encuentra en el interior de los hogares y es una cifra muy alta.
“¿Qué pasa con esta violencia? Tenemos que trabajar en la prevención”, enfatizó.
“Estos casos que se dan ya llegan a un extremo donde hay la pérdida de un niño por violencia, homicidio por parte de los padres, y es porque fueron adultos que tuvieron una serie de acciones violentas desde años atrás en su crecimiento también, no pudieron construir la empatía y la parte del cerebro que los ayuda a detenerse”, indicó.
Por ejemplo, citó que si en su infancia pasaron negligencia, la corteza prefrontal del cerebro aprende con la modelación de los adultos a regular la conducta, cuando se tiene una emoción hay que canalizarla y no ir a golpear a alguien, sino más bien detener ese impulso.
“Cuando no hay atención en los niños, no tienen adultos que modelen esta parte, pues no lo aprenden, más bien, si en tu casa aprendes que cuando hay estrés económico, social, familiar, etcétera, se grita, se agrede y golpea, el cerebro a través de las neuronas espejo va a aprender que cuando crezca y se encuentra en una situación así, esa es la manera de resolverlo, de huir y autoprotegerse, por decirlo así”, añadió.
Consideró que, por eso no aprenden la empatía, hay incluso una investigación de una psiquiatra mexicana, la Dra. Fegui Ostrowski, que hizo investigaciones en asesinos multiseriales y se vio que todos tienen daño en la primera infancia y daño en la estructura cerebral donde no genera la empatía.
Agregó que por eso, para ellos es lo mismo sentarse a convivir con alguien que asesinar a alguien y entonces es ahí donde tienen que intervenir para prevenir la violencia, “que si vemos que hay maltrato físico, psicológico, sexual en una familia, hay que intervenir, la violencia se aprende, pero también se puede desaprender”, dijo.
María Fernanda Carvallo opinó que, si se toma en cuenta lo anterior el cerebro también puede generar nuevos caminos de respuestas, pero se requiere acompañamiento terapéutico, profundización, calidez, contención.
“Entonces, con estas personas que vivieron negligencia en su en su infancia, que ahora son adultos, se puede trabajar con ellos para que puedan cambiar la moda, el modo de reaccionar”, puntualizó.
Reveló que una solución contra la violencia bien podría ser la reeducación de los padres. “Se necesitan talleres para padres de familia, escuela para que puedan tener esta información, porque no es que lo hagan desde una opción de que quieran ser malas personas, es porque hay falta de información, falta de conciencia”. “Tenemos que trabajar también en la modificación de sus respuestas cerebrales y neurológicas, así que la escuela para padres ayuda a fortalecer sus capacidades de protección, de cómo dar la disciplina, capacidades de vincularse afectivamente con los niños, y todo esto va a proteger a ayudar para que no se reproduzca la violencia”, afirmó.— DAVID DOMÍNGUEZ MASSA
