La falta de mantenimiento y limpieza a fosas sépticas y sumideros contribuye a la contaminación del acuífero
La falta de mantenimiento y limpieza a fosas sépticas y sumideros contribuye a la contaminación del acuífero

La contaminación del manto freático también se origina por la falta de limpieza y mantenimiento de lodos y aguas negras en fosas sépticas y sumideros.

Esta situación afecta a personas que utilizan pozos para regar sus patios o sembradíos e incluso a quienes consumen agua de pozo, ya que podrían estar ingiriendo agua contaminada sin notarlo a simple vista.

En Mérida gran parte de la población realiza limpieza de sumideros solo cuando se presenta un problema.

Carlos Pinto, trabajador en limpieza de fosas y sumideros, explicó que este mantenimiento debe hacerse aproximadamente cada dos años. La labor consiste en extraer los lodos y aguas negras acumuladas.

En el caso de los restaurantes, mencionó que existe una diferencia considerable porque el agua suele contener grasas.

No realizar esta limpieza puede derivar en complicaciones de salud.

La doctora Gabriela Pech, médica familiar, habló sobre las consecuencias: “Son varios problemas, desde los transmitidos a través del agua, así como los gases que se desprenden”.

Por ejemplo, señaló, no solo emiten mal olor, sino que pueden atraer moscas, mosquitos, ratas y favorecer la presencia de parásitos.

“También se pueden presentar enfermedades gastrointestinales como disentería o cólera, además de otras como la hepatitis”, señaló.

“Los gases tóxicos hacen que el oxígeno se desplace, lo que genera hipoxia en los seres vivos cercanos. Esto puede provocar convulsiones o afectar el sistema neurológico, causando confusión o alucinaciones”.

Si se presentan síntomas relacionados, lo ideal es acudir al médico antes de automedicarse.

Un indicio claro de que es necesario darle mantenimiento es cuando, al accionar la palanca del baño, el agua no fluye o regresa. Lo ideal es limpiar la fosa cada dos o cuatro años, según su tamaño.

Hoy día existen alternativas como los biodigestores, que ayudan a reducir la contaminación al transformar los desechos en energía limpia, evitando su descomposición al aire libre.

Aunque su precio es más elevado en comparación con una limpieza convencional que puede rondar los $2,000, el biodigestor representa una opción más ecológica.