La música no fue una elección para Blanca Fuentes Valencia: fue un destino. Desde pequeña, en su hogar en Mérida, la música sonaba con naturalidad, como parte de la vida diaria.
“Recuerdo acostarme con mi papá a ver ExaTV y analizar juntos las canciones, o escuchar los discos de piano de Bach que tenía mi mamá. Me perdía en la música”, rememora Blanca en entrevista con el Diario.
Ese primer contacto infantil, casi lúdico, se transformó pronto en una vocación. Un teclado comprado durante un viaje familiar marcó el inicio formal.
“Apenas llegó a casa no paraba de tocarlo. Mis papás buscaron clases y ahí comenzó todo”, comparte.
Su primera maestra, Lupita, una profesora de la calle 37, la acompañó en sus primeras notas.
Después vino el Centro de Música “José Jacinto Cuevas”, donde estudió con la maestra cubana Zuleika Díaz y fue consolidando su técnica pianística.
Blanca Fuentes, compositora “por accidente”
No fue sino hasta la licenciatura cuando descubrió, casi por accidente, el camino que más profundamente la ha marcado: la composición.
“Componía sin saber que componía. Un día, en la prepa, falleció una compañera y escribí mi primera pieza para piano como una forma de expresar todo lo que sentía. Ahí entendí el poder de la música como vehículo emocional”.
Desde entonces Blanca ha compuesto decenas de obras, muchas de las cuales ya han sido estrenadas por orquestas infantiles y juveniles.
“Como compositora, siempre queremos que la música se toque. Cada estreno es un pequeño sueño cumplido”.
Acompañante de coros, cantantes de ópera e instrumentistas, hoy combina su trabajo como pianista colaborativa con horas dedicadas a la creación musical. Su inspiración viene de muchas fuentes: la naturaleza, los animales —“tengo piezas dedicadas a casi todas mis mascotas”—, el arte visual, el cine y la poesía.
“La poesía es como una fotografía del alma”, dice. “Muchas veces escribo un poema y luego, al releerlo, sé exactamente qué quiero componer”.
La obra “El Beso”, inspirada en la pintura de Gustav Klimt, es un ejemplo de cómo otras disciplinas artísticas nutren su universo sonoro. “Me inspira todo lo que toca algo dentro de mí”.
Arte Joven
Orgullosa de su tierra, Blanca Fuentes Valencia reconoce en la identidad yucateca una sensibilidad artística especial:
Conexión
“Aquí la música y la poesía están profundamente arraigadas. Hay una conexión natural, una sinestesia que nos permite sentir más allá de las palabras”, explica.
Su sueño
Ella desea “dedicarse de lleno a la composición. Estrenar obras, escribir ballets, óperas, música para cine. Aprender cada vez más sobre este lenguaje técnico que también es emocional”. Mientras tanto, Blanca también es maestra y disfruta de instruir en el piano a niños a partir de los 4 años hasta los 100.
Lenguaje
“Nunca tengan miedo de empezar a crear. La música es un lenguaje sin palabras. Todos, músicos o no, tenemos algo que decir. Lo importante es atreverse a expresarlo”, comparte la joven compositora.— Por Darinka Ruiz Morimoto
