El impacto psicológico y emocional en el vitiligo es altísimo, y el estrés puede empeorar la enfermedad, pero si bien hay que permitir que las personas vivan sus emociones y pasen su proceso, hay que mantener la calma cuando se ve una mancha blanca en el cuerpo, no hay que alarmarse.
Lo prudente es acudir al especialista en dermatología para recibir un diagnóstico preciso y una atención temprana.
Así lo refiere la doctora Karen Eugenia Ferez Blando, dermatóloga, integrante de la Fundación Mexicana para la Dermatología y fundadora y presidenta de la Fundación Mexicana de Vitiligo y Enfermedades de la Piel, quien precisa que se calcula hay una prevalencia de vitiligo del 1 al 2% en la población en general, en todo el mundo.
“Se dice que el vitiligo no discrimina porque afecta a hombres y mujeres en cualquier edad y cualquier nacionalidad. Hay variaciones regionales, entonces pudiera ser que alguien dijera que encuentre más casos en una región, pero recién están haciendo un estudio de incidencia para obtener más datos específicos de México”.
La doctora detalla que la causa de este padecimiento es multifactorial, ya que el 80% del vitiligo está generado en los genes. “La información que nos pasa papá y mamá tiene ya está susceptibilidad”.
“Esa transmisión genética no es directa, hay más de 60 genes implicados, por lo que es muy compleja. Por eso hay casos familiares de papá y mamá que tenían vitiligo o casos donde el paciente es el único de la familia que lo tiene”.
El 20% restante es ambiental, puntualiza. “Todavía no sabemos todos los factores ambientales, pero hay algunos que sí conocemos perfectamente como el trauma de la piel”.
“El ejemplo es una quemadura solar. El paciente te dice ‘me fui a la playa, me quemé y después vi las manchitas’”.
Una enfermedad autoinmune
El vitiligo, explica, es una enfermedad autoinmune; es decir, el sistema inmunológico ataca a la célula de la piel que produce el pigmento que es el melanocito.
Es imposible que se contagie, destaca. Es un tema propio del sistema inmunológico del paciente.
La profesional reitera que el padecimiento se puede presentar en cualquier momento de la vida, pero en las gráficas de incidencia se ha visto que el pico es entre los 20 y 30 años; sin embargo, cualquier persona en cualquier momento de su vida puede presentar vitiligo.
Cuando la enfermedad se hace presente lo primero es no caer en pánico, señala, hay que mantener la calma y acudir con un dermatólogo para una revisión, ya que no toda mancha blanca es vitiligo. Según sea el caso, el experto recomendará el mejor tratamiento posible.
Actualmente hay tratamiento en crema, en pastillas, tratamientos con luz, entre otros.
También hay opciones de repigmentar las manchas, dependiendo de su localización, su tamaño y el tiempo de evolución. Resalta que por ello el consejo antes de caer en pánico es acudir al dermatólogo.
Hay áreas que son más fáciles de tratar que otras, entonces el mejor consejo es que entre más temprano, entre más pequeñita y entre más nueva sea la mancha, hay más probabilidades de regresarla a su color normal, detalla.
La especialista manifiesta que las manchas que provoca el vitiligo pueden presentarse en todo el cuerpo, incluso en las mucosas, como los labios o los genitales.
“No hay significado en cuanto a que la mancha se presente en un lugar o el otro. Si a ti te sale en la mano y a mí en la cara, tú vas a tener tal desenlace y yo éste, hasta el momento no sabemos de eso”.
Hay una variedad enorme de historias, pues puede empezar en cualquier lugar del cuerpo, comparte.
Sobre la premisa de que el estrés acrecienta este padecimiento, afirma que todas las enfermedades se empeoran por el estrés: el dolor de cabeza y la migraña, la colitis, la gastritis, y el vitiligo no es la excepción.
Pasar el proceso
No obstante, expresa que también hay permitir que las personas vivan sus emociones y pasen su proceso.
Ella cuenta que ha tenido pacientes a los que la mamá le dice “no te vayas a estresar porque te sale otra mancha”. No dejan que viva su proceso, y es como decirle a alguien que cambiará la forma en que se ve.
“Claro que recomendamos mantener la calma, informarse bien, ir con un experto que los acompañe, que los guíe, pero tampoco poner la letra escarlata”.
La doctora Karla Ferez apunta que el tiempo del tratamiento del vitiligo es muy variable, depende de si es una mancha única, pequeñita o varias, por ello hay que individualizar cada terapia.
Si la mancha se repigmenta, explica, de todas formas el paciente debe estar durante el resto de su vida en vigilancia de que no haya otra.
“Cuando se tienen varias manchas se requieren a veces meses de tratamiento, porque es para repigmentar y eso implica estimular a las células a producir más pigmento.
Por ello pide que el paciente tenga mucha paciencia, motivación y ganas para que pueda mantener el tratamiento durante meses para ver el resultado.
Al lograrse la repigmentación hay un 40% de probabilidades de que en un año esa mancha vuelva a despigmentarse. Eso influye en la carga mental y psicológica tan fuerte que tiene el vitiligo.
Las personas con vitiligo deben tener más cuidado al exponerse al sol, pues las manchas blancas que les salen no tienen protección. Es importante tener cuidados de fotoprotección por las quemaduras que pueden sufrir.
Sin embargo, afirma que estas personas pueden tener una vida normal.
Simplemente deben tomar medidas como usar sombrero, ropa de manga larga, no ponerse bajo el sol y usar bloqueador solar.
“El vitiligo no pica, no duele, no nada, simplemente es el cambio de color de la piel, lo que sí te duele es que te excluyan”, subraya.
La especialista enfatiza que el vitiligo es una enfermedad que afecta no solamente a quien lo vive, sino a quien los quiere, y por ello es importante apoyar a todo el que lo necesite, paciente y familiares.
