Desde las remodelaciones y la colocación de nueva infraestructura urbana en el corredor gastronómico y la Plaza Grande, se añadieron bolardos en las aceras con el objetivo de garantizar la seguridad vial y peatonal.
Las estructuras en las obras que fueron entregadas en septiembre de 2024, no han recibido el mantenimiento adecuado y son muchas las que presentan deterioros como estar dobladas, cintas reflectantes en mal estado y señalamientos de velocidad máxima borrosos.

Durante un recorrido a lo largo del corredor gastronómico, se contaron más de 10 bolardos torcidos.
Además de asegurar la vialidad, los bolardos tienen la función de delimitar la calle con la acera y evitar que se invada el espacio de los peatones.
Son principalmente las esquinas donde hay bolardos doblados. Antes el Diario informó que en la calle 47 con 58 había 5 doblados y hasta el momento siguen en las mismas condiciones.
Comerciantes de la zona coinciden en que la situación se da porque estos elementos están muy saltados, así como el hecho de que las calles son muy estrechas y los conductores no calculan bien cuando pasan.

Andrea Zavala, empleada de un establecimiento ubicado en el corredor gastronómico, dijo que los bolardos no son garantía de la seguridad, pues mientras no exista el cuidado por parte de los conductores no sirven de nada.
“Parecen más adornos que seguridad. A veces pasan vehículos grandes, no se fijan y los golpean. Lo único que sí aporta es que delimita donde pasan los peatones que pueden confundir la acera con la calle por ser casi del mismo color”.
Otro empleado del corredor que prefirió no identificarse, aseguró que están bien pero que en realidad no garantizan la seguridad por completo de las fachadas de algunos establecimientos.
“No es que sea mejor que se pongan bardas, pero los maceteros quizá amortiguan mejor los golpes”.

La Plaza Grande también cuenta con bolardos en sus alrededores. Al igual que en el corredor gastronómico, los que están torcidos son los de las esquinas.
En esta zona los oficiales de tránsito ponen conos en su lugar. Aquí son solamente cuatro los que presentan un daño mayor. Torcidos en total suman seis.
Continuando con el recorrido, lo que sí fue muy evidente es que los peatones utilizan estos postes de baja altura como una marca en la espera de los cruzamientos por semáforo. En ese sentido, algunos transeúntes tienen conciencia del límite en el que deben esperar antes de cruzar las calles.
