El gobierno del Estado reveló recientemente que Yucatán tuvo un crecimiento económico superior a las demás entidades del país en el 2025, lo cual fue confirmado por Felipe Alonzo Solís, catedrático de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), pero precisó que fue menor en comparación con lo que los yucatecos lograron el año anterior, “o sea, crecimos menos que en 2024”.
“Al comparar el crecimiento económico de Yucatán con el nacional, nuestro estado tiene mejores resultados, por supuesto.
“Yucatán no está en crisis, pero sí en una fase clara de desaceleración. El problema no es que no crezca, sino que crece cada vez menos y eso tiene implicaciones para este 2026”, agregó.
Los últimos reportes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) señalaron índices económicos de Yucatán, que al comparar los informes del 2024 con 2025 reflejan en general una baja, por la cual en la actividad total económica yucateca se nota una “desaceleración marcada de la economía estatal”.
En los últimos días Ermilo Novelo Barrera, secretario de Economía y Trabajo del Estado, subió a sus redes cifras e información sobre la actividad económica de la entidad.
Según afirmó, Yucatán tuvo mejores resultados en 2025 a comparación de muchas otras entidades, ocupando los primeros lugares a escala nacional.
Por ejemplo, indicó que en actividades primarias (la agricultura, ganadería y pesca) la entidad creció 14.4%, el tercer lugar nacional.
En servicios empresariales el crecimiento fue del 10.81%, situándose en la segunda posición; en actividades terciarias (comercio y servicios), posicionándose en el tercer sitio, y en turismo con 9.79% de crecimiento, siendo el octavo lugar.
Crecimiento moderado
Entrevistado al respecto, Alonzo Solís manifestó que, aunque se prevé un crecimiento económico para el estado será moderado e inferior al de años anteriores. Enfatizó que la evidencia disponible muestra que la economía estatal no está en recesión, pero sí en una fase clara de desaceleración.
“Los datos del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) del Inegi muestran que Yucatán ha pasado de crecer más del 5% en 2023, a variaciones cada vez menores en 2024 y 2025, hasta ubicarse alrededor de 1.3% en el trimestre más reciente.
“Esto indica que la economía sigue en expansión, pero a un ritmo cada vez más lento, reflejando una desaceleración nacional”.
A pregunta sobre la posibilidad de un estancamiento económico, el catedrático aclaró al Diario que no se prevé un estancamiento inmediato, pero hay límites claros para el crecimiento si se mantienen las tendencias actuales.
“La pérdida de dinamismo en sectores clave como la manufactura y la construcción podría tener un impacto significativo”.
“La manufactura ha pasado de crecer cerca del 1% a registrar caídas de hasta -2.8% en algunos trimestres, mientras que la construcción ha mostrado descensos de hasta -7.1%”.
Por lo anterior, expuso que en el corto plazo no puede hablarse de un estancamiento de la economía yucateca. Sin embargo, los datos recientes sugieren que el crecimiento enfrenta límites claros si se mantienen las tendencias actuales.
El principal elemento a observar es la pérdida de dinamismo en sectores con alto efecto multiplicador, particularmente la manufactura y la construcción.
“De mantenerse esta dinámica, el crecimiento de la economía yucateca en 2026 podría ser moderado y con menor capacidad de arrastre, aun sin entrar en una recesión. El reto no es evitar una caída abrupta, sino impulsar nuevamente los motores que permiten un crecimiento más sólido y sostenido”, advirtió.
Deterioro
El especialista resaltó que, pese a que la tasa de desocupación en Yucatán se mantiene baja, el empleo formal ya comenzó a deteriorarse. “En 2025 observamos incluso variaciones negativas en el empleo asegurado, con más de 6,000 trabajadores menos en comparación con el año anterior”.
“Esto sugiere que el ajuste en el mercado laboral no se está reflejando en desempleo, sino en un aumento de la informalidad y el subempleo”, añadió.
El empleo formal ya muestra señales de deterioro, dijo. De acuerdo con los registros del IMSS, durante gran parte de 2024 el empleo asegurado crecía a tasas superiores al 3%; no obstante, hacia el cierre del año y durante 2025 el ritmo se desaceleró de forma marcada.
“Si esta tendencia continúa, la informalidad sí podría afectar el crecimiento en 2026, ya que limita el ingreso estable de los hogares, reduce la base fiscal y debilita la demanda interna”, puntualizó.
En un análisis sobre el comportamiento sectorial, el entrevistado detalló que para el próximo año en el sector primario, a pesar de un crecimiento del 9% en 2025, su bajo peso en el PIB (alrededor del 3%) no es suficiente para compensar la debilidad industrial.
En el secundario (la industria manufacturera y la construcción) su caída es notable, y su evolución dependerá del entorno nacional, así como de las inversiones públicas y privadas.
Respecto al sector terciario, comentó que, aunque sigue siendo el principal motor de la economía yucateca, presenta signos de agotamiento y las actividades de servicios muestran un crecimiento muy limitado.
Los reportes del Inegi sobre los sectores en comparación con lo registrado en 2024, con los últimos reportes de 2025, indicaron que el primario hace dos años tuvo un 14.4% más, en 2025 sí creció, solo el 11%, siendo el principal motor de crecimiento, pero ya con una ligera desaceleración.
Del secundario revelaron que en 2024 creció 1.8% y al siguiente año solo el 1.7%, hubo una contracción; el sector terciario pasó de 4.1% más a solo el 0.7%, que se considera un crecimiento positivo, pero significativamente menor.
En la actividad económica total el Inegi reportó que en 2024 el crecimiento fue del 3.9% y en 2025 solo el 0.4%, lo que se considera como una desaceleración marcada a la economía estatal.
Mejora desigual
En lo referente a los ingresos laborales, Alonzo Solís destacó que Yucatán cerró 2025 con mejoras impulsadas por el aumento del salario mínimo.
“Sin embargo, el alcance de este avance es desigual, ya que una gran parte de la población ocupada sigue en actividades de baja remuneración.
“Más del 58% de los trabajadores en Yucatán se desempeñan en la informalidad, donde los aumentos salariales tienen un impacto limitado”, explicó.
En su opinión, esto indica que el aumento del salario mínimo sí mejoró los ingresos, pero su alcance es mayor entre quienes ya están en empleos formales, mientras que una parte importante de la población ocupada permanece en actividades de baja remuneración.
“En este contexto, Yucatán cerró 2025 con avances salariales relevantes, pero con un mercado laboral que sigue concentrando a la mayoría de los trabajadores en niveles bajos de ingreso. El principal reto hacia 2026 es lograr que más personas accedan a empleos formales, estables y mejor remunerados, de modo que el crecimiento del ingreso tenga un efecto más amplio y sostenido sobre el bienestar de los hogares”, afirmó.


