La vacunación no solo ayuda a controlar el avance del sarampión, sino también a evitar los efectos graves de la enfermedad, dice un médico
La vacunación no solo ayuda a controlar el avance del sarampión, sino también a evitar los efectos graves de la enfermedad, dice un médico
  • La vacunación no solo ayuda a controlar el avance del sarampión, sino también a evitar los efectos graves de la enfermedad, dice un médico
  • Miguel Betancourt Cravioto, director de la Escuela de Medicina de la Universidad Anáhuac Mayab, en un evento de esa casa de estudios

El sarampión puede ser mortal, sobre todo en niños pequeños, adultos y personas con males preexistentes, dice Miguel Betancourt Cravioto, director de la Escuela de Medicina de la Universidad Anáhuac Mayab y doctor en salud pública por la Universidad de Londres.

“Las principales causas de muerte por sarampión son la neumonía y la encefalitis”,

El galeno añade que por fortuna esto se puede prevenir, pero precisamente por las consecuencias fatales que puede tener esa enfermedad es muy importante vacunarse contra ese mal.

Como hemos informado, ante los brotes de sarampión en todo el país se han organizado jornadas de vacunación en el estado, con el fin de brindar mayor protección a la gente y reducir el avance de la enfermedad.

El entrevistado explica que “el sarampión es una enfermedad que puede causar la muerte, ya sea por neumonía y la encefalitis, esta última es la más grave e incluso preocupa a los expertos en salud pública”.

La encefalitis —continua— significa inflamación del cerebro y puede desarrollarse de dos maneras.

“Primero, el virus del sarampión puede infectar directamente el sistema nervioso central, causa fiebre elevada, convulsiones y pérdida de conciencia”, dice.

“La segunda forma ocurre días o semanas después de que los síntomas del sarampión han disminuido, cuando el sistema inmunológico ataca a las propias células del cerebro”, cita.

El galeno hace notar que más o menos dos terceras partes de las defunciones que ocurren por sarampión son a causa de neumonía, pero hay una parte importante, una cuarta o quinta parte de las defunciones, que ocurre por una afectación al cerebro. “De ahí que le llamamos encefalitis, literal significa inflamación del cerebro”.

Al entrar en detalles sobre la encefalitis relata que “cuando una persona padece el sarampión, el virus se puede meter al sistema nervioso central, llegar al cerebro, infectar las neuronas, las células del cerebro, inflamar y causar daño”.

Signos de alarma del sarampión

“Este daño se manifiesta por fiebre sobre elevada, convulsiones, pérdida de la conciencia y puede tener epilepsia”, revela.

También advierte que, la otra forma de encefalitis ocurre días o semanas después cuando ya aparentemente el cuadro de sarampión empieza a ceder, cuando ceden las ronchitas, la fiebre, pero el sistema de defensa el inmunológico reacciona de manera inadecuada a la infección y ataca al organismo.

“El sistema de defensa ataca a las células del sistema nervioso y causa una inflamación del cerebro, por lo que deja pérdida de la conciencia, de la capacidad de pensar, de hablar y puede incluso llevar a convulsiones y a otras consecuencias.

“No es tanto que el virus se quede escondido, en general se elimina, pero tiene la capacidad de alterar la capacidad de respuesta de nuestro sistema inmunológico en varios sentidos”, menciona.

Un daño al sistema nervioso

El doctor indica que el sistema de defensa inmunológica depende de la capacidad de memoria, de recordar que se expuso a otras enfermedades, para que a través de la vacunación al enfrentar a la enfermedad de verdad rápido pueda dar una respuesta protectora.

Pero el sarampión hace que esa memoria se borre. Entonces de alguna manera tiene este efecto en el sistema de defensa”, remarca.

“Vamos a decirlo así, nuestras células inmunológicas identifican a tejidos propios, como puede ser el cerebro, los nervios, las células que ayudan a la estructura cerebral como elementos extraños y los ataca”, dice.

“Entonces por eso se presentan estos cuadros también del sistema nervioso central, tenemos diferentes formas en las que el virus puede atacar al sistema nervioso central, pero al final de cuentas todas ellas son delicadas, graves y puede llevar a la muerte”, sentencia.

El entrevistado informa que aproximadamente uno de cada 1,000 pacientes con sarampión desarrolla encefalitis.

“El año pasado tuvimos alrededor de 6,500 casos de sarampión en México, lo que implicaría entre seis y siete casos de encefalitis. Este año ya registramos 4,000 casos y podríamos esperar al menos cuatro casos de encefalitis”, detalla.

Además, comparte que las secuelas de la encefalitis pueden ser graves.

“Quienes sobreviven pueden enfrentar problemas como epilepsia o parálisis cerebral, que afectan su capacidad de movimiento, habla y aprendizaje”.

“Quienes sobreviven a la encefalitis con mucha frecuencia permanecen con un tema de epilepsia, son personas que convulsionan y deberán tener precauciones y tratamiento para evitar estas situaciones”, advierte.

Otro elemento que es el más grave –señala-, es que puede haber situaciones tipo parálisis cerebral, sobre todo a los niños más pequeños les puede causar estos cuadros severos de secuelas, donde las personas tienen problemas musculares, de movimiento, de habla y algunos problemas de aprendizaje, de relación, etcétera.

Los niños menores de cinco años son los más vulnerables a desarrollar encefalitis por sarampión, pero también preocupan los adultos jóvenes.

Es vital que todas las personas menores de 40 años verifiquen su estado de vacunación. La vacuna es efectiva y está disponible”, enfatiza.

Aunque Betancourt Cravioto menciona que también tiene una ventaja, “cuando nos da y nos recuperamos nos da protección para toda la vida”.

En cuanto al índice de los que se recuperan del sarampión, el galeno estima que es más o menos entre el 80% y 90%.

“Lo que nos preocupa es un 10%, que es el que puede presentar complicaciones graves y muerte”, indica.

Betancourt Cravioto insiste en que la vacunación es la mejor defensa contra el sarampión y sus complicaciones. “No debemos olvidar que todas estas situaciones son altamente prevenibles a través de la vacunación”, reiteró.

Además enfatiza la importancia del sentido de corresponsabilidad. “Vacunarse no solo protege a uno mismo, sino también a la comunidad. Un escudo colectivo es fundamental, de ahí la urgencia de la vacunación y atención médica oportuna como medidas esenciales para prevenir el sarampión y sus complicaciones, hay que actuar de manera responsable en pro de la salud pública”.

Todas las personas menores de 40 años que tengan dudas sobre si se vacunaron, si les dio sarampión, hay que vacunarse. Y si me pusieron mi esquema completo, solo que no me acuerdo, no me pasa nada, si me ponen una dosis adicional, me protege de esta situación. También a personas con desnutrición, problemas de la inmunidad, ya sea por enfermedad”, remarca.

David Domínguez Massa, reportero de la Agencia Informativa Megamedia- Tiene 41 años de trayectoria periodística, y es colaborador de Grupo Megamedia desde 2000. Premio Nacional de Periodismo en 2006, se especializa en temas de política, gobierno y electorales.