La tos es un fenómeno que se empezó a observar con mayor frecuencia en niños y adultos sobre todo tras padecer Covid-19, dice un doctor
La tos es un fenómeno que se empezó a observar con mayor frecuencia en niños y adultos sobre todo tras padecer Covid-19, señala un especialista

MÉRIDA.- El incremento de la tos persistente después de una infección respiratoria es algo notorio en los últimos años.

Puede ser causado por la inflamación residual y al aumento en la sensibilidad de los receptores de la tos, así como por la hiperreactividad bronquial transitoria desarrollada durante la infección aguda en cualquier individuo.

No hay manera de prevenirla, pero en la mayoría de los casos esta tos desaparece por sí misma, al paso de unas semanas sin necesidad de medicamentos.

Así lo comparte el doctor Manuel A. Baeza Bacab, especialista en Inmunología Clínica y Alergia, y adscrito al Centro Médico de las Américas, al hablar sobre esta tos persistente que se ha vuelto común escuchar que aqueja a muchas personas.

La tos persistente, en aumento tras el Covid-19

El profesional explica que la tos persistente suele durar entre 3 y 8 semanas o más tiempo, y es un problema que ha aumentado su frecuencia en los últimos años.

Es un fenómeno que se empezó a observar con mayor frecuencia en niños y adultos sobre todo tras padecer Covid-19. Se considera que puede afectar del 11% al 25% de los pacientes tras una infección respiratoria, por lo que podemos decir que es un padecimiento frecuente“.

Baeza Bacab detalla que en los adultos la tos que dura más de 8 semanas se considera crónica, en tanto que en los niños la tos crónica es aquella que dura más de 3 semanas.

La infección desencadenante no tiene que ser de gran intensidad, ya que se puede presentar después de prácticamente cualquier infección respiratoria viral, algunos ejemplos son:

  • la gripe o influenza
  • el resfriado común causado por rinovirus y coronavirus comunes
  • el virus sincitial respiratorio (VSR)
  • adenovirus
  • parainfluenza
  • metaneumovirus
  • virus del Crup que produce tos persistente, característicamente “perruna”
  • SARS-CoV-2, entre otros

Todas esas enfermedades circulan en la entidad, algunas en forma endémica y otras de manera epidémica.

Las infecciones respiratorias, enfatiza el profesional, podrían dejar como secuela tos persistente, seca o productiva, que parece ser causada por la inflamación residual con aumento en la sensibilidad de los receptores de la tos, así como hiperreactividad bronquial transitoria desarrollada durante la infección aguda en cualquier individuo.

En este caso los bronquios quedan sensibles y se cierran con facilidad, provocando una tos seca, en ocasiones acompañada de sibilancias, semejante al asma, que puede durar varias semanas.

Al no ser la tos un mal infeccioso, los pacientes pueden realizar sus actividades cotidianas sin riesgo de transmitir el padecimiento
Al no ser la tos un mal infeccioso, los pacientes pueden realizar sus actividades cotidianas sin riesgo de transmitir el padecimiento

Puede ser más frecuente en las personas alérgicas que tienen asma controlada, rinitis alérgica, tabaquismo o Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), aunque en esos casos parece deberse a un empeoramiento de la enfermedad.

Investigaciones recientes, sugieren que se desarrolla inflamación en los nervios con modulación neuro inmunológica a través de los nervios sensoriales vagos, provocando un estado de hipersensibilidad a la tos, incluso se ha señalado que la tos crónica del síndrome post-Covid o Covid prolongado puede ser el resultado de eventos neuroinflamatorios del cerebro“.

Causas

Es necesario mencionar la presencia de tosferina, un padecimiento bacteriano, que estaba prácticamente controlado y que en los últimos meses ha reemergido en México, incluyendo Yucatán, a causa del descenso en las tasas de vacunación.

Aunque es una infección bacteriana provocada por ‘Bordetella pertussis’, a menudo se confunde con procesos virales y en forma característica causa tos persistente que puede ocasionar vómito y un chillido al terminar el ataque de tos, durante varias semanas.

El experto señala que el diagnóstico de la tos postinfecciosa es por exclusión, es decir, su identificación clínica requiere del antecedente de haber padecido una infección respiratoria previa, ya sea leve o grave.

También se vincula con la ausencia de alteraciones importantes en la exploración física y la exclusión de otros síntomas que imitan la tos postinfecciosa persistente.

Por ejemplo, asma, EPOC, enfermedad por reflujo gastroesofágico o uso de inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina para el tratamiento de la hipertensión arterial, los cuales pueden causar tos como efecto secundario.

De acuerdo con los antecedentes del paciente se puede realizar una evaluación alérgica para descartar o confirmar la participación de alergenos específicos.

Algunas señales de alerta y la duración prolongada de la tos deben motivar una evaluación médica.

Síntomas de la tosferina

Entre los signos se incluyen la hemoptisis (sangrado proveniente de las vías respiratoria inferiores durante o después de toser), síntomas generales, como fiebre, dificultad para tragar o para respirar, ronquera, ahogo, entre otros.

Esto justifica investigaciones como una radiografía de tórax o una prueba de función pulmonar, que ayudan a descartar complicaciones pulmonares como asma, EPOC o neumonía.

Otras señales de alerta incluyen antecedentes de neumonía recurrente o un historial prolongado de tabaquismo.

Tratamiento

En relación con el tratamiento, puntualiza que no hay evidencia que respalde el tratamiento farmacológico específico para la tos postinfecciosa.

Sobre todo el empleo de corticoides orales o inyectados por tiempo prolongado o en forma intermitente, como prednisona o betametasona, lo que podría asociarse con efectos secundarios importantes.

Algunos de estos efectos son: hipertensión arterial, retención de líquidos, glaucoma, catarata, osteoporosis, necrosis de la cabeza del fémur, obesidad, estrías, infecciones de repetición, entre otros.

Baeza Bacab subraya que las revisiones sistemáticas de estudios clínicos controlados aleatorios que evaluaron corticosteroides inhalados, broncodilatadores y agentes orales para la tos postinfecciosa concluyeron que no hay evidencia de beneficio, a menos que el paciente presente signos clínicos de asma provocados por una hiperreactividad bronquial postinfecciosa transitoria.

Además, afirma que la mayoría de los estudios han encontrado que la tos mejora sin medicación, lo que destaca la naturaleza autolimitante de la tos postinfecciosa.

Más allá de los efectos adversos y los costos de los medicamentos, los inhaladores de dosis medida presurizados emiten potentes gases de efecto invernadero que empeoran el cambio climático”.

¿Se puede prevenir?

Por todo lo mencionado, enfatiza que se puede decir que el problema no se puede prevenir, aunque sí se pueden prevenir algunas de las infecciones causales como influenza y Covid-19.

Esperamos que pronto esté disponible en México la vacuna para VSR, que podrá evitar infecciones graves, particularmente en adultos mayores, recién nacidos y lactantes, sobre todo los que cursaron con prematuridad”.

No obstante, aclara que para este último grupo, ya están disponibles anticuerpos monoclonal para prevenir la enfermedad grave.

También señala que aquellos pacientes que desarrollan complicaciones bacterianas, como bronquitis o sinusitis agudas, requieren tratamiento específico.

Se debe evitar la automedicación y cuando los síntomas lo ameriten se pueden prescribir antihistamínicos H1, descongestivos y antitusivos, así como, los medicamentos para padecimientos específicos acompañantes como asma y reflujo gastroesofágico“.

Para aliviar la tos en casa, sugiere que se puede intentar: beber agua, caldos tibios e infusiones para mantenerse hidratado; beber limonada y miel; evitar irritantes como el humo y el polvo, olores químicos fuertes; evitar o dejar de fumar, y practicar la respiración abdominal.

Para evitar toser mientras se habla, se puede intentar: relajar los hombros y la mandíbula; inhalar suave y lentamente por la nariz y exhalar con los labios semicerrados.

La tos postinfecciosa no es peligrosa, pero puede alterar la calidad y el estilo de vida de niños y adultos, por lo tanto, la tranquilidad y la educación del paciente son fundamentales.

Tranquilizar a los pacientes explicándoles que la tos postinfecciosa tiene una duración limitada y se resuelve por sí sola puede reducir las prescripciones innecesarias, incluidos los antibióticos“, explicó.

Los médicos deben aconsejar a los pacientes que programen una cita de seguimiento para realizar más evaluaciones si la tos no se ha resuelto en 8 semanas o si aparecen nuevos síntomas“, agregó.

El especialista resalta que este tipo de tos tampoco es un padecimiento infeccioso, por lo que los pacientes pueden asistir a sus actividades cotidianas sin riesgo de transmitir el padecimiento.

Tratamiento

El especialista puntualiza que no hay evidencia que respalde el tratamiento farmacológico específico para la tos postinfecciosa.

Sobre todo el empleo de corticoides orales o inyectados por tiempo prolongado o en forma intermitente, como prednisona o betametasona, lo que podría asociarse con efectos secundarios importantes.

Estos incluyen: hipertensión arterial, retención de líquidos, glaucoma, catarata, osteoporosis, necrosis de la cabeza del fémur, obesidad, estrías, infecciones de repetición, entre otros.

Revisiones

También subraya que las revisiones sistemáticas de estudios clínicos controlados aleatorios que evaluaron corticosteroides inhalados, broncodilatadores y agentes orales para la tos postinfecciosa concluyeron que no hay evidencia de beneficio, a menos que el paciente presente signos clínicos de asma por una hiperreactividad bronquial postinfecciosa transitoria.

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