Uno de los mitos más extendidos sobre la epilepsia es que se trata de una enfermedad contagiosa; sin embargo, esto es completamente falso, afirma Jorge Efraín Salazar Ceballos, neurólogo y profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad Anáhuac Mayab.
Entrevistado en el marco del Día Mundial de la Conciencia sobre la Epilepsia, que se conmemora cada 26 de marzo, el especialista explica que esta condición neurológica suele originarse por malformaciones cerebrales o complicaciones durante el parto, no por contacto entre personas.
En México al menos dos tercios de los casos se presentan en la infancia y la adolescencia, frecuentemente relacionados con problemas en la atención del nacimiento, añade. Aunque no tiene cura, subraya que puede ser controlada con tratamiento.
“Las personas con epilepsia pueden trabajar, tener una familia y disfrutar una buena calidad de vida, siempre que reciban la atención adecuada”, enfatiza.
Salazar Ceballos señala que, además de la falsa creencia sobre el contagio, existen otros mitos que contribuyen a la desinformación y discriminación.
Uno de ellos es la idea de que una persona puede tragarse la lengua durante una convulsión.
“Esto es un error. Intentar colocar objetos en la boca de alguien que está convulsionando puede causar más daño”, advierte.
Otro mito es que todos los pacientes presentan retraso mental. “Es cierto que hay un grupo que puede tener alguna discapacidad, pero la gran mayoría, sobre todo los adultos, puede llevar una vida completamente normal. No es sinónimo de retraso mental”.
El especialista dice que las causas de la epilepsia pueden ser congénitas o adquiridas. Entre las más comunes menciona la asfixia perinatal, traumatismos craneales y algunas infecciones.
En el pasado, recuerda, infecciones por parásitos como el cisticerco —larva de la solitaria— eran una causa frecuente en el centro del país debido al consumo de alimentos contaminados.
“Afortunadamente, estos casos ya no son tan comunes en México, en Yucatán no han representado un problema significativo”, indica.
El diagnóstico de la epilepsia puede ser complicado, refiere, debido a que las crisis convulsivas suelen durar poco tiempo y en muchos casos no hay testigos.
Además, existen otras condiciones que pueden confundirse con una convulsión, como los desmayos por problemas cardíacos, trastornos psiquiátricos o crisis relacionadas con el estrés.
“Muchas veces los estudios se realizan cuando el evento ya pasó y pueden resultar normales, lo que dificulta confirmar el diagnóstico”.
Salazar Ceballos destaca que entre el 70% y 80% de los pacientes puede controlar sus crisis con el tratamiento adecuado, siempre que exista apego a las indicaciones médicas.
Según advierte, factores como el estrés, el ayuno prolongado y la falta de sueño pueden detonar episodios convulsivos.
También hace un llamado a la población a informarse y erradicar los estigmas que rodean a esta condición.
“La clave está en la detección temprana, el tratamiento adecuado y eliminar los mitos que generan miedo. La epilepsia puede ser manejada efectivamente”.
