Ante el alto precio del diésel, la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar) ha dado luz verde a sus socios para renegociar nuevas tarifas de carga con un precio máximo de $29.80, informa Francisco Rivas Gamboa, presidente de esta organización de transportistas en Yucatán.
Según comparte, los transportistas no pueden mantener el mismo precio de las tarifas que fijaron al principio del año porque la sorpresiva alza al diésel no va en descenso, sino al contrario, como consecuencia de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
“Estamos muy pendientes del comportamiento del precio y las medidas que aplica el gobierno federal para controlar el precio de los combustibles en México, tenemos un poco de esperanza de que el diésel tenga un tope como pasó con la magna”, señala Rivas Gamboa en entrevista.
“Escuchamos que la presidenta de la República negociará un pacto con los gasolineros para fijar un precio máximo del diésel. Si logran este acuerdo sería muy importante porque frenaría un poco el alza de la inflación”, agrega.
Rivas Gamboa recuerda a Diario de Yucatán que el diésel es de uso industrial, tiene alto impacto en los precios de todo, debido a que los motores de las fábricas consumen este tipo de combustible y es el insumo central de los transportistas.
“El diésel fue el más barato hace unos años, alentaba y apoyaba al sector industrial, su precio bajo hizo que muchos vehículos que usaban gasolina prefieran el diésel, pero paradójicamente, hoy es el más caro”, reconoce.
“Nuestros socios ya renegocian en lo particular nuevas tarifas de carga con un precio promedio de $29.80 el litro del diésel. Corremos un riesgo de que el precio rebase esa cantidad y nos vamos a meter en un grave lío, y tendremos que absorber el costo porque no puedes estar renegociando diario o cada semana una tarifa con el empresario”.
Cuando se apliquen las nuevas tarifas seguramente la inflación también subirá, ya que el combustible impactaría en toda en la mercancía en genera y el transporte, advierte.
“No es fácil renegociar las tarifas, tenemos que demostrar que sí nos afecta el precio del diésel. Cuando suban las tarifas, de inmediato habrá un reacomodo en los servicios y un ajuste de precios al consumidor, que es el que absorbe el alza. Los transportistas y empresarios no van a perder, tendrán que ajustar sus precios para que no quiebren, el que pierde y absorberá el costo final será el consumidor”, indica.
Esperan pacto presidencial y de gasolineros
La Canacar está en la espera de un pacto entre la presidencia y los gasolineros, a fin de que el precio del diésel sea fijo y controlado. Si sube más de $30 el litro su impacto en la economía será negativo, pues todo subirá y la inflación también.
Rivas Gamboa dice que no es la primera ocasión que los transportistas afrontan una crisis, no les asusta, pero en 2026 el diésel sí ha subido mucho más que en años anteriores. De hecho, en las gasolineras de Mérida el diésel se vende en $29.54, $29.44, $29.39, y muy pocas lo tienen en $28.77. Y se pregunta qué pasará cuando termine la guerra y baje el barril del petróleo, ¿el diésel volverá a bajar de precio o se quedará como está?
“En algunas gasolineras se mantiene el precio del diésel, pero en otras siguen aumentando”, enfatiza.
“Nosotros ya estamos negociando en lo personal nuevos precios de los fletes. No podemos absorber los gastos por más tiempo, nos vamos a ir a la quiebra, esa es nuestra realidad”.
Rivas Gamboa afirma que el aumento en las tarifas tendrá un efecto inflacionario porque tanto empresarios como transportistas tienen que ajustar sus costos para no tener pérdidas, aunque el que absorberá el costo será el consumidor final.
