Halachó ha sido una de las comunidades yucatecas donde en el pasado se promovió la cría de tilapia
Halachó ha sido una de las comunidades yucatecas donde en el pasado se promovió la cría de tilapia

La acuicultura no es el futuro, es el presente, y representa una alternativa a la ganadería, actividad que en Yucatán ha perdido relevancia en los últimos años.

Aunque para muchos podría parecer un tema futurista o fuera del alcance tecnológico del país, el cultivo de organismos acuáticos no es algo lejano, sino una actividad presente en la entidad desde hace aproximadamente dos décadas.

Para profundizar en lo que representa esta práctica a nivel estatal e incluso regional, la bióloga Miroslava López Lara, gerente del Comité Estatal de Sanidad e Inocuidad Acuícola y Pesquera de Yucatán, explicó al Diario los alcances de esta industria.

La experta indicó que esta actividad no es reciente en el estado, ya que existen registros de cultivo de peces de ornato desde 1960.

Sin embargo, fue durante el periodo de gobierno de 2001 a 2007 cuando comenzaron formalmente diversos proyectos de granjas acuícolas.

Por desgracia, estas iniciativas no tuvieron continuidad y, en muchos casos, se desarrollaron sin planeación adecuada, lo que limitó su consolidación.

La entrevistada señaló que esta falta de seguimiento ocasionó una reducción importante del sector, al pasar de 118 granjas iniciales a solo 58 activas en la actualidad.

Para la bióloga, se trata de un panorama desfavorable para el crecimiento de la acuicultura, una industria con alto potencial en la entidad.

Actualmente, se reporta una producción anual de entre 800 y 1,300 toneladas, de las cuales alrededor del 80% se envía a Quintana Roo, principalmente a la Riviera Maya.

En este contexto, reiteró que la acuicultura es una actividad vigente y con amplias posibilidades de expansión.

Estos proyectos son altamente viables y, más allá de la inversión, también requieren compromiso, ya que existe un mercado constante con demanda creciente. Además, subrayó que no compite de manera directa con la pesca tradicional.

La especialista explicó que el público al que se dirige la producción acuícola es distinto al de la pesca convencional.

Mientras que las granjas se enfocan principalmente en camarón y tilapia, con algunas incursiones en ostión, langostino, pulpo y pámpano, la pesca tradicional se orienta a otras especies.

Entre estas destaca el mero, cuya captura enfrenta periodos de veda, situación que podría complementarse con la producción de tilapia, generando una relación favorable entre ambas actividades.

Para impulsar este sector, el comité ofrece herramientas como análisis gratuitos y asesoría para la aplicación de tratamientos veterinarios.

Finalmente, la bióloga anticipó que, con el respaldo adecuado, la acuicultura puede crecer y competir con sectores como el porcícola y el avícola, al tiempo que ofrece una opción sustentable. Incluso, señaló que los desechos generados, como el agua de los estanques, pueden reutilizarse para riego agrícola.— PABLO MAY PECH

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