Especialistas advierten sobre un aumento de los casos de tuberculosis: se registraron más de 21 mil contagios en nuestro país el año pasado
Especialistas advierten sobre un aumento de los casos de tuberculosis: se registraron más de 21 mil contagios en nuestro país el año pasado

La tuberculosis es una enfermedad que ha estado presente por muchos años en la población, aunque algunos la ven como algo lejano, pero lo cierto es que este padecimiento es una de las 10 principales causas de mortalidad en el mundo.

Tan solo en México se reportaron 21,170 casos de tuberculosis en 2024, una cifra mucho mayor a los 7,237 casos de Covid-19 registrados en el mismo año.

El doctor Jorge Tanaka, director de investigación clínica de la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (Amiif), manifiesta que entre los antiguos egipcios hay datos en los que se habla de una enfermedad muy sospechosamente semejante a la tuberculosis actual.

En el siglo XIX, en 1882, el doctor Roberto Koch descubrió cuál era el agente de la tuberculosis, que es un bacilo: es decir, la causa es una bacteria y no un virus.

Con motivo de ese descubrimiento, se designó el 24 de marzo como Día Mundial de la Tuberculosis.

Desde 1921 se tuvo disponible una vacuna, la BCG, que se ha utilizado desde esa época hasta ahora, por lo que este inmunógeno lleva disponible más de un siglo.

El doctor Tanaka señala que aunque ha sido una vacuna polémica, datos recientes de estudios que se han realizado mediante meta-análisis refieren que esta vacuna es muy útil, sobre todo en la edad pediátrica.

El galeno describe la tuberculosis como una enfermedad muy contagiosa, pero diferente al Covid o el sarampión, que diseminan muy rápidamente la infección.

La tuberculosis es más indolente, ya que la persona enferma puede infectar y diseminar bacilos tuberculosos (bacterias tuberculosas) hacia la población durante semanas, meses o inclusive por años si no se le trata.

Se dice que anualmente puede contagiar alrededor de 15 personas.

—Con un tratamiento correcto puede rápidamente lograrse una disminución significativa de los bacilos tuberculosos y de los contagios a otras personas. Por eso es muy importante la detección temprana de los enfermos y darles un tratamiento oportuno, eficaz y a tiempo.

También puntualiza que el bacilo tuberculoso es una bacteria que suele afectar principalmente a los pulmones, sobre todo en la edad infantil, desde recién nacidos hasta los cinco años.

Además, puede producir enfermedades sistémicas; es decir, que afectan al sistema nervioso central, los huesos, la piel, el hígado, los riñones, entre otros órganos.

Todo lo anterior la convierte en una enfermedad realmente grave y hay que atenderla oportunamente, y tener las medidas preventivas necesarias para que no se disemine a la población.

Formas de transmisión

El doctor detalla que la tuberculosis se transmite por vía aérea cuando una persona enferma tose, estornuda o inclusive escupe.

Si una persona tiene tos por más de dos semanas, hay que sospechar y hacer un diagnóstico diferenciado, pues si bien puede ser una gripe que ha tardado en aliviarse, también puede tratarse de otro tipo de enfermedades o infecciones, como es el caso de la tuberculosis.

El entrevistado resalta que la tos no es normal en nadie, “si alguien dice ‘tengo una tosecita normal’, habría que definir qué es normal y determinar por qué está tosiendo esa persona. Si va avanzando el tiempo y la tos no cede, hay que pensar que puede ser una tuberculosis, entre otras causas.

Esto es algo que el médico debe determinar, pues ante la sospecha y si la persona tiene flema, hay que realizar una baciloscopía; es decir, hacer un análisis de laboratorio del escupitajo de una persona o de la flema para determinar si tiene bacilos ácido alcohol resistente, con lo que se determina la sospecha alta de tuberculosis”.

Ante la sospecha de algo crónico y que pueda estar afectando los pulmones de manera importante, se debe hacer también una placa de tórax, a fin de determinar si existen algunas lesiones más típicas de la tuberculosis.

Como síntomas, puntualiza que aparte de la tos se puede tener fiebre, no tan alta, que se presenta sobre todo en las tardes; anorexia, pues a la persona se le va el hambre, tiene agotamiento, fatiga, pierde peso y se le ve enfermo.

Sobre la vacuna que se utiliza para prevenir la tuberculosis, explica que utiliza bacilos vivos atenuados; es decir, que no causan la enfermedad, sino que producen anticuerpos.

El doctor Tanaka destaca que algo importante en relación con la tuberculosis es que su inmunidad es más celular, más que una inmunidad producida por anticuerpos. “Produce ambos, pero la más importante es la inmunidad celular”.

Secuelas en menores

Esta vacuna ha sido utilizada por años por prácticamente todos los países y asegura que se ha demostrado su utilidad sobre todo en la población infantil de cero a cinco años.

En toda esa etapa, desde recién nacido hasta los 14 años, se recomienda la inmunización contra BCG en el país, ya que se ha observado en varios estudios que puede proteger contra las formas sistémicas, lo que le llaman la tuberculosis miliar: protege de la diseminación en varios órganos y sistemas del paciente, particularmente el pediátrico.

Asimismo, recalca que en los niños una meningitis tuberculosa es una enfermedad catastrófica y dejarle secuelas muy graves, incluso la muerte.

En personas adultas se recomienda la aplicación de la vacuna BCG sobre todo en quienes atienden constantemente a pacientes, como médicos y enfermeras.

Sobre el tratamiento cuando se diagnostica tuberculosis, apunta que es con antifímicos o antibióticos dirigidos contra el micobacterium tuberculosis. Generalmente se usan cuatro antifímicos disponibles en el armamentario del cuadro básico que se tiene en el país y que ayudan a controlar la infección y la diseminación.

El tratamiento dura por lo menos seis meses, el paciente debe ser disciplinado y apegarse a éste para vencer la enfermedad.

Hay que darle un seguimiento estrecho al paciente no solo por la familia, sino también las autoridades deben estar constantemente vigilando que la persona esté realmente tratándose.

Los medicamentos que se dan son antibióticos orales, por lo cual es mucho más fácil apegarse al tratamiento.