• Desde antes de eclosionar, las tortugas están en riesgo debido a la depredación de personas que consumen los huevos o por animales ferales que deambulan en playas
  • Muchas de las torguitas no llegan al mar ya que en el trayecto son depredadas por algunas aves
  • Entre las labores de organismos a favor de las tortugas está el señalamiento de nidos y su vigilancia

Durante los periodos vacacionales, ya sea de Semana Santa o verano, la afluencia de visitantes en las playas de Yucatán se incrementa de manera considerable. Este aumento coincide con el inicio de la temporada de anidación y el pico máximo de arribos de tortugas marinas, lo que representa un riesgo significativo para sus nidos.

De acuerdo con Ernesto Kantún, biólogo, veterinario e integrante del Club de la Tortuga en Telchac Puerto, la presencia de turistas genera afectaciones directas a estas especies. Entre los principales factores destacan el ruido, la iluminación artificial y la acumulación de basura, condiciones que ahuyentan a las tortugas cuando salen del mar para desovar.

Asimismo, señaló que los nidos corren el riesgo de ser dañados debido al tránsito de personas en la playa, a pesar de que algunos se encuentran debidamente señalizados. En este sentido, explicó que hay visitantes que caminan por estas zonas, otros montan caballos y algunos más circulan en vehículos, lo que agrava la problemática.

El especialista indicó que a lo largo de la costa yucateca, particularmente desde Celestún hasta Dzilam de Bravo, existen campamentos tortugueros dedicados a la protección de estas especies. No obstante, destacó que el número de voluntarios resulta insuficiente ante la alta demanda de atención durante la temporada.

Añadió que estos grupos están conformados mayoritariamente por mujeres, quienes en algunos casos han enfrentado situaciones de riesgo, como conflictos y amenazas durante sus jornadas de trabajo.

Kantún subrayó que las labores en los campamentos son diversas e incluyen la vigilancia de nidos, limpieza de playas, atención a reportes ciudadanos, así como el manejo de varamientos y nacimientos, lo que implica una carga operativa considerable en temporada alta.

En cuanto al apoyo institucional, mencionó que existen convenios con corporaciones como la policía municipal, estatal y la Marina; sin embargo, en la práctica, el respaldo resulta limitado debido a la falta de capacitación específica y de acompañamiento constante.

Respecto a la posibilidad de implementar cierres parciales de playas, consideró que sería una medida poco viable, ya que podría generar un impacto económico negativo en las comunidades costeras, especialmente durante las temporadas de mayor afluencia.

Finalmente, hizo un llamado a la población local y a los turistas a realizar visitas responsables. Recordó que manipular, poseer, comprar o vender tortugas marinas o sus derivados, como huevos o carne, constituye un delito federal.

En caso de detectar alguna situación de riesgo, recomendó reportarla al número de emergencias 911 o a la línea “Tortuguín”, donde personal capacitado canaliza la atención correspondiente. Mientras llegan las autoridades o los campamentos, lo indicado es observar a los ejemplares desde una distancia prudente y evitar cualquier tipo de intervención.

La protección de las tortugas marinas es una responsabilidad compartida que requiere del compromiso tanto de autoridades como de la sociedad, especialmente en temporadas donde la actividad humana en las playas se intensifica.