Una tortillería de Tizimín. Un industrial de la masa dice que la variación en el precio de la tortilla es por el aumento en los costos de la harina
Una tortillería de Tizimín. Un industrial de la masa dice que la variación en el precio de la tortilla es por el aumento en los costos de la harina

En forma realista, la tortilla subiría de 50 centavos a $2 el kilogramo en Yucatán, no $4 como estima el Consejo Nacional de la Tortilla, considera Fernando Monsiváis Rodríguez, director general de Grupo Informativo de la Industria de la Masa y la Tortilla.

Según explica, quizá el presidente del Consejo Nacional de la Tortilla, Homero López García, calcula ese incremento de $4 en estos momentos porque subió el precio de la tonelada de la harina de maíz y porque sabe que Chiapas, Quintana Roo y Yucatán son estados “harinizados”; es decir, la mayor producción de tortillas y masa es con harina de maíz, no con maíz nixtamalizado.

“Lamentablemente no toda la información puede ser acertada si no se analiza con datos reales del mercado”, señala el dirigente. “Afecta los precios para quienes utilizan harina de maíz porque subió $500 la tonelada de este insumo, pero el maíz no tiene incremento”.

Monsiváis Rodríguez dice que el posible ajuste de 50 centavos a $2 el kilogramo en Yucatán está sustentado por el incremento de la harina de maíz, el alza al salario mínimo, el pago de aportaciones al IMSS de 18%, el alza de $2 por litro del diésel en el segundo trimestre, el aumento del 10% de las refacciones, 8% del papel grado alimenticio.

Sin embargo, el gas LP, que es el principal insumo de las tortillerías, tiene un precio competitivo.

“Subiría de 50 centavos a $2 el kilogramo de tortilla, no más; los $4 no van de acuerdo con la realidad del mercado”, reitera. “Homero se dejó llevar porque sabe que en esta región consumimos mucha harina de maíz y ese insumo sí subió de precio”.

También recuerda que el precio de la tortilla está liberado en México, por lo que cada molinero puede vender su producto con base en sus precios de costos de producción. Quien vende más caro dependerá si la clientela le compra.

En Mérida han detectado molinos y tortillerías que venden a $33 el kilogramo, pero la medición promedio del precio del kilo de tortilla es de $23 a $27 en colonias y fraccionamientos del sur de la ciudad, de $25 a $28 en el oriente y poniente; de $28 a $32 en el norte, apunta.

El precio promedio del kilogramo de tortilla en Yucatán es de $30. Sin embargo, hay tortillerías que venden a $33 el kilo, principalmente en el norte de Mérida, pero también detectaron que hay quienes venden a $30, $31, $32 y $33 el kilo.

Firman convenios

El expresidente de la delegación local de la Cámara Nacional de la Industria de la Producción de Masa y Tortilla informa que el mercado ofrece tortilla a muy bajo costo en las grandes cadenas de supermercados, pues las empresas harineras firman convenios con aquellos para venderles a precios preferenciales las toneladas de harina de maíz para su maquila de tortillas.

“El precio preferente que le dan las harineras a las tiendas de autoservicio les permite manejar un precio muy bajo del kilo de tortilla”, indica. “La tortilla barata es un producto gancho para atraer a las personas al supermercado”.

“El promedio nacional del kilo de tortilla en mostrador es de $25.18 y en supermercados es de $14.53”, reitera. “En Yucatán el precio promedio en los supermercados es de $13.70 el kilo. Los supermercados consumen grandes volúmenes de harina de maíz, eso les permite tener precios bajos”.

¿Cómo afecta la sobreoferta de negocios informales a las tortillerías formales que cumplen con todos los requisitos legales y contribuciones?

“Perjudica porque prostituye el precio de la tortilla. El primero que reclama es el consumidor, que no ve las condiciones con las que se elabora la tortilla y solo ve un producto final”, señala. “Los consumidores creen que todo es lo mismo y reclaman del por qué venden a $23 el kilogramo”.

“Lamentablemente perjudica en la percepción del consumidor y no es suficiente la información que le llega sobre esta industria. No saben diferenciar los precios, la calidad, la existencia de negocios informales e ilegales”, dice.

“Las tortillerías informales que venden a menor precio que una tortillería formal es porque fabrican tortillas de dudosa calidad higiénica y de baja consistencia”, explica.

“La tortilla no dura, se endurece en minutos, se rompen, tienen huecos o están dobladas. No tienen calidad, por ello quienes compran tortillas baratas, generalmente regresan a los negocios formales y ya saben que el precio es justo por la calidad del alimento.

A Monsiváis Rodríguez se le pregunta su opinión sobre la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien asegura que no hay motivo para aumentar el precio de la tortilla porque el maíz está en niveles bajos de precio, mismo argumento que sostienen la Profeco y la Sader.

“Para ser sincero, muchas veces podemos opinar y hablar de diferentes temas. Cuando estamos bien informados la opinión tiene mayor contundencia. La presidenta depende de la información que le compartan sus allegados, si aquellos no están bien informados o tienen información sesgada es cuando surgen estas discrepancias”, afirma.

“Es importante que la presidenta o su equipo esté más cercana a los industriales de la masa y la tortilla, y más alejado de las empresas harineras. Ahora es al revés, el gobierno está más cerca a las empresas harineras y así siempre existirá un conflicto de interés porque las empresas quieren dominar esta industria y han manipulado al sector por largos años”.

Recuerda que cuando estaba controlado el precio de la tortilla y la Cámara realizaba los trámites de apertura de nuevos negocios del ramo, se procuraba una distancia entre tortillerías, había mayor control sanitario, pero las empresas harineras cambiaron estas reglas.

Ofrecieron y regalaron insumos, maquinaria para la maquila y materia prima y con ello cambiaron la forma de trabajo de los industriales de la tortilla. Hoy en día, las harineras están más cercanas a la presidencia de la república y los delegados camarales de los estados son más distantes; esta relación tiene que cambiar para que la presidenta tenga una realidad del sector.

Joaquín Orlando Chan Caamal, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM); es periodista desde 1987 y en 1993 ingresó a Diario de Yucatán, buque insignia de Grupo Megamedia. Escribe sobre el ámbito local y peninsular, especialmente contenidos sobre educación, economía, medio ambiente, sectores empresariales, sociedad y seguridad.